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jueves, 11 de junio de 2020

Pyongyang a EEUU: Modere la lengua si quiere elecciones tranquilas

  • El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en una reunión con los funcionarios norcoreanos, 7 de junio de 2020. (Foto: KCNA)
Corea del Norte alerta a Estados Unidos que si desea unas elecciones “tranquilas” debe dejar de intervenir en asuntos que conciernen únicamente a los coreanos.

El director general de la Cancillería norcoreana para Asuntos de Estados Unidos, Kwon Jong-gun, ha reprendido a EE.UU. por haber criticado la decisión del país de cortar, a partir del martes, todas líneas de comunicación con Seúl a nivel de altas autoridades y militares de los dos países, al ver necesaria las conversaciones cara a cara con su vecino peninsular.

En un comunicado recogido este jueves por la agencia estatal de noticias KCNA, que funciona como portavoz de Pyongyang, Kwon ha alertado que Washington debe “moderar su lengua” si quiere evitar “una resurrección” en vísperas de las venideras Presidenciales, previstas para el próximo noviembre, en que el mandatario de EE.UU., Donald Trump, busca una reelección.

“Washington debe moderar su lengua y ocuparse de sus asuntos internos (...) Si desea asegurarse de unas elecciones tranquilas, debe alejarse de los asuntos intercoreanos”, ha apuntado el alto diplomático en la nota.

Kwon, asimismo, ha aprovechado la ocasión para tildar de “asquerosas” las políticas de doble rasero de EE.UU. respecto a diferentes países. 

Con la llegada de Trump al poder tras las elecciones de 2016, las tensiones entre Pyongyang y Washington han llegado a su máximo nivel. Las políticas hostiles de Estados Unidos que incluyen brutales sanciones, además de haber complicado las condiciones ya precarias de los norcoreanos, han hecho que Pyongyang vaya perdiendo poco a poco la paciencia y empezara a tomar acciones de represalia.

FUENTE: HISPANTV

viernes, 5 de junio de 2020

¿Como está institucionalizada la discriminacion racial en EEUU?

Una manifestante sostiene una pancarta en una protesta contra el asesinato de George Floyd en el centro de Birmingham, 4 de junio de 2020. (Foto: AFP)
En Estados Unidos, la discriminacion racial es una política de Estado que continúa y se fortalece cada vez mas.
El actor norteamericano Will Smith frente a los hechos policiales que dieron muerte al ciudadano estadounidense, George Floyd, expresó: "El racismo en Estados Unidos no está empeorando, solo que ahora se está grabando". Pues es así, en EEUU la discriminacion racial es una política de Estado que continúa y se fortalece cada vez mas. No en vano en el año 2014 las Naciones Unidas denunciaba que en la práctica, en Estados Unidos la discriminación racial se daba de forma constante en todas las esferas de la sociedad, resaltando la judicial y policial como una de las más significativas. Asi mismo, la ONU aseveraba que más de un tercio (1/3) de la población afroamericana habia sufrido algún tipo de discriminación; y los crímenes de odio racial seguian contando con la permisividad del Estado. Dos años después el Presidente del Grupo de Trabajo de la ONU sobre los afrodescendientes, Ricardo Sunga, destacaba que en Estados Unidos existen "diferencias en casi todos los indicadores de desarrollo humano y los afrodescendientes llevan la peor parte, desde la esperanza de vida, hasta la educación. Además, resaltó que tanto la afrofobia como la discriminacion racial persisten en ese país.
En 2016, el Centro de Investigación Pew de EEUU mostró a través de un estudio poblacional que en ese país el 70% de la población afroamericana y el 52% de la población latina habían sufrido algún tipo de discriminación.
La política de discriminación racial en Estados Unidos no ha variado en lo mas mínimo respecto a la situación de las poblaciones vulnerables, incluyendo la población afroamericana. A dicha comunidad se le unen otros problemas no menos importantes como la falta de seguridad alimentaria, la precariedad de viviendas, el desempleo, la segregación laboral, la falta de acceso a servicios en igualdad de condiciones, la insuficiencia de los hospitales, la falta de seguro médico, así como escuelas subfinanciadas de baja calidad, la inexplicable cantidad de droga que se reparte en esos grupos y ahora el COVID-19.
Grupos de odio institucionalizados:
Según el Southern Poverty Law Center de Estados Unidos, en 2019 se registraron en ese país 940 grupos de odio que operan en Estados Unidos, incluyendo neonazis, integrantes del Ku Klux Klan, nacionalistas blancos y “vigilantes” fronterizos, entre otros.
La política que ha venido desarrollando Estados Unidos contra la población afroamericana lo ha llevado incluso a protegerse de Leyes Internacionales que pueden llegar a comprometerlos, por ello, ese país no es parte de: La Convención de las Naciones Unidas para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; Convención Internacional sobre los derechos económicos, sociales y culturales; Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas; Convención Internacional sobre la represión y el castigo del crimen de apartheid; Convención Internacional contra el apartheid en los deportes; Segundo Protocolo facultativo del Pacto Internacional sobre los derechos civiles y políticos destinados a abolir la pena de muerte, asi mismo no son partes del Estatuto de Roma, a fin de evitar ser juzgados por los crímenes de lesa humanidad contra la población afro y otras naciones del mundo.
A lo interno, en la actual Constitución de Estados Unidos, que fue adoptada en 1787 y enmendada veintisiete veces desde 1791 a 1992,  no se han ratificado las enmiendas que prohíben la discriminación entre hombres y mujeres.
El COVID-19 y la población Afro:
Según las cifras recopiladas por el Laboratorio de Investigación estadounidense APM en 40 estados, los afroamericanos están muriendo a causa del Coronavirus a un ritmo casi tres veces superior al de los blancos. Igualmente, la probabilidad de morir por el coronavirus entre los residentes afros de Kansas es siete veces mayor que entre los blancos. En Missouri, Wisconsin y Washington DC, el ratio es seis veces más.
De acuerdo a un reciente trabajo publicado por el medio estadounidense New York Time, las personas afro en Estados Unidos se han visto afectadas de manera desproporcionada; y lo mismo ocurre con ocho de las 10 principales causas de muerte en los Estados Unidos. Incluso antes de la pandemia, la esperanza de vida de los negros era 3½ años más corta que la de los blancos.
Asi también, un investigador internista y de políticas de salud de la Universidad de Pensilvania, Dr. Atheendar Venkataramani, afirmó que de acuerdo a estudios en Estados Unidos se revela que "un bebé afroamericano nacido en 2017 tiene una esperanza de vida de 3.5 años más corto que el de un bebé blanco. Si las desigualdades actuales persisten, el bebé negro tendrá casi 2.5 veces más probabilidades de vivir en la pobreza, casi el doble de probabilidades de abandonar la escuela antes de obtener un diploma de escuela secundaria y más de seis veces más probabilidades de ser encarcelado que el blanco. En el camino, el afroamericano promedio vivirá en viviendas más pobres, tendrá menos acceso a comida saludable y estará más expuesto a contaminantes ambientales y crímenes violentos que su contraparte blanca. Es más probable que sufra obesidad, asma, diabetes, enfermedades cardíacas y presión arterial alta".
Pobreza en Estados Unidos:
De acuerdo a un estudio realizado a finales de 2017, el Relator sobre pobreza extrema y Derechos Humanos de la ONU, Philip G. Alston, publicó un informe ante el Consejo de DDHH que muestra la pobreza acendente es Estados Unidos y verificó que en aquel momento existía un total de 40 millones de estadounidenses que viven en pobreza, más 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones que vivían en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo". Es decir, 63 millones de personas que para el dia de hoy, producto de la recesión económica en Estados Unidos y el COVID-19, podria duplicarse.
Para el Relator Alston, la pobreza en Estados Unidos no es solo un en estereotipo racial "La realidad es que hay ocho millones más de pobres blancos que de pobres negros . El rostro de la pobreza en Estados Unidos no solamente es negro o hispano, sino también blanco, asiático y de muchos otros orígenes".
Señaló a su vez que los negros tienen 2,5 más probabilidades que los blancos de vivir en la pobreza, una tasa de mortalidad infantil 2,3 veces superior. Al igual que el nivel de desempleo duplica el de los blancos y usualmente ganan solo 82,5 centavos para cada dólar que obtienen estos. Además su tasa de encarcelamiento es 6,4 veces mayor.
Cárceles en especial para afros:
Según el Departamento de Investigación de Statista Alemán, en EEUU en el 2019 se contabilizaban 2,12 millones de personas que se encontraban en prisión y la mayoría de los presos eran de origen negro o afroamericano, aún cuando la población afro en ese país componen el 12% de la población total estadounidense.
Aun cuando ese país tiene el 5% de la población mundial, su población carcelaria representa el 23% de los privados de libertad a nivel global. En Estados Unidos aún se aplica la Pena de Muerte y de acuerdo a numerosos investigadores, el racismo es un factor determinante en la aplicación de la pena de muerte en la nación norteamericana.
Pero no suficiente con ello, las compañías de prisiones privadas esclavizan a su población carcelaria, por ello han admitido que su negocio depende de las altas tasas de encarcelamiento, por cuanto en las cárceles la mano de obra es más barata y no se reconocen horas extras.
Según el trabajo investigativo publicado por el periódico The Worker World, titulado “El Pentágono y el Trabajo Esclavo en las prisiones” se revela que desde las cárceles se produce, a través de la mano de obra barata, componentes de alta tecnología para misiles, aviones, vehículos y otros implementos militares. De acuerdo al estudio publicado por el Observador LBO de Estados Unidos (Left Business Observer), el 20% del PIB de Estados Unidos proviene de lo que se produce en las cárceles. En las prisiones se han conformado industrias donde se produce el 100% de todos los cascos militares, cintas de municiones, chalecos antibalas, chapas identificativas; 98% del equipamiento de cadenas de montaje; 93% de las pinturas y pinceles; 92% de los hornos; 46% de chalecos antibalas de uso civil; 36% de electrodomésticos; 30% de los auriculares, micrófonos, altavoces; 21% del mobiliario de oficina. Muchas compañías como IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Revlon, Macy`s, están produciendo desde las cárceles, beneficiándose de la mano de obra barata para obtener mayor beneficio.
Las irrefutables cifras y estudios revelan una política sistematica de discriminación estructural por parte de los distintos gobiernos norteamericanos hacia la población afroamericana y contra los pobres en general, lo que refleja que la discriminación racial aún persiste y no se hace nada para detenerla, razón por la cuál la población afro se encuentra hoy en las calles tratando con ello de revertir su realidad.
Por supuesto, están quienes pretendan sacar provecho de lo que sucede de cara a las elecciones presidenciales que se avecinan en ese país, por lo que Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, utilizará estos hechos para polarizar a la población blanca supremacista a su favor, mientras que los democratas harán lo mismo mostrando una solidaridad, que nunca han tenido, con la población afro.
La solución se encuentra en la union de las diferentes organizaciones, causas y luchas por justicias sociales al margen de los poderes económicos que hoy se representan a través de los democratas y republicanos. La solución esta en manos del pueblo estadounidense.

Escrito por Laila Tajeldine, profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela y analista internacional

FUENTE: HISPANTV

lunes, 18 de mayo de 2020

Desglobalización en marcha: ¿China podrá salvar al mundo otra vez?

Por

Después de casi medio siglo de expansión ininterrumpida del comercio mundial, los viajes y la interconexión, la pandemia de coronavirus asesta un durísimo golpe a la globalización. Pero a diferencia de la crisis de 2008-2009, China no estará en condiciones de salvar al mundo por segunda vez en lo que va del siglo.
La crisis económica, política, social y sanitaria mundial que estamos viviendo es la más grave en casi un siglo, y para algunos analistas superará la Gran Depresión de 1929. Martin Wolf, editor del Financial Times de Londres, dijo que es "el colapso de la pax americana", que "se está rompiendo el orden del sistema mundial de la posguerra", y que es un "colapso sin precedentes de la economía mundial".

Según los pronósticos más optimistas del FMI, en 2020 la economía va a caer tres veces más que en la crisis de 2008-2009, un 3%, como mínimo. Esto significaría tanto como la producción de un año del Reino Unido. Para el Banco de Desarrollo de Asia la economía podría perder dos o tres veces más, entre un 6,4 y un 9,7% del producto bruto global. Algo así como toda la producción de Francia y el Reino Unido.

  • La economía de los países europeos caerá alrededor del 7,4%, según previsiones de la Comisión Europea, como toda la producción de España en un año.
  • La caída de EEUU fue casi 5% el primer trimestre y puede llegar hasta un 40% en el segundo.
  • América Latina caerá este año más del 5%, la mayor desaceleración desde 1960, según la ONU, el equivalente a la producción de Perú en un año.
  • China, que creció 6% en 2019, se contrajo 6,8% el primer trimestre y se calcula que su crecimiento anual será, con suerte, del 1%.
Como todas las crisis agudas, el mecanismo para salir de ella es una fenomenal destrucción de riqueza:
  • El indicador más claro es la caída del precio del petróleo, que se hundió por debajo de 0, es decir, menos que mantenerlo en un depósito, porque ya hay tal sobreproducción que no hay dónde guardarlo.
  • La Organización Mundial del Turismo (OMT) calcula que el turismo internacional podría caer hasta un 60-80% en el año. Esto implicó, por ahora ahora, 67 millones menos de turistas internacionales hasta marzo es decir, 80.000 millones de dólares menos.
  • Según la IATA, las empresas de aviación podrían perder 314.000 millones de dólares, algo así como toda la producción anual de Chile, llevando a una quiebra masiva, la desaparición de miles de empresas y la concentración en unas pocas.
  • Se fabricaron casi 2,5 millones de vehículos menos en estos meses en la Unión Europea. Solo en abril, las exportaciones de automotores de México cayeron 90%.
  • En Brasil, la venta diaria cayó 80% entre finales de marzo y abril.
  • Millones de pequeños negocios y empresas no volverán a abrir sus puertas.
  • El modelo se agotó

    El sistema económico mundial está, desde hace más de medio siglo, en una crisis crónica de la que no logra recuperarse, que lleva a crisis agudas periódicas, la una más grave que la otra.
    El mundo salió —a medias— de la crisis de 2008-2009, la más profunda desde 1929,  gracias a la infusión masiva de créditos y subsidios estatales a los bancos y a la masiva inyección de dólares y euros para sostener el consumo. Pero lo fundamental fue el crecimiento de China, que se convirtió en la locomotora del planeta y se hizo cargo del 40% del crecimiento mundial en esta última década.

    Frente a la actual crisis, muchos se preguntan si China volverá a salvar al mundo tras la rápida recuperación después de contener el virus.

    Pero ese modelo se agotó. Por primera vez desde 1970, la economía china decreció este primer trimestre y lo mejor que se puede esperar para el año es un crecimiento del 1 o el 2%.
    Esto implicará que su clase media consumirá menos, que el país exportará menos porque caerá el comercio mundial, y por lo tanto el país comprará menos hierro, soja, carne, cobre, litio. Esto golpeará de lleno a Latinoamérica, en especial a los países que tienen a China como su principal cliente comercial, como Brasil, Perú o Chile.
    Además del comercio, América Latina recibió 160.000 millones de dólares de inversiones chinas entre 2005 y 2018 y préstamos por 140.000 millones de dólares, en la etapa más dura de la anterior crisis mundial, pero estas inversiones y créditos, que ya venían bajando, ahora se verán seriamente afectados.

    La desglobalización


    La pandemia aceleró las tendencias proteccionistas, la caída de las inversiones extranjeras directas y del comercio mundial, transformando al mundo para siempre.
    Hace pocos días Donald Trump criticó el acuerdo comercial firmado con China en enero para frenar la guerra comercial entre los dos países y amenazó con suspender su relación con China: "Vamos a traer la manufactura de vuelta", advirtió.

    "La era de exportar trabajos de EEUU se ha terminado", escribió el Secretario de Comercio de EEUU, Robert Lighthizer en The New York Times. "Todos los días hablo con empresarios que reconocen que subestimaron el riesgo de llevar al exterior sus producción o depender de la producción de partes esenciales en algunos países muy lejanos".

    "Las empresas podían evitar los estándares laborales y ambientales de EEUU llevando su producción al exterior y gozando de un acceso libre de impuestos a nuestro mercado. Los salarios bajos les dieron ganancias altas, pero para EEUU el efecto fue traumático: EEUU perdió cinco millones de empleos manufactureros", agrega en su comentario, y concluye: "Traigamos los empleos a EEUU otra vez".
    La pandemia acelerará esta tendencia. La Organización Mundial de Comercio estima que el comercio mundial caerá entre 10 y 30% y las inversiones extranjeras se reducirán en todo el mundo. Según The Economist, las inversiones chinas en EEUU fueron este primer trimestre un 60% menos que hace dos años y Washington ordenó al principal fondo de pensiones de EEUU no comprar más acciones chinas.

    ¿Hacia un capitalismo más humano?

    Está de moda hablar de que, como resultado de la pandemia, puede resurgir un "capitalismo más humano", pero eso no va a suceder. Por el contrario, millones de empresas quebrarán, cientos de millones de personas quedarán sin empleo, los salarios caerán, aumentará la concentración monopólica, la miseria y la desigualdad. Esto ya está sucediendo:
    • Según la OIT, la mitad de la fuerza laboral del mundo verá destruido su modo de vida, es decir, 1.600 millones de personas. De 3.300 millones de trabajadores, 2.000 millones son informales.
    • Solo en EEUU, al 8 de mayo, más de 20 millones de trabajadores perdieron sus empleos en abril, llevando la tasa de desempleo al 14.7%, 33.5 millones de desempleados en dos meses. A comienzos de año el desempleo era de  3.5%.
    • Algunas categorías de trabajadores sufrirán más que otros, en primer lugar los trabajadores de la salud. A fines de abril los trabajadores de la salud eran el 20% de los contagios en España, 10% en Italia, 14% en Argentina, y los sindicatos estiman que son muchos más.
    • En Europa, la OMS denunció que la mitad de los casos fatales son mayores que murieron en las residencias para adultos.
    • En el Reino Unido, la tasa de muertes entre los negros es de 56 cada 100.000 habitantes y entre los blancos es 33 cada 100.000.
    • En Nueva York, un tercio de los infectados son latinos y los negros mueren el doble que los blancos, situación que se reproduce en los demás estados. Según el Centro de Control de Enfermedades de EEUU, la mayor cantidad de víctimas entre los negros se explica porque la tasa de diabetes es 66% más alta en los negros, la hipertensión es 49% más, la expectativa de vida es 3.5 años menor.
    • La cuarentena es un privilegio para los que tienen un trabajo asalariado y pueden cobrar mensualmente. En EEUU los que ganan más de 70.000 dólares al año pueden hacer el 70% de su trabajo en casa. Los que ganan menos de 40.000 solo el 40%. 
    • A medida que la crisis se traslada de lleno a América Latina, las poblaciones de Guayaquil, el Amazonas, de los barrios pobres de Bogotá, las villas miseria de Argentina y las favelas de Brasil, tienen tasas de contagios y de muertes alarmantes en relación con los barrios ricos y de clase media.

    Coronavirus
    © REUTERS / Dado Ruvic/Illustration
    La respuesta de los gobiernos agrava la carga para los más pobres. Los planes de salvataje son en su mayoría para salvar los bancos, las compañías de aviación y grandes empresas.

    Obligados por el temor a un estallido social, algunos gobiernos han repartido dinero o pagan un porcentaje de los salarios. Pero en lugar de garantizar el 100% de los ingresos, están utilizando la crisis para provocar una brutal caída de las remuneraciones.
    En Perú y Chile, los gobiernos autorizaron suspensiones laborales hasta por tres meses sin pago de salarios. En Brasil se autorizó a empresas a suspender trabajadores sin pago. En Argentina el Gobierno prohibió los despidos por tres meses, y garantiza hasta un 50% del salario de las pequeñas empresas, pero los trabajadores solo cobrarán 75% de sus sueldos.
    Esto, sin hablar de los cientos de millones en el empleo informal que no recibirán nada, de los que perderán sus casas, sus autos, sus ahorros y su nivel de vida.

    ¿Vendrá un mundo mejor?


    Para nada. El mundo que veremos será muy distinto. Los viajes internacionales se reducirán al mínimo, las conferencias se harán por Zoom, las enormes oficinas se vaciarán por el trabajo a distancia, los aeropuertos quedarán vacíos como símbolos de una globalización que ya fue.

    Los países buscarán relocalizar la producción de los bienes más indispensables en sus propias fronteras o cerca de ellas y se irá a un mayor proteccionismo, que favorecerá a regiones integradas, las más ricas, pero que desfavorecerá al resto del mundo.
    Esta vez, nadie vendrá para salvarnos. Como dijo el expresidente uruguayo Pepe Mujica, el mundo "va a cambiar para peor porque estos fenómenos críticos por un lado crean pobreza y, por otro, tienden a concentrar la riqueza". Ese es el mundo salvaje, y para nada humano, que nos espera.
    FUENTE: SPUTNIK 

Rusia: EEUU pagará alto precio por sus sanciones en plena pandemia

Un alto funcionario ruso advierte que Occidente pagará un alto precio por imponer sanciones en medio de una pandemia global.
“No reconocemos las sanciones de Estados Unidos y en gran medida no les prestamos atención”, ha indicado este lunes el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, una conferencia en línea para estudiantes del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.
Según el diplomático ruso, los políticos occidentales deberían reflexionar sobre si vale la pena empeorar la situación empresarial en sus países y privar a las personas de empleos en medio de la crisis económica, que obviamente es inevitable.
Riabkov, señala que, aunque EE.UU. está en el epicentro de la pandemia, algunos políticos todavía están centrados en la política antirrusa. “Incluso en tales condiciones, están pensando cómo acusar a Rusia e inventar nuevas sanciones contra nosotros en lugar de como ayudar a sus propios conciudadanos”. Nosotros, agregó el viceministro, “nunca pediremos el levantamiento de las sanciones contra Rusia”.

    En otra parte de sus declaraciones subrayó que la pandemia había provocado una escalada grave de tensiones en las relaciones entre Estados Unidos y China, en las cuales el gigante asiático nunca perdió la oportunidad de tomar represalias y demostrar un nuevo nivel de dureza en su retórica. Los enfrentamientos entre ambas naciones tienen lugar en varias plataformas internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    También, señaló que los planes para utilizar la situación del coronavirus para socavar las posiciones de Rusia y China en la escena internacional eran inútiles.
    “Si Estados Unidos realmente espera aprovechar la pandemia para dañar las posiciones de China y Rusia en el mundo, espero que sus cálculos sean erróneos”, puntualizó el diplomático ruso.

    Washington ha reforzado en las últimas semanas sus críticas contra Pekín, insistiendo sin pruebas que un laboratorio de la ciudad china de Wuhan fue el lugar donde se creó el nuevo coronavirus y que China no dio la información completa sobre el brote a tiempo. Esto mientras que el gigante asiático rechaza estas declaraciones sin fundamento e indica que el origen de la COVID-19 se halla en realidad en EE.UU., desde donde el Ejército del país norteamericano podría haberlo llevado a Wuhan.

    FUENTE: HISPANTV

    Mueren dos investigadores de COVID-19 y el embajador de China en Israel en menos de un mes

    Encuentran muerto al embajador ‎de China en Israel

    La policía israelí anunció que el embajador de la República Popular China en Israël, Du Wei, fue ‎hallado muerto en la residencia oficial de la embajada china, el 16 de mayo de 2020.
    Según la policía israelí, el embajador chino estaba solo en la residencia y murió ‎de una crisis cardiaca mientras dormía. ‎El diplomático chino acababa prácticamente de asumir sus funciones como embajador de Israel, ‎en febrero pasado.
    La República Popular China ha incrementado sus inversiones en Israel para convertir los puertos ‎israelíes de Haifa y Ashdod en terminales de la nueva «ruta de la seda» en el Mediterráneo.
    El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, viajó a Israel el 13 de mayo para reunirse ‎con Benyamin Netanyahu y Benny Gantz antes de la formación del gobierno conjunto pactado ‎entre ambos políticos israelíes.
    Para sorpresa de Netanyahu y Gantz, Pompeo ‎se mostró mucho más interesado en las inversiones chinas en Israel y en arremeter contra el ‎proyecto de chino de «nuevas rutas de la seda» que en conversar sobre la situación general en ‎el Medio Oriente. El director del Mossad, Yossi Cohen, estuvo presente en el encuentro entre el ‎secretario de Estado estadounidense y los mencionados líderes israelíes. 

    James Taylor, 1979-2020

    Consideremos primero la vida y el trabajo de James Taylor, quien falleció el 2 de abril a la edad de 40 años. Cualquiera que desee conocer detalles sobre la causa de la muerte de este notable hombre se sentirá decepcionado; hasta la fecha, no se ha puesto a disposición del público ninguna información.
    “La causa de la muerte de James aún no se conoce, y dado lo abrumada que está la profesión médica en Baltimore, es posible que nunca lo sepamos”, afirmó el sitio web de Galaxy Project, usando el coronavirus como una excusa para no poder profundizar en la muerte de un colega. “Dada la rapidez con que esto lo superó, es muy poco probable que haya sido COVID-19”.
    Hasta que se reciba información adicional con respecto a la causa de la muerte, parece razonable preguntar si Taylor estuvo involucrado en algún proyecto o actividad que lo haya convertido en un blanco potencial del juego sucio. Una mirada superficial a su página de Twitter indica que hubo algunas discusiones apasionadas justo antes de muerte prematura. Sin embargo, antes de saltar a esas discusiones, son necesarias algunas palabras sobre su experiencia profesional.
    Según su obituario en el sitio web de la Universidad Johns Hopkins, Taylor fue “un pionero en la investigación de la biología computacional y la genómica”, que hizo una contribución significativa como “científico, profesor y colega”.
    Sin embargo, el momento decisivo de Taylor en la comunidad científica se produjo con la creación de Galaxy, un sistema basado en la nube que ha sido descrito como “el primer recurso integral de análisis de datos en Ciencias de la Vida”. Según su sitio web, Galaxy ofrece una plataforma abierta que tiene como objetivo hacer que la biología computacional sea accesible para los científicos, principalmente aquellos que participan en la investigación genómica, un campo de estudio importante en lo que respecta al desarrollo de medicamentos y vacunas.
    Y es en este punto en particular que Taylor se involucró en el debate pocos días antes de su muerte. El 19 de marzo, el investigador hizo una pregunta aparentemente inocua en su página de Twitter: “¿Podemos hablar sobre el intercambio de datos genómicos para la investigación #covid19 #SARSCoV2?”
    A juzgar por los comentarios, la pregunta resultó ser muy cargada. La pregunta de Taylor reveló la frustración que sienten otros grupos de investigación, como NCBI y Nextstrain, que intentaban recuperar las características genómicas de Covid-19 pero se toparon con obstáculos. Los colegas de Taylor, Anton Nekrutenko y Sergei Kosakovsky Pond, expresaron preocupaciones similares con respecto a esos obstáculos un mes antes en un documento titulado: “No más negocios como de costumbre: las respuestas ágiles y efectivas a las amenazas emergentes de patógenos requieren datos abiertos y análisis abiertos”.
    “El estado actual de gran parte de la investigación del virus de la neumonía de Wuhan (COVID-19) muestra una lamentable falta de intercambio de datos y una considerable ofuscación analítica”, escribieron Nekrutenko y Kosakovsky Pond. “Esto impide la cooperación mundial en investigación, que es esencial para hacer frente a las emergencias de salud pública y requiere un acceso sin trabas a los datos, las herramientas de análisis y la infraestructura computacional”.
    Aquí hay pruebas de algo que muchas personas sospechan desde hace mucho tiempo sobre el mundo académico: es despiadado y tan egoísta como cualquier corporación con fines de lucro. Los académicos no solo son ferozmente protectores de su trabajo, lo cual es perfectamente comprensible, sino que tampoco están ciegos ante el potencial de ganancias financieras que proviene de su trabajo. Pero estoy divagando.
    A juzgar por su actividad en las redes sociales, parece que la principal polémica de James Taylor fue con GISAID, una plataforma con sede en Alemania que representa la Iniciativa Global para Compartir Todos los Datos sobre la Influenza. Esta organización pública y privada, que también se asocia con los gobiernos de Singapur y Estados Unidos, ha adquirido gran parte de los datos del genoma de muchas enfermedades, incluida la de Covid-19, información que sería crítica en el desarrollo de medicamentos y vacunas.
    En un tuit de seguimiento, Taylor se quejó de que GISAID “tiene muchos más datos … pero las restricciones onerosas en el uso y el intercambio de datos, en particular, no permite compartir ninguna secuencia de datos”. Esto fue seguido por el comentario de que las restricciones de GISAID sobre el uso de sus datos son “un impedimento real para el análisis de datos rápido y colaborativo, incluidos nuestros esfuerzos para crear canales de análisis transparentes, reutilizables y reproducibles para el análisis de brotes”.
    Al mismo tiempo que Taylor estaba castigando a GISAID por supuestamente no compartir sus datos de secuencia en Covid-19, GISAID se jactaba en su sitio web sobre su transparencia. Entonces, ¿quién tiene la razón? A juzgar por los comentarios en el feed de Twitter de James Taylor, parece que GISAID no fue completamente comunicativo con sus datos.
    Dave O’Connor, por ejemplo, un virólogo de la Universidad de Washington (Madison), comentó en el hilo de Twitter de Taylor: “Dudo que muchas personas, si es que hay alguna, que contribuyeron con datos a GISAID lo hicieron con la intención de que se archivaran.”
    La Dra. Melissa A. Wilson, una destacada bióloga evolutiva y computacional de la Universidad Estatal de Arizona, también expresó su consternación ante la imposibilidad de compartir datos genómicos críticos que podrían ayudar a los investigadores a descubrir una cura para el Covid-19.
    En su tuit, fechado el 23 de marzo, Wilson dirigió una pregunta a Taylor, preguntando: “¿Dónde estamos almacenando los datos para que sean accesibles?”
    En este punto, el lector podría estar preguntándose: “Bueno, y eso qué. ¿Qué importancia tiene que un grupo de investigadores tengan problemas para acceder a la estructura genómica del coronavirus?”. El problema es que eso podría significar la diferencia entre poder o no desarrollar una vacuna para la enfermedad.
    Aquí debe mencionarse que el 18 de octubre de 2019, la Universidad Johns Hopkins, junto con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates, organizaron el Evento 201, un ejercicio de alto nivel que imaginó cómo se coordinarían los sectores público y privado en el evento de una pandemia. El evento reflejó tan de cerca el brote de Covid-19 (solo dos meses después) que Johns Hopkins emitió un comunicado negando que hubiera hecho una “predicción” sobre la pandemia.
    Además, sobre la cuestión de producir vacunas para luchar contra Covid-19, Johns Hopkins parece ser un ferviente defensor.
    “Me imagino que vamos a poner en marcha un programa de vacunación masiva”, reveló Andrew Pekosz, profesor de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, en una entrevista con Bloomberg. “Las vacunas que actualmente están a la cabeza … son las que se administrarán por inyección.
    “Parece que las vacunas cambiarán el juego…”.
    La pregunta que debe formularse es si James Taylor estaba trabajando de alguna manera en propósitos cruzados con otras organizaciones que están, por ejemplo, en la carrera por desarrollar una vacuna contra Covid-19. O, alternativamente, ¿el famoso investigador de 40 años murió de muerte natural en el mismo momento en que la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus se había convertido en el foco central de los investigadores, las compañías farmacéuticas y su alma mater?

    Dr. Bing Liu, 1982-2020

    El 2 de mayo, Liu, un profesor asistente de 37 años de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (UPSM), fue encontrado muerto con múltiples heridas de bala en su casa en un exclusivo barrio suburbano de Pittsburgh. Otra víctima, identificada como Hao Gu, fue encontrado muerto en su automóvil cerca de la casa de Liu con lo que la policía dice que fue una “herida de bala autoinfligida en la cabeza”.
    Apenas cuatro días después del doble asesinato, la policía del municipio de Ross dijo que cree que el aparente asesinato-suicidio fue el resultado de una “larga disputa sobre una pareja íntima”.
    “No hemos encontrado evidencia de que este trágico evento tenga algo que ver con el empleo en la Universidad de Pittsburgh, cualquier trabajo que se realice en la Universidad de Pittsburgh y la actual crisis de salud que afecta a los Estados Unidos y al mundo”, dijo el sargento detective Brian Kohlhepp.
    Lo que hace que este caso sea particularmente convincente es que, según una página de homenaje en el sitio web de UPSM, es que “Bing estuvo a punto de hacer hallazgos muy significativos para comprender los mecanismos celulares que subyacen a la infección por SARS-CoV-2 y la base celular sus complicaciones”.
    El otro detalle notable es cuán estrechamente alineados estaban los currículums académicos de Bing Liu y James Taylor. Ambos académicos participaron en el oscuro campo de la biología de sistemas computacionales, así como en técnicas de aprendizaje automático para predecir mejor el comportamiento de las especies biológicas.
    Las vidas de los dos académicos se cruzaron debido a su afiliación mutua con la prestigiosa Universidad Carnegie Mellon, también ubicada en Pittsburgh. Allí, Liu trabajó como becario postdoctoral en el departamento de informática, mientras que Taylor allí impartió seminarios sobre su programa Galaxy. Si por casualidad Taylor no hubiera estado familiarizado con el prolífico trabajo académico de Liu, eso probablemente habría cambiado después de que se lanzara la supuesta investigación de Liu sobre el Covid-19. Pero ese momento mágico no ocurriría, por supuesto, debido a la muerte trágica y prematura de Liu.
    Con respecto al supuesto asesinato-suicidio, los detalles son incompletos. Primero, los principales medios de comunicación están retratando el asesinato como resultado de una “larga disputa sobre una pareja íntima”. Sin embargo, los medios locales informaron que Liu y su esposa no tenían hijos y eran muy fieles. Por supuesto, eso no significa que los dos hombres no pudieran estar compitiendo por el afecto de otra mujer. Sin embargo, estando Liu a punto de lograr un gran avance en el frente del coronavirus, seguramente tendría muy poco tiempo para cualquier otra “actividad extracurricular”.
    En cualquier caso, no está claro cómo se conocieron los dos hombres, mientras que el móvil del asesinato también sigue siendo un misterio, informó el Post-Gazette. Pues los vecinos no informaron haber escuchado ningún disparo al momento de los asesinatos.
    Finalmente, hay problemas con la elección del arma homicida, en este caso un arma de fuego. Dado que tanto Liu como su presunto asesino no eran ciudadanos estadounidenses, esto abre la pregunta de cómo Hao Gu pudo adquirir un arma de fuego. Es ilegal, aunque ciertamente no imposible, para los no ciudadanos comprar armas de fuego en los Estados Unidos.
    Entonces, lo que nos queda, en un momento en que el mundo está buscando desesperadamente una forma de combatir Covid-19, es el legado de dos investigadores pioneros que estaban trabajando para encontrar formas de comprender mejor la enfermedad. Aunque es posible que nunca sepamos la verdadera historia detrás de la muerte prematura de cada hombre, la probabilidad de que dos investigadores de renombre, con antecedentes profesionales casi idénticos, mueran con un mes de diferencia en un momento en que ambos avanzaban contra la pandemia sin duda debe ser mucho menor que las posibilidades de alguien realmente sucumbiendo a Covid-19. Las muertes de Bing Liu y James Taylor merecen un escrutinio mucho mayor por parte de los principales medios de comunicación.
    En cuanto a la muerte del novel embajador de China en Israel, Du Wei, no es una casualidad que Mike Pompeo ‎se haya mostrado mucho más interesado en las inversiones chinas en Israel y en arremeter contra el ‎proyecto de chino de «nuevas rutas de la seda» que en conversar sobre la situación general en ‎el Medio Oriente durante su visita a Israel cuatro días antes de la muerte de Wei. Tampoco parece una casualidad que el director del Mossad, Yossi Cohen, haya estado presente en el encuentro entre el ‎secretario de Estado estadounidense y los mencionados líderes israelíes.
    ¿Qué hedor ocultan estas dos tramas cuando se les lee en conjunto? El de la intención desesperada de manchar y sabotear el creciente rol de China en el mundo unipolar actual.

    Fuentes:

    MENTE ALTERNATIVA