sábado, 16 de junio de 2018

¿Guerra económica o «guerra absoluta»?


Basándose en la Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump, Jean-Claude Paye aborda nuevamente la articulación de las políticas económica y militar de la Casa Blanca. El autor analiza la oposición entre dos paradigmas económicos: uno de ellos promueve la globalización del capital y cuenta con el apoyo del Partido Demócrata, el otro opta por la industrialización de Estados Unidos y es el que Donald Trump está tratando de aplicar, con apoyo de un sector de los republicanos. El primer paradigma conlleva a eliminar todo obstáculo recurriendo a la guerra. El segundo utiliza la amenaza de guerra para reequilibrar los intercambios en función de un punto de vista nacional.

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En 2001, afirmando que se trataba de responder a los atentados del 11 de septiembre, el presidente George W. Bush inicia una «larga guerra» contra el «Medio Oriente ampliado». Esa guerra prosigue hoy –17 años después– en Siria y en Yemen. Su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, teoriza el concepto de guerra total, principalmente aboliendo la distinción entre «civiles» y «militares».
En nuestro texto anterior, «Imperialismo contra ultramperialismo» [1], sosteníamos que, al desindustrializar el país, el superimperialismo estadounidense había debilitado el poderío de Estados Unidos como nación. El proyecto inicial de la administración Trump era proceder a una reconstrucción económica sobre una base proteccionista.
Dos bandos se enfrentan, el bando portador de una renovación económica de Estados Unidos y el que favorece una conflictualidad militar cada vez más abierta, opción que parece impulsada principalmente por el Partido Demócrata. La lucha entre los demócratas y la mayoría de los republicanos puede interpretarse entonces como un conflicto entre dos tendencias del capitalismo estadounidense, la tendencia portadora de la globalización del capital y la que predica una reactivación del desarrollo industrial en un país en declive económico.
Para la administración Trump es prioritario el restablecimiento de la competitividad de la economía estadounidense. La voluntad de esta administración de instalar un nuevo proteccionismo debe verse como un acto político, como una ruptura en el proceso de globalización del capital, o sea como una decisión de excepción, en el sentido que explicó Carl Schmitt: «es soberano quien decide la situación excepcional» [2]. En este caso, la decisión aparece como un intento de romper con la norma de la transnacionalización del capital, como un acto de restablecimiento de la soberanía nacional estadounidense ante la estructura imperial organizada alrededor de Estados Unidos.

Regreso de lo político

El intento de la administración Trump se plantea como una excepción ante la globalización del capitalismo. Se muestra como un intento de restablecer el predominio de lo político, por haber quedado demostrado que Estados Unidos ya no es la superpotencia económica y militar cuyos intereses se confunden con la internacionalización del capital.
El regreso de lo político se traduce primeramente en la voluntad de aplicar una política económica nacional, de fortalecer la actividad en territorio estadounidense gracias a una reforma fiscal destinada a reinstaurar los términos del intercambio entre Estados Unidos y sus competidores. Actualmente, esos términos se han degradado netamente en desfavor de Estados Unidos. El déficit comercial global de Estados Unidos llegó a 12,1% y se eleva a 566 000 millones de dólares. Al sustraer el excedente que el país obtiene en los servicios, para concentrarnos únicamente en los intercambios de bienes, el saldo negativo alcanza incluso 796 100 millones de dólares. Por supuesto, el déficit más impresionante se registra en el intercambio con China: en 2017 alcanzó el nivel record de 375 200 millones de dólares, sólo en bienes [3].
La lucha contra el déficit del comercio exterior sigue siendo un tema central en la política económica de la administración estadounidense.
Al haber rechazado el Congreso su reforma económica fundamental, la Border Adjusment Tax [4], que debía promover una reactivación económica mediante una política proteccionista, la administración trata de reequilibrar los intercambios caso por caso, mediante acciones bilaterales, presionando a sus diferentes socios económicos, principalmente a China, para que reduzcan sus exportaciones hacia Estados Unidos y aumenten sus importaciones de mercancías estadounidenses. Para lograrlo, acaban de realizarse importantes negociaciones. El 20 de mayo, Washington y Pekín anunciaron un acuerdo destinado a reducir significativamente el déficit comercial de Estados Unidos en relación con China [5]. La administración Trump reclamaba una reducción de 200 000 millones de dólares del excedente comercial chino y una fuerte reducción de los derechos de aduana. Trump había amenazado con imponer derechos de aduana por 150 000 millones de dólares a las importaciones de productos chinos y China tenía intenciones de responder gravando las exportaciones estadounidenses, principalmente la soya y el sector de la aeronáutica.

Oposición estratégica entre demócratas y republicanos

Globalmente, la oposición entre la mayoría del Partido Republicano y los demócratas reside en el antagonismo de dos visiones estratégicas diferentes, tanto en el plano económico como en el militar. Ambos aspectos están íntimamente vinculados.
Para la administración Trump la rectificación económica es un tema central. La cuestión militar se plantea en términos de respaldo a una política económica proteccionista, como momento táctico de una estrategia de desarrollo económico. Esta táctica consiste en desarrollar conflictos locales, destinados a frenar el desarrollo de las naciones competidoras, y a hacer fracasar proyectos globales contrarios a la estructura imperial estadounidense, como –por ejemplo– el de la Ruta de la Seda, una serie de “corredores” ferroviarios y marítimos que conectarían China con Europa, un proyecto que contaría con la participación de Rusia.
En esta táctica de la administración Trump, los niveles económico y militar están estrechamente vinculados, pero –al contrario de la posición de los demócratas– no se mezclan. La finalidad económica no se confunde con los medios militares desplegados. El redespliegue económico de la nación estadounidense es, en este caso, la condición que permite evitar, o al menos posponer, un conflicto global. La posibilidad de desencadenar una guerra total se convierte en un medio de presión destinado a imponer las nuevas condiciones estadounidenses de los términos del intercambio con los socios económicos. La alternativa que se ofrece a los competidores es permitir a Estados Unidos reconstituir sus capacidades ofensivas al nivel de las fuerzas productivas o verse implicado rápidamente en una guerra total.
La distinción, entre objetivos y medios, entre presente y futuro, desaparece en la acción de los demócratas. Esta mezcla los momentos estratégico y táctico. La fusión de esos dos aspectos es característica de la «guerra absoluta», de una guerra carente de todo control político, que obedece sólo a sus propias leyes, las del «ascenso a los extremos».
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El 18 de febrero de 1943, Josef Goebbels proclama la «guerra total», en el Palacio de Deportes de Berlín. Ante los reveses militares, como la derrota de Stalingrado, todas las fuerzas de la nación alemana, sin excepción alguna, deben ponerse en función de derrotar el bolchevismo, portador de la dictadura judía.

¿Hacia una guerra «absoluta»?

La capacidad del Partido Demócrata para bloquear un redespegue interno en Estados Unidos tiene por consecuencia que si Estados Unidos renuncia a desarrollarse le quedaría como único objetivo el de impedir por todos los medios –incluyendo la guerra– que sus competidores y adversarios puedan hacerlo. Sin embargo, el escenario ya no es el de las guerras limitadas de los tiempos de Bush o de Obama, o sea el de una agresión contra potencias medias ya debilitadas –como Irak– sino más bien el de la «guerra total», tal como la concibió el teórico alemán Carl Schmitt, o sea el de un conflicto que provoca una completa movilización de los recursos económicos y sociales del país, como los conflictos que abarcaron los periodos de 1914-1918 y de 1940-1945.
Pero la guerra total, debido a la existencia del arma nuclear, puede adquirir ahora una nueva dimensión, que corresponde a la noción –desarrollada por Clausewitz– de «guerra absoluta».
Según Clausewitz, la «guerra absoluta» es la guerra conforme a su concepto. Es la voluntad abstracta de destruir al enemigo, mientras que la «guerra real» [6] es la lucha en su realización concreta y su utilización limitada de la violencia. Clausewitz oponía esas dos nociones ya que el «ascenso a los extremos», característico de la guerra absoluta, no podía pasar de ser una idea abstracta, utilizada como referencia para evaluar las guerras concretas. En el marco de un conflicto nuclear, la guerra real se hace conforme a su concepto. La «guerra absoluta» abandona su estatus de abstracción normativa para convertirse en una realidad concreta.
De esa manera, como categoría de una sociedad capitalista desarrollada, la abstracción de la guerra absoluta funciona concretamente, se transforma en una «abstracción real» [7], o sea una abstracción que ya no pertenece sólo al proceso de pensamiento sino que resulta también del proceso real de la sociedad capitalista [8].

La «guerra absoluta» como «abstracción real»

Como señala el fenomenólogo marxista italiano Enzo Paci,
«la característica fundamental del capitalismo… reside en su tendencia a hacer existir categorías abstractas como categorías concretas» [9].
Es por eso que, en 1857, Marx ya escribía en sus Grundrisse (Elementos fundamentales para la crítica de la economía política) que
«las abstracciones más generales no nacen más que con el desarrollo concreto más rico».
Ese proceso de abstracción de lo real existe no sólo a través de las categorías de la «crítica de la economía política», tal y como las desarrolló Marx, como la de «trabajo abstracto» sino que trata sobre el conjunto de la evolución de la sociedad capitalista. La noción de «guerra absoluta» sale así, a través de las relaciones políticas y sociales contemporáneas, del terreno de la abstracción única del pensamiento para convertirse también en una categoría que adquiere una existencia real. Deja de tener sólo una función de horizonte teórico, como «concreción de pensamiento», para convertirse en un real concreto. La guerra absoluta deja de ser entonces un simple horizonte, un límite conceptual, para convertirse en un modo de existencia, en una forma posible, efectiva, de la hostilidad entre las naciones.
En un artículo de 1937, titulado «Enemigo total, guerra total y Estado total» [10], Carl Schmitt ya sugiere que las evoluciones técnicas y políticas contemporáneas identifiquen la realidad de la guerra con la idea misma de la hostilidad. Esa identificación conduce a un ascenso de los antagonismos y culmina en el «impulso hacia el extremo» de la violencia. Eso quiere decir implícitamente que la «guerra real» entra entonces en conformidad con su concepto, que la «guerra absoluta» sale de su estatus de abstracción normativa para concretarse bajo la forma de «guerra total».
En ese momento se invierte la relación entre la guerra y la política. La guerra deja de ser, como explicaba Clausewitz, caracterizando con ello su propia época histórica, la más alta forma de la política y su culminación momentánea. Al convertirse en guerra absoluta, la guerra total escapa a todo cálculo político y al control del Estado. Ya no se somete más que a su propia lógica, «obedece sólo a su propia gramática», la del impulso hacia los extremos [11]. O sea, después de iniciada, la guerra nuclear escapa al punto final que la decisión política pudiese ponerle, exactamente de la misma manera como la globalización del capital escapa al control del Estado nacional, de las organizaciones supranacionales y más generalmente a toda forma de regulación.
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Para Donald Trump, las fuerzas armadas de Estados Unidos no están ahí para acabar con los Estados que –por decisión propia o por necesidad– optan por no participar en la globalización del capital. Estima que están más bien para amenazar a cualquier potencia que frene la reindustrialización estadounidense.

¿De la «guerra contra el terrorismo»
a la «guerra absoluta»?

El 19 de enero de 2018, hablando en la Universidad Johns Hopkins, en Maryland, el secretario de Defensa de la administración Trump, James Mattis, reveló una nueva estrategia de defensa nacional basada en la posibilidad de un enfrentamiento militar directo entre Estados Unidos, Rusia y China [12]. Mattis señaló que se trataba de un cambio histórico en relación con la estragia en vigot desde hace más de 2 décadas, la estrategia de la guerra contra el terrorismo. Y precisó:
«La competencia entre las grandes potencias –no el terrorismo– es ahora el principal objetivo de la seguridad nacional estadounidense.»
Se entregó a la prensa un documento desclasificado de 11 páginas, donde se describe la Estrategia de Defensa Nacional en terminos generales [13]. Pero el Congreso recibió una versión confidencial, más larga, de ese documento, versión que incluye las proposiciones detalladas del Pentágono para un incremento masivo de los gastos militares [14]. La Casa Blanca pide un incremento de 54 000 millones de dólares para el presupuesto militar y lo justifica con el hecho que «hoy estamos en un periodo de atrofia estratégica, conscientes del hecho que nuestra ventaja militar competitiva se ha desgastado» [15]. El documento prosigue de la siguiente manera: «El poderío nuclear –la modernización de la fuerza de ataque nuclear implica el desarrollo de opciones capaces de contrarrestar las estrategias coercitivas de los competidores, basadas en la amenaza de recurrir a ataques estratégicos nucleares o no nucleares.»
Para la administración Trump ha terminado la postguerra fría. Han quedado atrás los tiempos en que Estados Unidos podía desplegar sus fuerzas cuando quería, intervenir como quería. «Actualmente, todos los sectores están en disputa: el cielo, la tierra, el mar, el espacio y el ciberespacio» [16].

«Guerra absoluta» o guerra económica

La posibilidad de una guerra de Estados Unidos contra Rusia y China, o sea del desencadenamiento de una guerra absoluta, es parte de las hipótesis estratégicas, tanto en la administración estadounidense como entre los analistas rusos y chinos. Esa facultad aparece como la matriz que subyace y hace legible la política exterior y las operaciones militares de esos países –por ejemplo, la extrema prudencia de Rusia, una contención que puede parecer indecisión o renuncia, en relación con las provocaciones estadounidenses en Siria. La dificultad de la posición rusa no procede tanto de sus propias divisiones internas, de la correlación de fuerzas entre la tendencia globalista y la tendencia nacionalista dentro de ese país, como de las divisiones internas existentes en Estados Unidos, una que es favorable a la guerra económica mientras que la otra puede llevar a la guerra nuclear. La articulación entre amenazas militares y nuevas negociaciones económicas son realmente dos aspectos de la nueva «política de defensa» estadounidense.
Sin embargo, Elibrige Colby, asistente del secretario de Defensa, ha afirmado que a pesar de que el discurso de Mattis subraya claramente la rivalidad con China y Rusia, la administración Trump quiere «seguir buscando zonas de cooperación con esas naciones». Colby decía:
«No se trata de una confrontación. Es una forma estratégica de reconocer la realidad de la competencia y la importancia del hecho que “las cercas correctas mantienen la amistad”.» [17].
Esa política, que predica el restablecimiento de fronteras, contradice frontalmente la visión imperial estadounidense. Muy bien resumida por el Washington Post, esa visión imperial plantea una alternativa: el mantenimiento de un Imperio estadounidense «garante de la paz mundial» o la guerra total.
Esta visión se opone al restablecimiento de hegemonías regionales, o sea al regreso a un mundo multipolar cuyo resultado –según dicen– «sería la próxima guerra mundial» [18].
Fuente: red voltaire
[2] Carl Schmitt, Théologie politique I, trad J.-L. Schiegel, París, Gallimard, 1988, p. 16.
[3] «Les Etats-Unis de Donald Trump enregistrent leur plus gros déficit commercial depuis 2008 », Marie de Vergès, Le Monde économie, 7 de febrero de 2018.
[4] «En Estados Unidos, imperialismo contra ultraimperialismo», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 3 de junio de 2018.
[5] «Washington et Pékin écartent pour l’heure une guerre commerciale», La Libre et AFP, 20 de mayo de 2018.
[6] Ver C. von Clausewitz, De la guerre, p. 66-67 y p. 671 y siguientes, y C. Schmitt, Totaler Feind, totaler Krieg, totaler Staat, p. 268: «Siempre hubo guerras totales, pero sólo existe un pensamiento de la guerra total desde Clausewitz, quien habla de “guerra abstracta” o de “guerra absoluta”.»
[7] Ver Emmanuel Tuschscherer, «Le décisionisme de Carl Schmitt: théorie et rhétorique de la guerre», Mots. Les langages du politique, publicado en internet el 9 de octubre de 2008.
[8] «Le fantasme de l’abstraction réelle» Alberto Toscano, Revue période, febrero de 2008.
[9] Enzo Paci, Il filosofo e la citta, Platone, Whitebread, Marx, ediciones Veca, Milán, Il Saggitario, 1979, pp. 160-161.
[10] C. Schmitt, «Totaler Feind, totaler Krieg, totaler Staat», in Positionen und Begriffe, Berlín, Duncker und Humblot, p. 268-273, ver la nota 1 in Emmanuel Tuschscherer, «Le décisionisme de Carl Schmitt: théorie et rhétorique de la guerre», op.cit., p. 15.
[11] Bernard Pénisson, Clausewitz un stratège pour le XXIe siècle?, conferencia en el Institut Jacques Cartier, 17 de noviembre de 2008.
[12] “Remarks by James Mattis on the National Defense Strategy”, por James Mattis, Voltaire Network, 19 de enero de 2018.
[13] Summary of the National Defense Strategy of The United State of America.
[14] National Defense Strategy of The United State of America, The President of The United States of America, 18 de diciembre de 2017. Ver nuestro análisis, «La estrategia militar de Donald Trump», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de diciembre de 2017.
[15] Mara Karlin, «How to read the 2018 National Defense Strategy», Brookings, 21 de enero de 2018.
[16] Fyodor Lukyanov, «Trump’s defense strategy is perfect for Russia», The Washington Post, 23 de enero de 2018.
[17] Dan Lamothe, «Mattis unveils new strategy focused on Russia and China, takes Congress to task for budget impasse», The Washington Post, 19 de enero de 2018.
[18] «The next war. The growing danger of great-power conflict», The Economist, 25 de enero de 2018.

¿Por qué presiona Washington a Jordania?

¿Son las manifestaciones en Jordania el inicio de un nuevo episodio de la primavera árabe o, por el contrario, es una forma de presionar al rey Abdallah II para que acepte el plan estadounidense para Palestina?
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Jordania se ha visto sacudida, a principios de junio, por una semana de manifestaciones pacíficas contra un proyecto de ley fiscal que preveía un alza de impuestos, de 5 a 25%, para toda persona cuyo ingreso anual sea superior a los 8 000 dinares (11 245 dólares). Los manifestantes, cuyo nivel de vida se ha visto gravemente afectado por las consecuencias de la guerra de Occidente contra Siria, exigieron y obtuvieron la renuncia del primer ministro y la retirada del proyecto de ley.
La realidad es que el Reino Hachemita no tiene otra opción: la ley cuestionada era un dispositivo conforme a los compromisos que Jordania contrajo en 2016 para obtener un préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Su puesta en vigor se pospuso varias veces, debido a la guerra, y fue presentado al Parlamento ahora que el conflicto está terminando. Modificarlo supondría un completo cambio de la política económica del reino, cambio que no está previsto. La única solución sería obtener un respaldo financiero de Arabia Saudita para reembolsar la deuda.
Numerosos medios han evocado la posibilidad de un nuevo episodio de la «primavera árabe». Pero eso es poco probable. En 2011, las manifestaciones en Jordania se apagaron por sí solas, sin que fuese necesario recurrir a la fuerza. Bastó para ello la escisión del frente unido inicial, los islamistas se separaron de los laicos. Y fue lo más lógico del mundo dados los vínculos del Reino Hachemita con los británicos y con la Hermandad Musulmana.
No está de más recordar que, lejos de ser un movimiento espontaneo, la «primavera árabe» es una operación del MI6, concebida desde 2004-2005, para poner a la Hermandad Musulmana en el poder, siguiendo el modelo de la «Gran Revuelta Árabe» organizada en 1915 por los servicios secretos ingleses con Lawrence de Arabia [1]. Pero Jordania siempre ha controlado en su suelo a los miembros de la Hermandad Musulmana, cuyo Guía Honorario Nacional fue el príncipe Hassan, tío del actual rey. Hoy en día, el Reino Hachemita sigue manteniendo excelentes relaciones con el Hamas (que se había declarado «rama palestina de la Hermandad Musulmana». Es por eso que, durante la «primavera árabe», la Hermandad Musulmana no reclamó en Jordania «la caída del régimen», como hizo en los demás países árabes, sino un gobierno que incluyese a sus miembros.
Posteriormente, Jordania se unió al bando contrarrevolucionario al convertirse en «asociado» del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), a pesar de la reticencia de Kuwait, que sigue reprochando al Reino Hachemita haber respaldado a Saddam Hussein, cuando Irak invadió este pequeño Estado, en 1990.
Aunque la situación local justificaba las manifestaciones que se produjeron en Jordania a principios de junio, no es menos cierto que tuvieron que disponer de respaldados precisos para que llegaran a tener lugar en un país que ha vuelto al autoritarismo.
Eso indica que las manifestaciones constituían quizás una forma de presionar a Amman antes de que la Casa Blanca presentara su plan de paz para Palestina. Hay que recordar que el Reino Hachemita sigue siendo considerado el reino de los palestinos y que el rey Abdallah II es el «Protector» de los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén y el «Guardián» de los lugares sagrados cristianos en la Ciudad Santa, título reconocido a Jerusalén en el año 2000 por el papa Juan Pablo II. Hasta el inicio de la aplicación de los acuerdos de Oslo, Jordania administraba el territorio de Cisjordania, a pesar de que ese territorio se hallaba bajo la ocupación israelí desde la Guerra de los Seis Días. El propio Yasser Arafat se planteó entonces la posibilidad de jurar lealtad a la monarquía hachemita. Los palestinos son al menos tres cuartas partes de la población jordana, sólo el 25% restante son beduinos y pobladores autóctonos.
En este momento, todas las potencias regionales están tratando de implantarse en Palestina. Por ejemplo, Turquía está tratando de quitarle a Irán el control del grupo palestino conocido como Yihad Islámica. Simultáneamente, Estados Unidos e Israel tratan de ejercer presiones sobre cada protagonista.
Sea cual sea el plan elaborado por Jared Kushner, consejero especial y yerno del presidente Donald Trump, Jordania estará llamada a desempeñar un papel en ese plan. Actualmente están saliendo de los archivos numerosos documentos que nunca se habían publicado. Y resulta que la creación de la capital de un Estado independiente para los palestinos en Abous Dis ya se había discutido antes. Según el plan de partición de Palestina de 1947, Abous Dis es un barrio de Jerusalén. Y durante los acuerdos de Oslo, el segundo de Yasser Arafat –su hoy sucesor Mahmud Abbas– aprobó la idea de instalar allí la capital palestina. Por cierto, en aquella época la Autoridad Palestina incluso inició allí la construcción del futuro parlamento palestino. Pero el «proceso de paz» se estancó, aquel punto nunca llegó a ratificarse y la construcción se detuvo. Cambiando de posición al respecto, los israelíes construyeron un muro que separa Abous Dis de Jerusalén mientras que los palestinos, estimando que Abous Dis es sólo un minúsculo barrio de Jerusalén, reclamaron la mitad de la ciudad.
En todo caso, no es imposible que Jordania se convierta en el Estado de los palestinos, con una doble capital: Amman y Abou Dis. Se plantearía entonces nuevamente la cuestión de la forma de régimen de ese Estado: ¿Reino o República?
Red Voltaire
[1] Sobre este tema, ver los emails internos del ministerio británico de Exteriores revelados en 2004 por Derek Pasquill, empleado de ese ministerio, y los primeros comentarios publicados en When progressives threat with reactionaries. The British State flirtation wih radical Islamism, Martin Bright, Policy Exchange, 2004. Ver también mis conclusiones en De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos, la gran farsa de las “primaveras árabes”. Orfila Valentini, Ciudad México, 2017.

domingo, 10 de junio de 2018

Israel prepara nueva guerra de agresión contra Franja de Gaza

Los medios israelíes, recurriendo a la manipulación y la desinformación, están allanando el camino para una nueva agresión de Israel a la Franja de Gaza.
Una idea que materialice las amenazas que Israel viene esgrimiendo desde el último ataque de envergadura contra el enclave palestino. Ello, en el marco de una estrategia de guerra que considera cinco frentes de lucha. Menciono el concepto de magnitud, pues la denominada Operación “Margen Protector” iniciada el 8 de julio hasta el 25 de agosto del año 2014 que se saldó con 2310 muertos y 11 500 heridos palestinos, contra 65 soldados y cinco civiles israelíes muertos. Fue la última operación militar con uso masivo de artillería, fuerza aérea, bombardeos desde la flota israelí en el Mediterráneo y la entrada de miles de soldados al enclave costero palestino.
Posterior al término de esa irrupción, los bombardeos, asesinatos, destrucción de infraestructura, la presión y bloqueo contra la Franja de Gaza se mantiene inalterable, en una política de asfixia contra la población palestina en el campo de concentración más grande del mundo. Allí, la impunidad ante los crímenes sionistas reflejan un mundo, mayoritariamente ciego, sordo y mudo al clamor de justicia de 2 millones de personas. Un territorio que según la ONU, por boca de su Secretario General, Antonio Guterres será inhabitable el 2020 sino existe un vuelco en la actual situación humanitaria.
En estos cuatro años desde el fin de la desigual contienda entre palestinos y sionistas, Israel ha desarrollado un trabajo destinado a asfixiar económicamente al pueblo palestino en Gaza, construir más y más asentamientos en los territorios ocupados de la ocupada Cisjordania,  tras la guerra de junio del año 1967. Llenar de colonos y soldados las zonas cisjordanas de tal forma de hacer inviable la realidad de un Estado Palestino.
Las visitas de Netanyahu a Estados Unidos se multiplican, generando más apoyo financiero y militar de sostén al sionismo. Las acusaciones del régimen de Tel Aviv contra Irán y que aprovecha el tema del acuerdo nuclear firmado entre Irán y el G5+1 y la negativa de Washington para cumplir sus compromisos, alentando así el clima de tensiones con la nación persa. Israel amenaza y exige la retirada de Siria de los asesores iraníes  señalando que “No permitiremos la consolidación iraní en Siria, como tampoco permitiremos ninguna restricción en lo que respecta a los intereses de seguridad de Israel” advirtiendo que desea paso libre para seguir asesinando.
A lo señalado se une el encuentro entre el Ministro de Asuntos Militares del sionismo, el colono de origen moldavo Avigdor Lieberman, con el Ministro de Defensa Ruso, donde se planteó a Rusia que influya sobre Teherán en la idea de dejar de asistir a Siria y por extensión alejar su presencia e influencia de la frontera de la Palestina ocupada.  Un Israel, que teje una política de alianzas con el wahabismo, teniendo como enemigo común a Irán e impedir, adicionalmente, la autodeterminación del pueblo palestino a cualquier precio. Incluso retomando la política de “asesinatos selectivos” como lo declaró el pasado lunes 28 de mayo el Ministro de Seguridad Pública, el colono sionista  Giad Erdan al sostener que “Israel debe retornar los asesinatos selectivos de enemigos en la Franja de Gaza a partir de esta misma noche, principalmente de líderes políticos y militares de  la Yihad Islámica y de HAMAS”.
Israel y Su Terror al Eje de la Resistencia.
Las amenazas de Erdan se expresan en momentos que la aviación y la artillería israelí intensifican sus ataques contra la Franja de Gaza. Esto, bajo la excusa del lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero, desde el enclave costero palestino a los territorios ocupados por Israel. Acción defensiva lógica y esperable, frente a lo que han sido dos meses de asesinatos por parte de francotiradores, drones y artillería, desde el inicio de las manifestaciones por el derecho al retorno, el día 30 de marzo del 2018 y que se extendió hasta el día 14 de mayo, conmemoración de la Nakba.
Manifestaciones que generaron la muerte de 120 muertos y 10 mil heridos a manos de hordas de francotiradores establecidos en el perímetro de la Franja de Gaza. Acción de represión denunciada, en todos los foros y organismos internacionales, como crímenes de lesa humanidad. Como es costumbre, la única voz disonante ha sido la de Estados Unidos, que en su papel de padre putativo del sionismo aprovechó de concretar el traslado de su embajada desde Tel Aviv a Jerusalén. Ello,  en un claro acto de provocación contra el pueblo palestino, contra el mundo islámico y haciendo caso omiso de las advertencias, que no se puede seguir tensando la cuerda de la  paciencia frente a los crímenes del sionismo.
Las acciones políticas, comunicacionales, diplomáticas y militares —como ha sido el ataque a posiciones sirias en el último mes—  no pueden esconder el enorme temor israelí al visualizar, que las fuerzas del Eje de la Resistencia están ahí, en las fronteras de la Palestina ocupada, en las cercanías de los altos del Golán usurpados a Siria. Un Eje de la Resistencia que extiende su influencia y acción en una  amplia franja de terreno, que va desde las fronteras occidentales de Irán hasta el Mediterráneo. Israel siente el cerco y ese ahogo lo mueve a ejecutar acciones desesperadas.
Ese terror del alto mando político y militar sionista se expresa en la modificación de lo que su Estado Mayor denominó “El Desafío de Una Guerra en Múltiples Frentes”. Un Plan elaborado el año 2015 y que los avances y el éxito de las operaciones militares de Siria, junto a Hezbolá, las Fuerzas Quds y las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, obligan a modificar. Y, en esa tarea, una acción militar contra Gaza es parte del reacomodo estratégico, que otorgue el tiempo suficiente para ejecutar una política de ensayo y error frente a contiendas mayores contempladas a futuro.
En agosto del año 2015 el ejército Israelí publicó su estrategia oficial donde se estableció, que el objetivo principal de su trabajo estaba enfocado en actuar en múltiples frentes de batalla donde los esfuerzos estarían orientados en forzar el alto al fuego enemigo o una solución diplomática desde una lógica posición de fuerza israelí -en la teoría, por supuesto-  lo que implicaría usar, desde el inicio del o los conflictos, un alto poder de fuego combado entre fuerzas terrestres, navales  y aéreas
Un plan que habla de “forzar al enemigo a una posición en la que no pueden o no desean continuar combatiendo. Tácticamente, esto significa eliminar las capacidades enemigas y la motivación para combatir, destruir sus fuerzas, disminuir su capacidad de disparar sobre el frente interno israelí, atacando objetivos percibidos como valiosos por el enemigo y empleando enfoques astutos para de esta manera atacar los puntos débiles del enemigo” según expresa el análisis del israelí Yaakov Lappin, investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat
El jefe del Estado Mayor del Ejército Sionista, Teniente General Gadi Eisenkot, en un  discurso pronunciado en el Centro Interdisciplinario en Herzliya -. Al norte de Tel Aviv - en enero del 2018 señaló que existen cinco frentes principales de lucha, que presentan reales amenazas para la seguridad de Israel y que todos ellos están enmarcados en el principal peligro para el sionismo: la República islámica de Irán. Peligro que se expresa en el papel relevante que ha alcanzado Irán en el plano regional,  que lo ha llevado directamente a marcar presencia con sus fuerzas, en los límites que Siria tiene con la Palestina ocupada. Un Irán que le quita el sueño a un Israel que cada día se encuentra más encerrada entre muros y vallas, que si bien son construidos por esta entidad,  reflejan su crónica mentalidad de gueto
Frentes de conflicto, que incluye a la Península del Sinaí -pero que en la lógica sionista es controlable gracias a sus buenas relaciones con el régimen de Abdelfata al Sisi y la presencia de fuerzas terroristas que son funcionales a la estrategia de caos Premeditado que lleva a cabo Estados Unidos y su socio israelí -   Los otros cuatro son Frentes bélicos, plenamente vigentes pero, que a la luz de los acontecimientos en los dos últimos años, principalmente, implican una revisión constante de la estrategia militar israelí para contrarrestar los avances de Irán y sus aliados, ya sea en la defensa de Irak, Siria, El Líbano, Yemen y la preocupación central que significa  Palestina.
El primero de esos frentes es el Libanés. Allí el Movimiento Hezbolá, se alza con méritos propios, como un rival de temer para el sionismo. Sobre todo con el desarrollo de sus capacidades políticas y  militare, desde el año 2006 a la fecha, cuando derrotó al ejército sionista en la llamada guerra de los 33 días. Israel alienta aquí una estrategia bélica, que permita derrotar las capas defensivas  desarrolladas en torno a El Líbano y diseñar acciones para contrarrestar el gran poder misilístico de Hezbolá.
En segundo lugar, se sitúa a la República de Siria y sus capacidades militares, pulidas en siete años de intensa guerra por su soberanía y que implica el objetivo de recuperar los usurpados altos del Golán. El temor israelí frente a Damasco, va estrechamente unido a lo que ha sido la consolidación de la presencia del apoyo  militar de Irán, que indudablemente representa un rival formidable, no sólo para Israel, sino para cualquier aliado del sionismo con afanes hegemónicos en la región.
En tercer lugar se vislumbra, como sector de conflicto, la ocupada Cisjordania y la posibilidad que la fundamental y necesaria unidad de las fuerzas palestinas, obligue a la actual autoridad a intensificar la presión política y militar contra el ocupante y lo obligue a duplicar sus esfuerzos de control, sobre Cisjordania y la Franja de Gaza. Este último se constituye así, en el cuarto Frente de lucha, contemplado por el ejército sionista. Y, en ese peligro se visualiza, como  necesidad estratégica, destruir a las Fuerzas de HAMAS, la Yihad islámica y otros movimientos palestinos presentes en  ese enclave.
La cantidad de muertos No es relevante para el Sionismo
Lo descrito, conduce a la inevitabilidad de una nueva invasión contra Gaza, pues bien sabe Israel, que ya no basta  el bombardeo aéreo y terrestre de una población, que ha hecho de la resistencia su bandera de lucha. El sionismo se prepara  y está  dispuesto a dar esa batalla así tenga que multiplicar las muerte de miles de palestinos, recibir la condena internacional pero con la tranquilidad que le da el contar con el aval cómplice y criminal de Estados unidos y su veto en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, a la hora de discutir la posibilidad de condenar a Israel y plantearse seriamente llevar a esta entidad al uso del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.
Israel, en este momento, considera, que en caso de generarse un conflicto contra Hezbolá y Siria por el norte y Gaza por el suroeste, deberá considerar también, sí o sí un frente este contra Irán. Para ello y según palabras pronunciadas por el ex  jefe de la Fuerza Aérea Sionista, Mayor General Amir Eshel  en el Instituto de Seguridad Nacional el año 2017 a la par del trabajo en materia de inteligencia militar se debe unir la capacidad de lanzar ataques aéreos masivos y de precisión mediante el uso de su Fuerza Aérea, que sigue siendo “su fuerza militar más genérica, otorgándole a Israel la flexibilidad necesaria  para tratar con múltiples frentes en forma rápida y simultánea. En la mañana en el frente norte, a mediodía en el frente este y en la tarde descargar sus bombas en el frente de Gaza”
Para Yaakov Lappin La Armada de Israel tendrá un papel muy importante que desempeñar en ese escenario bélico. Las naves de misiles y la flota de submarinos, las cuales están siendo modernizadas, pueden actuar como recopiladores de inteligencia lejos de las costas enemigas y como plataformas con capacidad destructiva que pueden lanzar misiles guiados tierra-tierra. Las fuerzas especiales encubiertas presumiblemente conducirán misiones élite detrás de las líneas del frente en este escenario. Actualmente se está desarrollando un sistema de comando militar digital con base en redes, capaz de compartir datos e información de inteligencia proveniente del campo de batalla en segundos. Esta red permitirá a las divisiones del Ejército israelí (aire, tierra y mar), así como también a la Dirección de Inteligencia Militar integrar sus actividades de nuevas maneras”.
La nueva agresión a la Franja de Gaza permitiría, en la proyección militar israelí, coordinar esta estrategia militar . Aquello que se trabajó en pantallas de realidad virtual, los análisis de situación planteados en teoría se pretende llevarlos al terreno, teniendo como blanco a la población gazetí. En todo caso la entidad sionista teme  que la suma de bajas de sus fuerzas – en la idea de conflictos simultáneos en distintos frentes -  visto el avance del Eje de la Resistencia, haga imposible tener una guerra prolongada y se solicite, tal como en la Guerra del 2006 contra Hezbolá, un alto al fuego bajo la intervención internacional.
Al analizar el actuar del sionismo en Oriente Medio, sus declaraciones, acciones y posibles  escenarios bélicos debemos ser capaces de distinguir los elementos relevantes, aquellos que suelen estar ocultos bajo las acciones de desinformación y manipulación, del uso de la hasbará sionista. Esas variables a tener en cuenta son:
El papel de Estados Unidos en el plano regional. Su alianza con Israel y la defensa irrestricta con esa entidad con relación a la ocupación de Palestina y su disputa con la República islámica de Irán. En segundo lugar hay que tener presente que Washington y sus socio israelí, pretende  recuperar una hegemonía perdida a manos de un exitoso Eje de la Resistencia que ha logrado , en el marco del renacer del despertar islámico, combatir eficazmente a la alianza entre el imperialismo, el sionismo y el wahabismo.
Otra de las exigencias en cualquier análisis de lo que acontece en Oriente Medio y  la posibilidad de una nueva agresión contra el pueblo palestino implica visualizar los conflictos geopolíticos y económicos que se libran en la región: temas de presencia rusa en la zona, avance de la influencia regional de Irán, el tema de pasos de oleoductos y gasoductos en el Levante Mediterráneo. Pérdida de influencia de Estados Unidos. El  Plan integral de Acción Conjunta y su incumplimiento por parte de Washington, buscando por ende desviar la atención sobre esta violación, peo que incluye también el tratar de desviar la atención sobre los crímenes cometidos por Israel contra el pueblo palestino y de Arabia saudí contra Yemen.
Todo tiene que ver con todo y en el análisis global, lo que acontece con la Franja de Gaza, con la Ribera occidental, está relacionado con lo que sucede en el conjunto de Oriente Medio y en esa perspectiva la posibilidad de asistir, nuevamente, a una guerra de agresión contra Palestina, está a la vuelta de la esquina. Esto implica denunciar al sionismo, develar sus intenciones, presionarlo internacionalmente y, sobre todo, intensificar las acciones de defensa del pueblo palestino a través de todas las formas de lucha, sean estas armadas o aquellas enmarcadas en la llamada campaña de Boicot, Desinversión y sanciones contra el régimen colonialista, racista y criminal de Israel.
FUENTE:HISPANTV

Ejército sirio arrebata a Daesh dos zonas en el sur

  • Ejército sirio arrebata a Daesh dos zonas en el sur
El Ejército sirio asesta otro golpe al grupo terrorista EIIL, al arrebatarle áreas estratégicas de la provincia de Sweida, en el sur de Siria.
Las fuerzas sirias, junto a tropas aliadas, han lanzado este domingo, desde tres ejes, una feroz arremetida contra los extremistas de EIIL (Daesh, en árabe) en el campo oriental de Al-Sweida y, como resultado, han recuperado las zonas de Arar y Rasm al-Hatita, según informan medios locales.
Los militares sirios también se han apoderado de varios vehículos que estaban en manos de los terroristas, entre ellos, algunos carros equipados con ametralladoras, informan los medios, citando a fuentes castrenses, que aseguran bajas en las filas de Daesh.
Por su parte, el portal web local Al Masdar News precisa que al menos 20 terroristas han sido abatidos en la región de Tal Asfar, después de que el Ejército sirio repeliera un feroz ataque de los terroristas desde el área desértica de la provincia de Sweida
Decenas de miembros de EIIL se han infiltrado en los recientes meses en una zona desértica de la provincia de Sweida, algunos procedentes de la zona desértica del centro del país y otros de las regiones sureñas de Damasco (la capital).

El Ejército sirio realiza operaciones en el sur, después de que, con el apoyo de sus aliados, intensificara en las últimas semanas sus acciones antiterroristas en otras partes del país, como en Damasco y sus alrededores, con el objetivo de limpiar toda presencia de la banda takfirí.
De hecho, la erradicación del terrorismo de Damasco y sus campos aledaños allanará el terreno para una nueva fase, de la que se espera que conduzca a la victoria final frente al terrorismo en todo el territorio sirio.
FUENTE:HISPANTV

Desaprobación del presidente de Perú se duplica en un mes

  • El presidente de Perú, Martín Vizcarra, en conferencia de prensa, Lima, 5 de junio de 2018.
La desaprobación del mandatario peruano, Martín Vizcarra, se duplica de 24 a 48 % en un mes, según resultados de un sondeo de Ipsos publicados este domingo.
En dos meses y medio de gestión, esta es la primera vez que la aprobación de Vizcarra bajó de 52 a 37 % (15 puntos porcentuales) por la falta de avances en la lucha contra la corrupción, la economía y la inseguridad ciudadana, entre otras razones mencionadas por la encuestadora.
“Sin duda era previsible una caída en el apoyo al Gobierno luego del incremento en las tasas de los impuestos selectivos al consumo, y más aún, luego de la renuncia del ministro de Economía”, señaló el analista político Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos.
Vizcarra, ingeniero de 55 años, asumió la Presidencia de Perú a fines de marzo en reemplazo de Pedro Pablo Kuczynski, de quien era vicepresidente, y que renunció al cargo en medio de una crisis política por negar sus vínculos con la cuestionada constructora brasileña Odebrecht.Sin duda era previsible una caída en el apoyo al Gobierno (de Perú) luego del incremento en las tasas de los impuestos selectivos al consumo, y más aún, luego de la renuncia del ministro de Economía”, señaló el analista político Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos.

FUENTE:HISPANTV

Al-Asad rechaza coordinación rusa en ataques de Israel a Siria




El presidente sirio, Bashar al-Asad, niega que Rusia se haya coordinado con el régimen de Tel Aviv o sabido de antemano los recientes ataques israelíes a Siria.

“Rusia nunca ha colaborado con nadie en contra de Siria, ni política ni militarmente”, afirma el mandatario sirio en una entrevista publicada este domingo por el diario británico Daily Mail.

Con estos señalamientos, Al-Asad ha desmentido los reportes de los medios israelíes que alegaban que el régimen de Israel se había coordinado con Rusia o contaba con el visto bueno de Moscú para los masivos bombardeos realizados en mayo contra objetivos militares en el territorio sirio.

“Eso es una contradicción. ¿Cómo (los rusos) podrían ayudar al Ejército sirio a avanzar y al mismo tiempo trabajar con nuestros enemigos para destruir nuestro Ejército?”, ha cuestionado el jefe de Estado sirio.

Por otro lado, Al-Asad ha negado que Rusia sea quien mueve los hilos en Siria, recalcando que el Gobierno de Damasco es plenamente soberano e independiente de sus aliados.

Al final y pese a diferencias existentes con Rusia o Irán, ha añadido Al-Asad, “las únicas decisiones sobre lo que hay que hacer en Siria son decisiones sirias”.

Rusia nunca ha colaborado con nadie en contra de Siria, ni política ni militarmente”, dijo el presidente de Siria, Bashar al-Asad.

En otro momento de la entrevista, recogida por completo por la agencia oficial siria de noticias, SANA, el dignatario sirio ha calificado al Ejército Nacional de ser “la principal fuerza” que ha estado luchando contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), con el apoyo de los rusos y los iraníes.

Además, ha acusado a los países occidentales, sobre todo a Estados Unidos y al Reino Unido, de apoyar a los grupos radicales en el país árabe. A este respecto, ha lamentado que Londres siga respaldando abiertamente a los llamados Cascos Blancos, un grupo que se hace pasar por un organismo humanitario y que opera en zonas en poder de grupos afines a Al-Qaeda.

El Gobierno de Damasco tilda a los Cascos Blancos de miembros de Al-Qaeda disfrazados de rescatistas voluntarios que, con el apoyo occidental, buscan el derrocamiento del Gobierno sirio.

Siria vive sumida en un conflicto desatado en 2011, el cual ha dejado casi medio millón de muertos. En los últimos meses, las Fuerzas Armadas del país árabe han logrado recuperar importantes localidades en las inmediaciones de Damasco, la capital siria.

Israel, listo para atacar las posiciones del Ejército sirio







Las fuerzas israelíes no solo están listas para atacar los objetivos militares iraníes, sino también las posiciones del Ejército Árabe Sirio, declaró el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, citado por la agencia France-Press.

Según afirmó el líder israelí, "ya es hora que el presidente de Siria, Bashar Asad, tome en consideración lo siguiente. Ahora cuando la guerra contra Daesh —autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países— ya terminó, Asad permite que Irán ataque a Israel desde el territorio sirio. Su régimen ya no es inmune".

"Si nos dispara, destruiremos sus fuerzas", declaró Netanyahu. Asimismo, subrayó que sus palabras son "algo que [Asad] debería considerar muy seriamente".

Anteriormente, el ministro de Exteriores sirio, Walid Mualem, indicó que la presencia militar iraní en Siria no es tan importante como lo afirma Tel Aviv y que "no existe presencia de Irán como presencia militar sobre el terreno, esos son cuentos de Israel". Agregó que se trata de una presencia iraní "legítima" y "fundamentada en una petición del Gobierno sirio, a diferencia de la presencia de EEUU".



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