Mostrando entradas con la etiqueta liderazgo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liderazgo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de abril de 2020

EEUU y China se juegan su liderazgo global ante COVID-19

Los respectivos líderes de EE.UU y China, Donald Trump y Xi Jinping, reunidos en Pekín, la capital china, 9 de noviembre de 2017. (Foro: AFP)
Al observar la respuesta de China y EE.UU. ante la epidemia global de COVID-19, le surge a uno la duda de cuál de ellos se hará con el liderazgo mundial.
Desde que el brote del nuevo coronavirus, denominado COVID-19, se diera a conocer por primera vez en un mercado de mariscos de la ciudad china de Wuhan a fines de diciembre, son muchos los países que han tenido que afrontar esta pandemia global con todos los medios a su alcance, unos más y otros menos.
Entre los países que más destacan ante los demás en esta lucha sin cuartel contra esta plaga del síndrome respiratorio agudo grave coronavirus 2 (SARS-CoV-2) se puede mencionar a China como la parte activa de esta contienda global y a Estados Unidos como contraparte.
En un artículo publicado en la revista Foreign Affairs se advierte a la esfera política estadounidense que Estados Unidos está perdiendo su posición internacional a China en cuanto a la gestión de la crisis de COVID-19.
Si bien EE.UU. ha demostrado claramente su incapacidad de manejar la crisis de la pandemia global, China busca llenar el vacío de EE.UU. en el liderazgo mundial”, escribió Kurt Campbell, exdiplomático y director de estudios sobre asuntos chinos en Brookings Institution.
En su propaganda política después de haber podido controlar la cepa de COVID-19 en Wuhan, los chinos trataron de dejar al descubierto la incompetencia e irresponsabilidad de la élite política en Washington. Quizás tengan razón, porque en las últimas semanas Estados Unidos ha dejado en claro que no puede satisfacer las necesidades domésticas debido a la escasez de medios e insumos sanitarios y mucho menos ayudar a otros países.
Además, con la trayectoria que se ha forjado por sí solo la actual Administración Trump, Estados Unidos no puede coordinar con sus aliados internacionales en la lucha contra esta enfermedad mortal, mientras que durante la crisis del Ébola entre los años 2014 y 2015, Washington coordinó y dirigió a docenas de países para controlar esta última afección.
 La enfermedad generalizada por COVID-19, por otro lado, ha exacerbado los instintos del presidente estadounidense, Donald Trump, convirtiéndolo en un capitán en solitario que navega sin rumbo por las aguas turbulentas de esta crisis sanitaria global.

Con cientos de millones de personas en cuarentena en todo el mundo, la pandemia se ha convertido en un fenómeno global. Sin embargo, las implicaciones geopolíticas son secundarias en cuanto a las consecuencias para la salud y el bienestar de los individuos, empero, estos desarrollos tendrán consecuencias importantes a largo plazo, especialmente cuando se trata de Estados Unidos.
El orden global tiende a cambiar gradualmente”, apuntó Campbell para luego exponer que, en 1956, una errónea intervención en el canal de Suez (Egipto) condujo al colapso del poderío británico, lo que significó el fin del imperio británico como una superpotencia.
A estas alturas para la opinión pública está más claro que el agua que la reacción inicial de Washington ante esta emergencia sanitaria global fue caótica y confusa.

Las acciones erróneas de las instituciones clave, desde la Casa Blanca hasta el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) e incluso los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), han socavado la confianza pública en la soberanía de Estados Unidos.

Las declaraciones de Trump, ya sea dentro de la Oficina Oval o en sus mensajes de tuit a diario, han jugado un papel importante en la difusión de la desconfianza y la confusión del público en general. Al mismo tiempo, tanto el sector público como el privado no han mostrado su predisposición a producir y distribuir kit de prueba y detección de COVID-19.
A nivel internacional, la impotencia de Trump para ofrecer una respuesta adecuada a la contención de la enfermedad ha hecho que se exacerbe sus instintos exponiendo su incapacidad y soledad para liderar el mundo.

Teniendo en cuenta que el predominio de EE.UU. como líder mundial en las últimas siete décadas se deriva no solo del poderío económico-militar, sino también de la legitimidad interna del Gobierno estadounidense, la distribución de los productos y bienes alrededor del mundo y la capacidad de Washington para resolver las crisis, resulta que esta pandemia global ahora pone en prueba estos tres factores clave para el liderazgo global de Estados Unidos. Hasta ahora, obviamente, Washington ha fallado dicha prueba.
En el lado opuesto se encuentra China, cuyas autoridades están aprovechando de los continuos desaciertos y errores cometidos por EE.UU. para fortalecer su posición global en remplazo a Washington en el vacío de su liderazgo mundial.

El audaz movimiento del gigante asiático no debe verse como exagerado, ya que los gobernantes chinos son muy conscientes de que si China, con sus medidas acertadas para contener el brote de la letal plaga, es vista como una nación capaz de liderar a las demás podrá proyectar una percepción en el mundo de que Pekín ha remplazado definitivamente a Washington.

Son muchos los medios de comunicación internacional que resaltan, o bien, por medio de sus espacios de noticieros, o bien, por medio de una larga colección de artículos, los éxitos logrados por el Gobierno de China, presidido por Xi Jinping, en su lucha para frenar la enfermedad.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Zhao Li Jian, dijo recientemente que la fuerza, la eficiencia y la velocidad de su país en la lucha contra la plaga de COVID-19 han sido admiradas por todos. “China ha establecido un nuevo estándar para controlar la epidemia”, sostuvo.
Esta batalla sin parangón de las autoridades gubernamentales chinas se produce en marcado contraste con los de los países occidentales, especialmente los de Estados Unidos, al tratar de combatir la enfermedad.
Mientras los chinos se destacan por estar a la vanguardia de la lucha contra la enfermedad, las narrativas de la incompetencia de las élites de la esfera política en Washington al respecto no paran de copar los titulares de los noticieros del todo el mundo.
Para dar asistencia de índole sanitaria a los demás países occidentales, cuyos centros hospitalarios estaban desprovistos de los tan necesarios Equipos de Protección Individual (EPI) e insumíos médicos para afrontar la masiva afluencia de pacientes a fin de recibir tratamiento que aliviara la insipiencia respiratoria que les causaba la infección pulmonar de COVID-19, el mandatario chino ordenó el suministro de estos bienes tan preciados a Italia, España y EE.UU., entre otras naciones.
Así pues, China con esta gesta humanitaria de proporcionar asistencia material, incluida la entrega de guantes, mascarillas, respiradores artificiales y medicamentos, cuando su propia nación se encuentra inmerso en la lucha contra esta mortal plaga, ha podido progresar en su afán de colocarse por delante de EE.UU., cuyas autoridades no solo no fueron en ayuda de sus aliados europeos, sino que encima recurrieron a la vieja práctica de “piratería”  para apoderarse de estas ayudas chinas, en lo que se refiere al liderazgo mundial.

    El gigante asiático es pionero en la fabricación de mascarillas quirúrgicas, ante esta emergencia sanitaria sus industrias farmacéuticas han aumentado la producción de estos epis en diez veces, dando a China la oportunidad de convertirse en el único país capaz de cubrir las necesidades mundiales de este producto.
    La industria farmacéutica de China también produce las mascarillas N95, que son vitales para el personal médico, además de producir los antibióticos y otras sustancias necesarias para contener la enfermedad de COVID-19 en el organismo de un paciente contagiado.

    Por el contrario, Estados Unidos, debido a sus deficiencias en este campo, no ha podido satisfacer sus necesidades y solo ha podido brindar una asistencia muy floja en áreas de alto riesgo. 

    Esta es una imagen aterradora: se cree que las reservas federales estratégicas de Estados Unidos y las reservas de equipos farmacéuticos son tales que solo hay un uno por ciento de mascarillas y, tal vez, un 10 por ciento de las máquinas de respiración artificial “ventiladores” para controlar las enfermedades pandémicas.
    La escasez y carencia de equipamiento médico dentro de las fronteras de EE.UU. lo suple los materiales sanitarios provenidos desde China. Del mismo modo, la participación de los inversionistas chinos en el mercado farmacéutico estadounidense es más del 95 por ciento.

    Por lo tanto, los chinos a día de hoy han demostrado que están más propensos y preparados a ayudar a otros países a lidiar con el estancamiento económico causado por COVID-19 que Europa y Estados Unidos.
    Ante un panorama como lo descrito no es muy difícil de imaginar que los chinos remplazarán pronto a los estadounidenses en el liderazgo global sin recurrir a esa fuerza intimidatoria que es asiduo Estados Unidos para imponer sus dictados imperiales a las demás naciones del mundo.

    FUENTE: HISPANTV

    lunes, 11 de septiembre de 2017

    Para Berlín valdría la pena asumir el liderazgo de la OTAN

    por German Foreign Policy
    Mientras que la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron ya se han puesto de acuerdo para gobernar juntos la Unión Europea, el tanque pensante oficial de Alemania Federal aconseja que Berlín asuma el mando militar de la UE y la OTAN. Viendo la posición del presidente Trump, que limita la influencia de Estados Unidos en la alianza atlántica, los expertos gubernamentales consideran que Berlín puede ponerse a la cabeza de la OTAN ante Rusia invirtiendo masivamente en el desarrollo de las fuerzas armadas alemanas y en la creación de fuerzas multinacionales.
    JPEG - 44.5 KB
    Alemania debe dar muestras de un «liderazgo decidido» en el seno de la OTAN y llevar esa alianza militar de «Occidente» a adoptar un nuevo concepto estratégico. Eso piden varios consejeros del gobierno alemán y expertos en política exterior. El contexto es la reorientación de la política mundial alemana que, desde que Rusia recuperó Crimea, ya no busca sólo intervenciones militares en el mundo entero para garantizar intereses estratégicos y económicos sino también luchar contra «proyectos concurrentes de concepción» de la política internacional. Con ese fin, Alemania está desempeñando un papel de primer plano en la instalación de la presencia de la OTAN en el este de Europa –en contra de Rusia.
    Berlín es líder, en particular, en la creación de divisiones multinacionales, que están destinadas a completar las tropas de la OTAN estacionadas en los países bálticos y en Polonia y llamadas a convertirse en la «punta de lanza» de la alianza atlántica. Como subraya la Fundación para la Ciencia y la Política (Stiftung für Wissenschaft und Politik, SWP), la Unión Europea puede enviarlas en cualquier momento y participar en operaciones, de manera que esas divisiones multinacionales «tienen una importancia y un alcance que va más allá de la alianza», según la SWP.

    Proyectos concurrentes de
    concepción del orden político

    El origen de la demanda de un «liderazgo» alemán más fuerte en el seno de la OTAN está en la reorientación estratégica de la política mundial de Berlín posterior a la recuperación de Crimea por parte de Rusia. Hasta entonces el gobierno alemán tenía en miras, en términos de operaciones militares, sobre todo guerras en países lejanos –intervenciones para instalar o estabilizar gobiernos pro-occidentales, como en Afganistán o en Mali, así como medidas tendientes a «mantener el libre intercambio y el acceso sin impedimentos a los mercados y las materias primas en todo el mundo», como ya se había enunciado en las Líneas Directrices de la Política de Defensa de 1992 [1].
    Pero la situación ha cambiado desde aquella época. Dado el hecho que países como China y Rusia «adquieren una influencia creciente en el plano económico, político y militar», se está formando un «orden multipolar», lo cual podría hacer surgir «concepciones concurrentes de estructuración del orden político internacional», según el reciente Libro Blanco de las Bundeswehr (las fuerzas armadas de la República Federal de Alemania). O sea, Rusia «se presenta como un centro de gravitación independiente con ambición global» [2]. Según los estrategas alemanes, eso está demostrado claramente y sin ambigüedad por la recuperación de Crimea. Mientras que Moscú insista en actuar «independientemente» en materia de política exterior, será un «desafío para la seguridad en nuestro continente», indica el Libro Blanco.

    Tres olas

    El gobierno alemán respondió a la «concepción del orden» independiente rusa con una estrecha cooperación militar con la OTAN. En la aplicación de las etapas pertinentes decididas en las cumbres de la alianza atlántica realizadas en Newport (septiembre de 2014) y en Varsovia (julio de 2016), Berlín «asumió un papel de líder», como señala un reciente análisis de la Fundación Konrad Adenauer (CDU) [3].
    Esto está confirmado por un estudio de la Fundación (alemana) para la Ciencia y la Política (SWP), que examina la eventual escalada del conflicto entre la OTAN y Rusia en las fronteras orientales de la alianza.
    «La primera» ola «en un eventual conflicto» alcanzaría en particular, junto a los ejércitos de los países del este de la OTAN, la nueva EFP (enhanced forward presence) de la alianza, según el estudio de la SWP [4]. La EFP incluye los 4 batallones multinacionales de la OTAN en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, batallones de los que Alemania dirige uno [5].
    La «segunda ola» del conflicto tendrá que enfrentar en particular la nueva «punta de lanza» de la OTAN, la VJTF (Very High Readiness Joint Task Force), declara la SWP. Las Bundeswehr han sido uno de los responsables de la creación y puesta en marcha de la VJTF, que puede ser desplegada en muy poco tiempo [6].
    La «tercera ola» es la única que «no tiene todavía una unidad designada», resume el tanque pensante de Berlín. Las divisiones multinacionales que Berlín ha creado desde 2013 podrían servir para ello particularmente bien –debido a la integración de las tropas extranjeras en unidades del Bundeswehr [7]).

    Predominio alemán

    Como señalan los autores del artículo de la SWP, las divisiones multinacionales cuya constitución se desarrolla actualmente no están concebidas sólo para operaciones en el este. Pero su estructura –con vista a esas operaciones– lleva el sello de los planes operacionales de la OTAN. En esa medida, las actividades actuales de las Bundeswehr en materia de armamento también están determinadas en gran parte por las normas de la alianza atlántica. Dos de las 3 divisiones multinacionales deben constituirse ahora «con hasta 5 brigadas pesadas… con personal y estructuras de las divisiones alemanas» reporta la SWP [8]. Además, la Luftwaffe-Einsatzverband (la alianza operativa de la aviación militar alemana) prevista en el marco de la OTAN «se basa en más del 75% en las capacidades de la República Federal». Es por tanto «un marco esencial para la planificación de la gestión de la aviación militar alemana». Los planes de la OTAN para la marina se traducen «ante todo en especificaciones para la zona de mando y en un mando naval dominado por Alemania para el Mar Báltico». La SWP resume:
    «El papel de Alemania en esas alianzas y estructuras sería significativo en tierra, mar y aire.»
    Los autores dudan que las medidas de rearme necesarias puedan limitarse a unos 130 000 millones de euros hasta 2030, como anunció la ministra (alemana) de Defensa Ursula von der Leyen. Pero no hay que dejarse asustar por los costos: «El liderazgo militar tiene su precio.»

    «Moldear la OTAN»

    En el contexto de una dirección alemana en la construcción de las divisiones multinacionales, también designadas como «pilar europeo de la OTAN», la Fundación Konrad Adenauer reclama ahora la elaboración de un nuevo concepto estratégico para la alianza militar occidental. El concepto estratégico actual data en realidad de 2010 y por tanto no tiene en cuenta la reciente evolución de la guerra antiterrorista –la guerra contra el Emirato Islámico (Daesh)– ni el creciente conflicto con Rusia. Según un artículo reciente de la Fundación Adenauer, la OTAN ha descrito suficientemente sus actividades en los comunicados de las cumbres de Newport y de Varsovia. Pero el trabajo sobre un nuevo concepto ofrecería la oportunidad para focalizar las fuerzas en la alianza, que no está exenta de crisis. Actualmente, Estados Unidos no está asumiendo enteramente «su papel tradicional como líder en la alianza o al menos no lo hace de manera confiable». Alemania, sin embargo, sí está «presente» con la posición de líder en la construcción de las divisiones multinacionales. El autor de ese trabajo, Patrick Keller, coordinador de la Fundación Adenauer para la política exterior y de seguridad, recomienda que Alemania utilice «el capital político que se ha ganado al asumir responsabilidades adicionales para consolidar la OTAN y modelar su futuro» [9].

    Por la OTAN y la Unión Europea

    Pero las nuevas divisiones multinacionales no se limitan a las intervenciones en el marco de la OTAN. Formalmente, participan «sólo las fuerzas armadas de los Estados miembros» y son estos quienes pueden decidir libremente su despliegue, reafirma la SWP. Se estima que esas fuerzas actualmente participarían ante todo en intervenciones de la alianza, pero «en principio» las formaciones de combate podrían utilizarse también «en operaciones de la Unión Europea» [10]. «Ante los choques que se han producido en la relación transatlántica», las divisiones multinacionales «tienen una importancia que va más allá de la alianza».
    A parte de eso, al seguir esta trayectoria, las Bundeswehr se convertirían en «uno de los ejércitos más importantes del continente». Los autores de la SWP concluyen:
    «Ahora parece más urgente aún que el debate sobre la creciente importancia de Alemania en la OTAN y en Europa cobre más espacio en Berlín.»
    En fin, el proyecto extremadamente ambicioso de creación de divisiones multinacionales exige un «liderazgo decidido» –y «de parte de Alemania».
    [1] Verteidigungspolitische Richtlinien für den Geschäftsbereich des Bundesministers der Verteidigung, Bundeswehr, Bonn, 26 de noviembre de 1992.
    [2] «Deutschlands globaler Horizont (I)», German Foreign Policy, 14 de julio de 2016.
    [3] Patrick Keller: «Ein neues strategisches Konzept für die NATO?» Analysen und Argumente, Ausgabe 274, Konrad Adenauer Schiftung, agosto de 2017.
    [4] Rainer L. Glatz, Martin Zapfe: «Ambitionierte Rahmennation: Deutschland in der Nato». SWP-Aktuell 62, agosto de 2017.
    [5] «Vormarsch nach Osten», German Foreign Policy, 3 de febrero de 2017.
    [6] «Kriegsführung im 21. Jahrhundert (I)», German Foreign Policy, 1º de abril de 2015.
    [7] «Unter deutschem Kommando», «Die deutsch-polnische Militärkooperation», German Foreign Policy, 15 de febrero y 17 de julio de 2017.
    [8] Rainer L. Glatz, Martin Zapfe: «Ambitionierte Rahmennation: Deutschland in der Nato». SWP-Aktuell 62, agosto de 2017.
    [9] Patrick Keller: «Ein neues strategisches Konzept für die NATO?», Analysen und Argumente, Ausgabe 274, Konrad Adenauer Schiftung, agosto de 2017.
    [10] Rainer L. Glatz, Martin Zapfe: «Ambitionierte Rahmennation: Deutschland in der Nato», SWP-Aktuell 62, agosto de 2017.