viernes, 5 de junio de 2020

¿Como está institucionalizada la discriminacion racial en EEUU?

Una manifestante sostiene una pancarta en una protesta contra el asesinato de George Floyd en el centro de Birmingham, 4 de junio de 2020. (Foto: AFP)
En Estados Unidos, la discriminacion racial es una política de Estado que continúa y se fortalece cada vez mas.
El actor norteamericano Will Smith frente a los hechos policiales que dieron muerte al ciudadano estadounidense, George Floyd, expresó: "El racismo en Estados Unidos no está empeorando, solo que ahora se está grabando". Pues es así, en EEUU la discriminacion racial es una política de Estado que continúa y se fortalece cada vez mas. No en vano en el año 2014 las Naciones Unidas denunciaba que en la práctica, en Estados Unidos la discriminación racial se daba de forma constante en todas las esferas de la sociedad, resaltando la judicial y policial como una de las más significativas. Asi mismo, la ONU aseveraba que más de un tercio (1/3) de la población afroamericana habia sufrido algún tipo de discriminación; y los crímenes de odio racial seguian contando con la permisividad del Estado. Dos años después el Presidente del Grupo de Trabajo de la ONU sobre los afrodescendientes, Ricardo Sunga, destacaba que en Estados Unidos existen "diferencias en casi todos los indicadores de desarrollo humano y los afrodescendientes llevan la peor parte, desde la esperanza de vida, hasta la educación. Además, resaltó que tanto la afrofobia como la discriminacion racial persisten en ese país.
En 2016, el Centro de Investigación Pew de EEUU mostró a través de un estudio poblacional que en ese país el 70% de la población afroamericana y el 52% de la población latina habían sufrido algún tipo de discriminación.
La política de discriminación racial en Estados Unidos no ha variado en lo mas mínimo respecto a la situación de las poblaciones vulnerables, incluyendo la población afroamericana. A dicha comunidad se le unen otros problemas no menos importantes como la falta de seguridad alimentaria, la precariedad de viviendas, el desempleo, la segregación laboral, la falta de acceso a servicios en igualdad de condiciones, la insuficiencia de los hospitales, la falta de seguro médico, así como escuelas subfinanciadas de baja calidad, la inexplicable cantidad de droga que se reparte en esos grupos y ahora el COVID-19.
Grupos de odio institucionalizados:
Según el Southern Poverty Law Center de Estados Unidos, en 2019 se registraron en ese país 940 grupos de odio que operan en Estados Unidos, incluyendo neonazis, integrantes del Ku Klux Klan, nacionalistas blancos y “vigilantes” fronterizos, entre otros.
La política que ha venido desarrollando Estados Unidos contra la población afroamericana lo ha llevado incluso a protegerse de Leyes Internacionales que pueden llegar a comprometerlos, por ello, ese país no es parte de: La Convención de las Naciones Unidas para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; Convención Internacional sobre los derechos económicos, sociales y culturales; Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas; Convención Internacional sobre la represión y el castigo del crimen de apartheid; Convención Internacional contra el apartheid en los deportes; Segundo Protocolo facultativo del Pacto Internacional sobre los derechos civiles y políticos destinados a abolir la pena de muerte, asi mismo no son partes del Estatuto de Roma, a fin de evitar ser juzgados por los crímenes de lesa humanidad contra la población afro y otras naciones del mundo.
A lo interno, en la actual Constitución de Estados Unidos, que fue adoptada en 1787 y enmendada veintisiete veces desde 1791 a 1992,  no se han ratificado las enmiendas que prohíben la discriminación entre hombres y mujeres.
El COVID-19 y la población Afro:
Según las cifras recopiladas por el Laboratorio de Investigación estadounidense APM en 40 estados, los afroamericanos están muriendo a causa del Coronavirus a un ritmo casi tres veces superior al de los blancos. Igualmente, la probabilidad de morir por el coronavirus entre los residentes afros de Kansas es siete veces mayor que entre los blancos. En Missouri, Wisconsin y Washington DC, el ratio es seis veces más.
De acuerdo a un reciente trabajo publicado por el medio estadounidense New York Time, las personas afro en Estados Unidos se han visto afectadas de manera desproporcionada; y lo mismo ocurre con ocho de las 10 principales causas de muerte en los Estados Unidos. Incluso antes de la pandemia, la esperanza de vida de los negros era 3½ años más corta que la de los blancos.
Asi también, un investigador internista y de políticas de salud de la Universidad de Pensilvania, Dr. Atheendar Venkataramani, afirmó que de acuerdo a estudios en Estados Unidos se revela que "un bebé afroamericano nacido en 2017 tiene una esperanza de vida de 3.5 años más corto que el de un bebé blanco. Si las desigualdades actuales persisten, el bebé negro tendrá casi 2.5 veces más probabilidades de vivir en la pobreza, casi el doble de probabilidades de abandonar la escuela antes de obtener un diploma de escuela secundaria y más de seis veces más probabilidades de ser encarcelado que el blanco. En el camino, el afroamericano promedio vivirá en viviendas más pobres, tendrá menos acceso a comida saludable y estará más expuesto a contaminantes ambientales y crímenes violentos que su contraparte blanca. Es más probable que sufra obesidad, asma, diabetes, enfermedades cardíacas y presión arterial alta".
Pobreza en Estados Unidos:
De acuerdo a un estudio realizado a finales de 2017, el Relator sobre pobreza extrema y Derechos Humanos de la ONU, Philip G. Alston, publicó un informe ante el Consejo de DDHH que muestra la pobreza acendente es Estados Unidos y verificó que en aquel momento existía un total de 40 millones de estadounidenses que viven en pobreza, más 18,5 millones en pobreza extrema y 5,3 millones que vivían en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo". Es decir, 63 millones de personas que para el dia de hoy, producto de la recesión económica en Estados Unidos y el COVID-19, podria duplicarse.
Para el Relator Alston, la pobreza en Estados Unidos no es solo un en estereotipo racial "La realidad es que hay ocho millones más de pobres blancos que de pobres negros . El rostro de la pobreza en Estados Unidos no solamente es negro o hispano, sino también blanco, asiático y de muchos otros orígenes".
Señaló a su vez que los negros tienen 2,5 más probabilidades que los blancos de vivir en la pobreza, una tasa de mortalidad infantil 2,3 veces superior. Al igual que el nivel de desempleo duplica el de los blancos y usualmente ganan solo 82,5 centavos para cada dólar que obtienen estos. Además su tasa de encarcelamiento es 6,4 veces mayor.
Cárceles en especial para afros:
Según el Departamento de Investigación de Statista Alemán, en EEUU en el 2019 se contabilizaban 2,12 millones de personas que se encontraban en prisión y la mayoría de los presos eran de origen negro o afroamericano, aún cuando la población afro en ese país componen el 12% de la población total estadounidense.
Aun cuando ese país tiene el 5% de la población mundial, su población carcelaria representa el 23% de los privados de libertad a nivel global. En Estados Unidos aún se aplica la Pena de Muerte y de acuerdo a numerosos investigadores, el racismo es un factor determinante en la aplicación de la pena de muerte en la nación norteamericana.
Pero no suficiente con ello, las compañías de prisiones privadas esclavizan a su población carcelaria, por ello han admitido que su negocio depende de las altas tasas de encarcelamiento, por cuanto en las cárceles la mano de obra es más barata y no se reconocen horas extras.
Según el trabajo investigativo publicado por el periódico The Worker World, titulado “El Pentágono y el Trabajo Esclavo en las prisiones” se revela que desde las cárceles se produce, a través de la mano de obra barata, componentes de alta tecnología para misiles, aviones, vehículos y otros implementos militares. De acuerdo al estudio publicado por el Observador LBO de Estados Unidos (Left Business Observer), el 20% del PIB de Estados Unidos proviene de lo que se produce en las cárceles. En las prisiones se han conformado industrias donde se produce el 100% de todos los cascos militares, cintas de municiones, chalecos antibalas, chapas identificativas; 98% del equipamiento de cadenas de montaje; 93% de las pinturas y pinceles; 92% de los hornos; 46% de chalecos antibalas de uso civil; 36% de electrodomésticos; 30% de los auriculares, micrófonos, altavoces; 21% del mobiliario de oficina. Muchas compañías como IBM, Boeing, Motorola, Microsoft, AT&T, Wireless, Revlon, Macy`s, están produciendo desde las cárceles, beneficiándose de la mano de obra barata para obtener mayor beneficio.
Las irrefutables cifras y estudios revelan una política sistematica de discriminación estructural por parte de los distintos gobiernos norteamericanos hacia la población afroamericana y contra los pobres en general, lo que refleja que la discriminación racial aún persiste y no se hace nada para detenerla, razón por la cuál la población afro se encuentra hoy en las calles tratando con ello de revertir su realidad.
Por supuesto, están quienes pretendan sacar provecho de lo que sucede de cara a las elecciones presidenciales que se avecinan en ese país, por lo que Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, utilizará estos hechos para polarizar a la población blanca supremacista a su favor, mientras que los democratas harán lo mismo mostrando una solidaridad, que nunca han tenido, con la población afro.
La solución se encuentra en la union de las diferentes organizaciones, causas y luchas por justicias sociales al margen de los poderes económicos que hoy se representan a través de los democratas y republicanos. La solución esta en manos del pueblo estadounidense.

Escrito por Laila Tajeldine, profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela y analista internacional

FUENTE: HISPANTV

La gripe española de 1918 y el ascenso del nazismo

por Juan Torres López
Los estudios científicos que han demostrado la alta correlación existente entre el deterioro de la vida económica y el ascenso de la extrema derecha son muy abundantes.
Más concretamente, se han podido demostrar algunos hechos que deberían ser tomados muy en cuenta por nuestros políticos y gobernantes.
En primer lugar, sabemos que el ascenso de la extrema derecha no se produce como consecuencia de cualquier tipo de crisis, sino de las financieras y cuando el periodo de recesión posterior a la crisis es duradero.
También sabemos que las políticas de austeridad, los recortes en el gasto público que llevan consigo disminución de las prestaciones sociales y deterioro de los servicios públicos, están altamente correlacionadas con el ascenso del la extrema derecha. Algo que se ha podido demostrar perfectamente en el caso alemán: tras las políticas de grandes recortes que se llevaron a cabo entre 1930 y 1932, el partido nazi multiplicó su voto, pasando de tener poco más del 2% en 1928 a casi el 45% en 1933.
Desde hace unos días sabemos un poco más sobre el ascenso del nazismo en Alemania pues un economista de la Reserva Federal de Nueva York, Kristian Blickle, ha publicado un estudio, todavía en versión preliminar, en el que se demuestra la gran influencia que la pandemia de gripe española tuvo en el éxito posterior de Adolf Hitler (puede leerse aquí).
Blickle ha analizado las muertes producidas por aquella pandemia en las diferentes regiones y ciudades alemanas y ha podido comprobar que allí donde la mortalidad fue más alta se registró tiempo después un mayor apoyo electoral a los partidos de extrema derecha y particularmente al nazi.
Su análisis pone de manifiesto que las ciudades y regiones donde hubo más muertos a causa de la pandemia registraron luego más desempleo y recortes de gasto público. Estos dos factores están claramente relacionados con el ascenso de la extrema derecha, según el análisis de Blickle, aunque igualmente demuestra que ni el mayor nivel de paro ni las políticas de austeridad fueron las únicas vías por las que la pandemia terminó produciendo un aumento del voto al partido nazi. De hecho, señala que otras enfermedades, como la tuberculosis, que producían más o menos las mismas muertes que provocó la gripe española, no tuvieron el mismo efecto sobre electoral.
En su opinión, lo que ocurrió fue que aquella pandemia concentró principalmente sus efectos sobre la juventud, primero en cuanto a mortalidad se refiere y, más tarde y a consecuencia del recorte de gasto y del cambio demográfico, en la mentalidad y en las actitudes sociales. Blickle señala, por ejemplo, que los recortes afectaron a servicios disfrutados especialmente por la población más joven y que el origen foráneo del virus fomentó el resentimiento hacia los extranjeros que fueron vistos como responsables de la pandemia. De hecho, muestra que el porcentaje de votos para los extremistas de derecha aumentó particularmente en las regiones que históricamente habían culpado a las minorías de las plagas medievales.
En todo caso, el ascenso del nazismo seguramente no pueda explicarse sólo por ese tipo de razones económicas. También se ha comprobado que influyó decisivamente la enorme polarización social y política de aquel periodo. Leon Trotski retrató muy gráficamente lo que ocurría en esa Alemania donde germinaba el terror. Decía que era como una pirámide en cuyo vértice superior había una bola que la extrema derecha, por una parte, trataba de volcar hacia la izquierda para romper la espalda del movimiento obrero mientras que el partido comunista, por otra, la empujaba hacia el otro lado, para rompérsela al capitalismo.
Después de 2008 sufrimos una recesión larga y muy dura, durante unos años que han visto crecer la extrema derecha en casi todos los países del mundo, hasta el punto de que son bastantes los que están gobernados por líderes extremistas como Trump, Orban o Bolsonaro. El Royal United Service Institute, un centro de estudios inglés bastante conservador, acaba de publicar un pequeño informe en el que se indica que el nivel de amenaza del extremismo de derecha amplificado por la crisis global es alto (aquí). Por un lado, porque está extendiendo la idea de que «la reconstrucción de un orden mundial racialmente puro requiere avivar el caos mediante ataques masivos y tomar las armas para desencadenar una guerra racial»; y, por otro, por el riesgo de que un colapso económico provocado por las medidas necesarias para atajar la pandemia produzca disturbios civiles masivos que desestabilicen a los gobiernos y fuerzas de seguridad.
La Covid-19 no es una pandemia exactamente igual que la provocada por la gripe española, pero deberíamos tener cuidado pues sus antecedentes y la situación que se está generando tienen casi todos los ingredientes que facilitaron la llegada al poder de los nazis: el deterioro económico es evidente, los recortes ya los hemos sufrido y otros nuevos están a la vuelta de la esquina, el desprecio de la política democrática como instrumento de gestión de los asuntos públicos es extraordinario, la polarización agobiante y la xenofobia tremenda. ¿Qué se puede esperar cuando nada más y nada menos que el portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos de la primera potencia mundial, Michael Caputo, dice que la Covid-19 se produce porque «millones de chinos chupan la sangre de los murciélagos rabiosos como aperitivo y se comen el culo de los osos hormigueros», o que «los demócratas están presionando para que el virus mate a mucha gente»? (aquí).
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A mi juicio, la conclusión ante estos estudios históricos y ante la situación en la que nos encontramos es bastante clara. Hay que ser muy pragmáticos porque lo mejor suele ser enemigo de lo bueno: hay que evitar, antes que cualquier otra cosa, que la economía, la situación de las empresas y las condiciones de vida de la gente se deterioren. Y, además, hay que luchar contra la polarización política y tratar de evitarla por todos los medios. Insistir hoy día en una estrategia de confrontación entre derecha e izquierda es la forma más rápida y segura de provocar un choque social de consecuencias nefastas que sufrirán en mayor medidas las clases trabajadoras y las personas menos favorecidas. Es imprescindible diseñar un proyecto político de mucha más amplia mayoría, basado en la defensa de los derechos humanos, de la democracia, de la transparencia, la libertad, la solidaridad y la justicia; un proyecto que sólo tenga enfrente a quienes se atrincheran en el bunker de sus privilegios y de su inmenso egoísmo, y no a la mitad de la sociedad.
 
Fuente:
MENTE ALTERNATIVA. 

A medida que se desmorona la narrativa del COVID, una nueva crisis entra en escena



 
Durante meses, la pandemia mundial manufacturada de coronavirus o COVID-19 ha dominado los titulares de los medios corporativos mientras las políticas adoptadas por los gobiernos han cambiado drásticamente la vida de miles de millones de personas en todo el mundo, destruyendo la economía global e imponiendo restricciones sin precedentes a los derechos humanos fundamentales de las personas.
Desde el principio, muchos han cuestionado la respuesta de gobiernos e instituciones mundiales como la Organización Mundial de la Salud. Ahora, los CDC admiten que la tasa de mortalidad del virus es mucho más baja de lo que se había proyectado anteriormente, pero la pregunta sigue siendo ¿por qué todavía seguimos todos confinados?
En los Estados Unidos se está presenciando un descontento civil masivo. Pero, ¿se trata de protestas espontáneas? ¿O hay una fuerza externa que facilita los disturbios? ¿Se convertirá la etapa intermedia entre la fase uno y la fase dos del brote en un “verano caótico”?
En un año electoral, todo esto se parece cada vez más al inicio de una “revolución de color” como la que predijo Daniel Estulin desde hace años y que desmenuzó conceptualmente en un videocast en octubre de 2019.
Estados Unidos, entre muchas otras naciones, se encuentra en medio de una operación de desestabilización rápida que evidentemente tiene por objetivo crear suficiente caos de cara a la reelección de Donald Trump, para impedir entre otras cosas su reelección. Se trata de un golpe de estado y no debería permitirse. Pero antes de tomar partido e inclinarse hacia uno u otro bando en la contienda, hay que recordar que si bien todo conflicto contiene fuerzas e ideologías antagónicas reales, históricamente siempre es la nobleza negra la que controla —desde la sombra— los hilos de los dos bandos y de las dos ideologías en todo conflicto en occidente (por ejemplo: guerras de Reforma/Contrareforma, Guerras de Independencia, Segunda Guerra Mundial, etc.). Es decir, no porque los industrialistas-nacionalistas estén peleando contra el modelo en decadencia de la élite liberal-financista hay que creerse que los primeros son los “buenos” y que esta confrontación no es meramente dialéctica y manufacturada; pues detrás de Trump también opera una facción de la nobleza negra internacional que históricamente no se trata precisamente de un grupo de “angelitos”.
“El esquema de desmontaje económico sigue el mismo patrón de siempre: de Venecia a Inglaterra, de Inglaterra a EE.UU., y ahora de los EE.UU. a China (del petrodólar al yuan/oro). Esta transición es uno de los principales objetivos de Trump, quien está apoyado por los Rothschild (cabalistas)”. (Fuente: Daniel Estulin)
En este sentido, lo único que explicaría la razón más profunda de esta crisis es la necesidad de las élites de destruir el modelo civilizatorio actual —que ya no les sirve ni a ellas mismas— para instaurar a través del caos el sexto paradigma tecnológico en el cual quieren ubicar a la nueva humanidad. Para ello tienen dos actores abanderando dos modelos lo suficientemente antagónicos como para lograr dividir a la gente a favor de uno u otro bando. Pero ambos paradigmas provienen de diferentes facciones de la élite, y son sus intereses los que están en conflicto, no los de la mayoría de la humanidad. Así que por más que la propaganda de una de estas facciones incorpore al eslogan de sus operaciones psicológicas el mote de “liberación”, eso no significa que en realidad sea así a largo plazo, pues sus representantes a menudo también respaldan reformas que van en contra de la libertad de la mayoría. Es por eso que la gente más despierta debería limitarse a defender la libertad del individuo y de su integridad biológica sin entregarse incondicionalmente a un bando u otro, pues si bien es cierto que uno de ellos se inclina más a los valores nacionalistas (al menos en apariencia) la realidad es que ambos bandos son controlados por algún PROYECTO GLOBAL DE ÉLITE. Así ha sido durante toda la historia de la humanidad, y no hay indicios reales de que esta vez se trate de una excepción.
Por último, dos citas que pueden ilustrar mejor lo que hemos dicho anteriormente, una es de Souto Alves y la otra del historiador revisionista Michael Hoffman:
“Mientras que los saduceos, que controlaban el Sanedrín, pasaban por colaboracionistas con el poder extranjero romano a ojos del resto de judíos, los fariseos se declaraban enemigos de Roma.” (Souto Alves, ¿Quiénes eran los fariseos?)
“La ilusión de una fisura entre el talmudismo y el cabalismo se sembró deliberadamente, utilizando la figura de Moisés Maimónides para pretender que estos dos ‘pilares’ de apoyo del Tercer Templo son enemigos. Sin embargo, busqué en los textos de Maimónides simpatías cabalistas ocultas, y encontré evidencia clara de la doctrina cabalística (…) Cuando un investigador informado documenta que el judaísmo es “A”, entonces se convierte en “B”. Cuando “B” es comprendido por el público como una antítesis de la tesis del judaísmo “A”, entonces el «judaísmo se transforma en la síntesis “C”, y así sucesivamente, en una metamorfosis histórica interminable y desconcertante que ha engañado y desgarrado generaciones. Por lo que he tratado de hacer añicos este juego recurrente de sombras.” (Michael Hoffman, Judaísmo al Descubierto)
Fuentes:
MENTE ALTERNATIVA

Nuevo informe programático de LaRouche PAC para reconstruir la economía mundial

Nuevo informe programático de LaRouche PAC para crear 50 millones de empleos en EU y reconstruir la economía mundial

El Comité de Acción Política LaRouche dio a conocer el 23 de mayo pasado su nuevo informe programático, “El Plan LaRouche para reabrir la economía: el mundo necesita 1,500 millones de nuevos empleos productivos”. Las propuestas se basan en el método de la economía física de LaRouche, aplicado a la enorme tarea de emplear productivamente a 1,500 millones de personas en el planeta, casi la mitad de la fuerza laboral mundial, que está de facto desempleada actualmente.
Este espectacular programa para crear 50 millones de empleos productivos en Estados Unidos es la única respuesta seria frente a la gran crisis, “la grande” verdaderamente: la pandemia simultánea del coronavirus, la pandemia de hambruna, la pandemia del desempleo en masa y el colapso financiero. La economía estadounidense que se “reabra” tiene que ser una nueva economía reconvertida para reconstruir una economía mundial destrozada, mediante la creación de un sistema moderno de salud pública y de atención médica en todas las naciones subdesarrolladas, y una nueva infraestructura global de generación de energía, gestión de aguas y de transporte de alta velocidad. Debe ser una apertura al Sistema Americano de industrialización y de progreso científico, a la escala del mundo.
No hay mejor ejemplo de esto que el regreso de Estados Unidos al espacio, con el lanzamiento pendiente de un cohete hecho en Estados Unidos para enviar un vuelo tripulado a la Estación Espacial Internacional. La premisa fundamental del nuevo informe programático es que el crecimiento económico tiene que ser motorizado por los avances en la ciencia y la tecnología, los cuales se traducen en aumentos en las capacidades productivas del trabajo. La cooperación en el espacio se debe convertir en una misión internacional plena para la Luna y Marte, como el “motor científico” para todo el proceso de crear nuevo empleo productivo de alta tecnología y educar a los jóvenes para que asuman nuevos campos. El informe aborda la tarea de transformar a la fuerza laboral estadounidense para que enfrente ese reto, con un nuevo concepto estimulante que se presenta en el capítulo titulado “La misión espacial de Estados Unidos; la nueva frontera de la juventud”.
Es hora de que los estadounidenses piensen en grande de nuevo. No pregunten cómo o cuándo volver a abrir la economía. Pregunten, “¿cuál es el carácter y dirección de la economía que se va a reabrir?” La pandemia global ha destrozado la máscara del fracasado sistema económico neoliberal británico, y a expuesto la transformación trágica de la base agroindustrial de las economías de occidente en vacuas economías de servicios movidas por el consumidor y el entretenimiento. También ha expuesto la idea igualmente trágica de que los países “subdesarrollados” pueden seguir siendo subdesarrollados de manera permanente, sin que haya consecuencias genocidas. Ese sistema ha muerto, y se tiene que enterrar, mediante una alianza de las naciones de mayor peso, encabezadas por Estados Unidos, Rusia, China e India, en torno a la creación de un nuevo sistema de crédito, un Nuevo Bretton Woods, según el modelo que tenía pensado Franklin Roosevelt, para hacer prosperar a las economías nacionales en todo el mundo, como lo planteó LaRouche por décadas.
LaRouche presentó las opciones que tenemos en una videoconferencia del 14 de junio de 2007: “Tenemos ya una crisis mundial incalculable en marcha… Es una crisis para ver quién va a dirigir el mundo. ¿Va a ser un grupo de naciones, o va a ser el imperio británico reemergente que en realidad nunca desapareció, para relevar a Estados Unidos y establecer su dominio mundial a través de la globalización?”
El informe destaca el papel decisivo que juega Estados Unidos como parte de ese “grupo de naciones”. En cambio, si se intenta un “programa de recuperación” solo para la economía estadounidense, evitando esa cooperación, ignorando a las naciones subdesarrolladas en su necesidad urgente de construcción de hospitales, suministros médicos, energía eléctrica, gestión de aguas y transporte, entonces esa “recuperación” quedará bajo control de Wall Street y de la City de Londres. Y estos se van a asegurar de que sea un “nuevo trato verde” para generar una nueva “burbuja financiera verde”, para reemplazar a su burbuja de tipo de papeles tóxicos que está reventando.
El informe también contiene un mensaje especial de Helga Zepp-LaRouche al pueblo estadounidense, donde hace un llamado al resurgimiento de la identidad histórica de Estados Unidos, según la encarnan George Washington, John Quincy Adams, Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt y sobre todo, su finado esposo, Lyndon LaRouche. Asimismo, ella reitera su llamado al Presidente Trump por la exoneración de LaRouche.
 

Un nuevo lenguaje para la economía

En el centro del informe se halla el concepto que presentó el primer Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Alexander Hamilton, y que desarrolló Lyndon LaRouche, de que la ganancia no se puede medir en términos monetarios, sino por el crecimiento económico físico únicamente, motorizado por avances en la ciencia y la tecnología que aumentan las facultades productivas del trabajo. Eso significa que se debe ver a la fuerza laboral, no en términos de dinero, sino en términos de relaciones productivas.
Varios capítulos del informe abordan esto de manera singular.
El Capítulo 2 aborda el desempleo desde el punto de vista de las definiciones rigurosas de empleo productivo y necesario, no desde el punto de vista de simplemente girar un cheque de nómina, y muestra el asombroso desempleo o subempleo de 1,500 millones de personas en el mundo, y más de 100 millones en Estados Unidos.

El Capítulo 3 plantea el reto de transformar la economía actual, en donde menos del 20% de la fuerza laboral está ocupada en actividades productivas (y aún menos en manufacturas realmente), a una economía en donde el 50% esté empleado productivamente para satisfacer las enormes necesidades de salubridad, alimentación e infraestructura en el mundo.
El Capítulo 6 presenta un nuevo concepto estimulante, para capacitar a la juventud estadounidense para participar en el tipo de economía en que se puede transformar mediante el Proyecto Artemis y las futuras misiones espaciales, a través de la creación de un “CCC espacial”, según el modelo de los Cuerpos Civiles de Conservación que creó Roosevelt en la década de 1930 para entrenar a 3 millones de jóvenes para salir de la Gran Depresión.
 

Índice de contenidos

    1. Introducción
    2. Hermano, ¿me puedes dar empleo?
    3. Cómo crear millones de nuevos empleos productivos para Estados Unidos y para el mundo
    4. A duplicar la producción de alimentos; millones de granjas familiares de alta tecnología
    5. Un sistema de salubridad para el futuro
    6. La misión espacial de Estados Unidos; la próxima frontera de la juventud
    7. Un sistema de crédito hamiltoniano para el desarrollo
    8. Llamado de Helga Zepp-LaRouche a los ciudadanos estadounidenses: ¡lo que el mundo necesita de Estados Unidos!
 
 
Fuentes:
MENTE ALTERNATIVA. 

jueves, 28 de mayo de 2020

Conspiraciones sobre el coronavirus

por Israel Shamir
Me gustan las teorías de la conspiración porque intentan dar significado a conjuntos variados de hechos que de otra manera no tendrían sentido; o como diría nuestro amigo E. Michael Jones: aportan logos a nuestra vida. Un enemigo de las teorías de la conspiración describió a Sir Isaac Newton —en el New York Times— como un famoso teórico de la conspiración, porque a partir de hechos totalmente desconectados como caídas de manzanas, bombeo de agua y bombardeos de artillería, inventó la teoría de la conspiración de la gravitación alegando que los cuerpos se atraen mutuamente de una manera proporcional a su masa. Podría decirse que esto es obviamente falso, pues la fórmula de atracción que impera en casi cualquier playa del mundo es la de la proporcionalidad inversa: Los chicos y chicas delgados atraen mucho más miradas que los obesos, y la mutualidad no entra en esta ecuación. Sin embargo, el engaño gravitacional de Newton se sigue enseñando en las escuelas. Y, según el mencionado artículo del New York Times, eso se reduce simplemente a “difundir mentiras infundadas y tonterías demostradas sobre rumores falsos”.
El gran pánico del coronavirus del año 2020 de la era moderna, con sus enormes consecuencias, es un evento que requiere una explicación sensata. ¿Cómo es que una enfermedad menor que mata a una parte infinitesimal de la población (0.000045) ha podido hacer colapsar nuestra civilización tal como la conocíamos? ¿Por qué una civilización que resistió con fuerza el asesinato de la flor de su juventud en su apogeo en los campos de Verdun y Stalingrado no ha podido sobrevivir a la desaparición super-anuncinada de unos pocos hombres y, en cambio, decidió retirarse al autoaislamiento, renunciando a la fe, al amor al prójimo, a la oposición contra los viejos enemigos, optando además por destruir su economía, educación y reproductividad?
Uno querría encontrar una teoría de la conspiración para explicarlo. ¿Quién lo hizo? ¿Quién encerró miles de millones de almas bajo arresto domiciliario? ¿Quien causó que hombres y mujeres se vieran como una fuente de peligro mortal en lugar de amigos potenciales o incluso amantes? ¿Quién convirtió iglesias, mezquitas y sinagogas en edificios vacíos e innecesarios? Hay muchas fuerzas que disfrutaron de la ganancia inesperada que ha acompañado a esta crisis, y muchas ya estaban preparadas para ello desde hace mucho tiempo. Pero también hay una explicación no conspirativa:
Tal vez estemos a punto de experimentar un cambio tan sistémico que ninguna fuerza aislada podría lograr; un cambio sistémico de magnitud invisible que se ha venido fraguando desde hace cientos de años.
Todavía estamos en una etapa temprana de la transformación en curso; todavía esperamos que termine en el verano, o al menos en otoño, o el próximo invierno, pero lo más probable es que nuestra vida, tal como la conocíamos, haya terminado. ¿Podemos echarle la culpa al virus, incluso si fue fabricado en los laboratorios malvados de los Estados Unidos o China, como ha sugerido convincentemente Ron Unz? Hay millones de virus, y la humanidad había logrado vivir con todos ellos. No había razón para asustarse y destruir nuestra civilización por un virus más.
Imagine a un hombre que recibió una carta de Nigeria, prometiéndole millones de dólares; y vendió su casa, pidió un préstamo, y envió a su esposa e hijos a mendigar en la calle para recaudar los millones nigerianos. No sería válido decir que “la carta nigeriana provocó su debacle”, pues mucha gente ha recibido ese tipo de cartas nigerianas. Sin embargo, fue un hombre en específico el que actuó como él. Sin duda, la carta fue un intento desagradable de defraudarlo, pero el problema —y error— fue suyo, no de la carta nigeriana.
La transición histórica más reciente de tal magnitud se produjo a finales del siglo XVII; y se le llamó Revolución Industrial. En esa transición, los dueños de las fábricas comenzaron a reemplazar su mano de obra calificada por máquinas económicas, y los trabajadores perdieron sus trabajos, medios de vida y autoestima. En 1811, los trabajadores formaron el movimiento ludita. Los luditas irrumpieron en fábricas y aplastaron máquinas textiles. El movimiento se extinguió en 1816. Los trabajadores fueron derrotados (muchos de ellos escaparon a Estados Unidos), y la burguesía británica prosperó. Pasaron muchos años hasta que los trabajadores recuperaron algunos de sus puestos anteriores en la sociedad, principalmente debido a la amenaza de la revolución comunista.
Ahora estamos llegando a la nueva Revolución Digital, con trabajadores reemplazados por computadoras inteligentes y un futuro controlado por la Inteligencia Artificial. Millones de trabajadores de oficina ya funcionan como una interfaz humana para las computadoras. Es posible que haya notado esto mientras habla con ellos: están capacitados para evitar tomar decisiones; ellos dicen oraciones que fueron escritas para ellos, y las decisiones son tomadas por la computadora, que fue programada para hacer la voluntad de sus amos. Como los bloqueos y cuarentenas de la crisis actual han forzado a millones a comunicarse directamente a través de las computadoras, muchos trabajadores se han vuelto superfluos.
Es probable que el proceso de despedir a millones de trabajadores en el sistema económico existente sea doloroso para los desempleados. La cuarentena y el ascenso del control digital desencadenados con el virus permiten a los propietarios de las compañías digitales llevar a cabo la revolución con riesgos mínimos para ellos. Una imposición que habría necesitado de la participación del ejército y la policía contra los rebeldes desempleados, se ha podido lograr con mucha más facilidad proliferando la amenaza de la pandemia. La economía se modernizará y se hará más eficiente. Por desgracia, incluso si evitáramos la toma total del control por la inteligencia artificial, no espera el mismo destino de los tejedores altamente calificados en la Inglaterra del siglo XVIII.
Probablemente la noticia más aterradora no sea el número de “infectados”. Es una cifra sin sentido, pues hay portadores persistentes que no sucumben a la enfermedad; la gran mayoría de los “infectados” son asintomáticos, lo que significa que no están enfermos y no son infecciosos; el número de “infectados” está en proporción directa al número de pruebas; las pruebas son dudosas en el mejor de los casos, y ninguna se verifica mediante los métodos aceptados en la medicina previa a la crisis de coronavirus, mientras que la metodología aprobada y aplicada por la OMS no puede describirse como científica. No se trata de muertes, ya que no hemos experimentado más muertes que en 2018. Además, en muchos países, especialmente en Francia y en Noruega, hay un 30% menos de muertes en ciertas semanas de abril y mayo en este año que en el año pasado.
La noticia más aterradora es que la plataforma de videollamadas y reuniones virtuales, Zoom, ya vale más que las siete aerolíneas más grandes. Estas aerolíneas con su mano de obra acumulada (millones de horas de trabajo, cientos de miles de empleados, pilotos altamente capacitados, masas de equipos sofisticados) simplemente ya no pueden valer tanto como un software desarrollado en un mes por unos pocos programadores y que puede volverse a crear otra vez en un mes. El dinero y los precios del mercado de valores son herramientas útiles si miden los esfuerzos humanos; pero ya no es así. Lo que comenzó con los banqueros ganando más dinero en un día que cien trabajadores e ingenieros calificados en su vida, terminó con los señores de alta tecnología ganando más de lo que un millón de trabajadores ganaron en toda su vida. Significa que el gran dinero apostó por la economía digital, una alianza hecha en el infierno, mientras que la economía real se jugó la vida. El gran dinero decidió que ya no volaremos más. Ellos, los nuevos amos, seguirán volando en sus jets privados; pero la era del acceso masivo ha terminado. Tendremos que intentar satisfacernos con con Zoom y con PornHub, en vez de ir por la experiencia real.
Sumado a esto, tenemos el precio negativo futuro del petróleo y los centros de emisión emitiendo más y más dinero, tratando de sofocar el fuego con gasolina. Eso puede darnos una idea del mundo venidero. Probablemente no haya lugar para nosotros en ese mundo.
¿Es la gran actualización tecnológica de la Inteligencia Artificial una necesidad objetiva, y eventualmente traerá bien a la humanidad? Quizás. Pero eso no significa que el proceso deba ser desarrollado por el gran dinero y la economía digital, ni explicado por los medios de comunicación de masas, ni justificado mediante horrores biológicos emprendidos a expensas públicas. Debería hacerse de manera diferente si es que queremos preservar los logros del largo tramo de paz que va de 1945 a 2020.
El gran dinero y los dígitos son solo sombras del mundo real. El problema es que las sombras olvidaron su lugar legítimo a los pies de sus amos. “Los chicos bajitos que usan kipá todos los días y cuentan mi dinero”, en palabras de Trump, aprendieron la habilidad de convertir el dinero de Trump (y el tuyo) en su dinero. Si tienen tanto dinero, establecen las prioridades, desplazando aún más al mundo real y a las personas reales hacia las sombras. Por lo tanto, la verdadera solución al problema no es una vacuna ni una cuarentena, sino devolver la “sombra” a su lugar legítimo a los pies del mundo real.
Las compañías digitales, llamadas GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) tienen demasiado poder. Este poder necesita más control público para que no puedan prohibir medios de acceso gratuito ni adueñarse demasiado del mundo real. Estas cosas tienen que ser atendidas con urgencia. Covid es menos urgente, porque es solo una cortina de humo utilizada por GAFAM y sus hermanos para llevar a cabo su revolución digital de la manera más rentable (para ellos).
Y ahora volvamos a las teorías de conspiración. Si el virus es el gran destructor presentado, ¿por qué no sufrieron los países pobres con poco valor y sin alta tecnología? ¿Por qué la pobre Camboya no está devastada por Covid? Los camboyanos tienen poca atención médica y aceptaron una tripulación completa de pasajeros “infectados” del crucero Diamond Princess. También tienen miles de turistas chinos. Y no tienen Covid en su pobre país. ¿Por qué Mongolia, el vecino de China, no tiene Covid?
¿Por qué solo sufren los países ricos? ¿Por qué solo han sido afectados países con una poderosa prensa, con una conexión positiva con la OMS, y con una infraestructura desarrollada de alta tecnología que cuenta con sus propios señores digitales? ¿Podría ser simplemente que tienen algo que saquear? Tiene sentido saquear Bélgica, y los belgas tienen muchos casos de Covid. Pero no tiene sentido saquear Mongolia o Camboya. Si me has leído antes, también sabrás que tales cosas no pueden suceder por sí mismas. GAFAM es el motor principal y el beneficiario, mientras que Gates es el vínculo entre ellos y la OMS.
Sin la bendición de la OMS, ningún país consideraría la idea del bloqueo. La OMS ha aprendido mucho desde 2009, y decidió jugar al juego del Covid lo más fuerte que pudo. El presidente Trump tiene buenos instintos, incluso si proporciona explicaciones incorrectas. La OMS es de hecho un jugador central en la conspiración —incluso tuvieron que matar a un alto ejecutivo de la organización en enero de 2020, pues se opuso notablemente a clasificar el Covid como una pandemia. La OMS ofreció un soborno de 60 millones de dólares al presidente de Bielorrusia, Lukashenko, por encerrar a su nación, pero el presidente rechazó el soborno ya que se sintió responsable del bienestar de Bielorrusia. Y, de hecho, Bielorrusia libre tiene aproximadamente la misma proporción de infecciones y muertes de Covid que sus vecinos bloqueados Ucrania y Polonia. Polonia está un poco peor porque es una presa más gorda que la flaca Bielorrusia. La OMS incluso trató de sobornar a Madagascar, que desarrolló su propio tratamiento médico de baja tecnología para pacientes con Covid con resultados sorprendentemente buenos. La OMS ofreció un soborno a su presidente para decir que la gente murió por el tratamiento. (No es que Madagascar, siendo pobre, tuviera mucho de qué preocuparse).
El presidente Trump ha tenido motivos para estar descontento con China, ya que este gran país inventó la cuarentena como herramienta para combatir las epidemias en 2009, cuando el mundo estaba preocupado por la gripe porcina H1N1. Luego, China comenzó a practicar bloqueos masivos, poniendo en cuarentena ciudades enteras, declarando que cientos de miles están infectados, restringiendo los viajes aéreos y produciendo una vacuna. Las medidas se tomaron cuando solo 30 personas sucumbieron a la gripe, y la OMS se opuso a las acciones chinas. Finalmente, 3.000 murieron en los Estados Unidos y 800 en China. Los beneficios de la comercialización de la vacuna fueron enormes. “Ganancia inesperada para el Big Pharma”, informó Reuters. La OMS también se benefició y no informó sobre su propia participación. Así, se formó la asociación del Big Pharma-China-OMS, y dispuesta a repetir el antiguo guión a mayor escala. Y lo hicieron en 2020.

Los chinos no dudaron en bloquear a Wuhan en 2020, y esta vez, su ejemplo ha sido seguido por otros países. Los enemigos de China dicen que al difundir su modelo, los chinos querían atacar las economías de otros estados para comprar sus activos a bajo precio. Otros agregan que China bloqueó ciudades problemáticas como Wuhan, que se consideró que probablemente se rebelarían siguiendo el modelo de Hong Kong. Los Amigos de China dicen que la crítica contra China está relacionada con el deseo de Estados Unidos de incumplir su deuda de $ 1.3 billones con China. Y además, China había sido atacada muchas veces por armas biológicas estadounidenses, por lo que tenía que tener cuidado.
Digamos que China no obligó ni tenía la capacidad de obligar a ningún estado a usar su modelo. Por otro lado, la OMS y otras fuerzas en otros países reconocieron rápidamente las ventajas del bloqueo para ellos, y no fue por ninguna razón epidemiológica. Algunos querían obtener ganancias como lo hicieron en 2009, pero a mayor escala; algunos tenían razones políticas, elecciones, disturbios civiles; algunos querían poner a la gente común bajo su control. Y están teniendo éxito, a costa de nosotros y a expensas del mundo real.
El cierre actual ha llevado al mundo al borde de una sombría distopía totalitaria. Y a pesar de que la enfermedad real fue contenida, los autores del plan necesitan falsificaciones cada vez más crudas para demostrar lo contrario; su impulso por el control acaba de aumentar.
En Israel, todos tienen que instalar y usar la aplicación desarrollada por el Mossad para rastrear todos sus contactos. La aplicación puede enviarle al usuario un mensaje de texto como el siguiente:
“Pasaste cerca de una persona infectada por coronavirus; tienes que ir a casa de inmediato y quedarte en reclusión durante quince días”.
No se puede discutir con la aplicación, y la aplicación no pagará su hipoteca ni sus facturas de supermercado.
En Moscú, el régimen de control también se imparte a través de una aplicación. Una persona que ha visitado el hospital o incluso un médico, tiene que instalar la aplicación y enviar una selfie cada vez que la aplicación lo requiera, incluso en medio de la noche. La omisión de cumplir dentro de un minuto se castiga con una multa de 4000 rublos ($ 55 dólares estadounidenses). Por lo que si usted duerme mucho, tal vez despierte con un montón de estas multas.
El régimen de vigilancia y control de Moscú es extremadamente estricto. Debe solicitar un pase QR para salir de su casa, marcando su destino y el motivo. Las iglesias y parques no están listados como destinos permitidos. Solo unas pocas personas no están de acuerdo con el acuerdo. La gente en general se lo toma con calma. Comparten en Facebook su satisfacción con el sistema, entusiasmados porque fue fácil solicitar y recibir el pase. ¿Acaso no fue la educación recibida por Stalin de sus padres, o la esclavitud (hasta 1861) de sus ancestros más remotos lo que instaló este tipo de régimen de cumplimiento y obediencia? Lo he reflexionado, pero luego noté el informe del “amante de la libertad” Estado de Washington:
“El gobernador de Washington Jay Inslee (D) indicó que las personas que se nieguen a cooperar con los rastreadores de contacto no podrán abandonar sus hogares, ni siquiera para ir al supermercado o la farmacia”.
Por desgracia, las personas de todo el mundo son fácilmente flexibles ante la voluntad de las autoridades, especialmente si tienen miedo a la burocracia médica. Los latinoamericanos, gente supuestamente pasional y de sangre caliente, acataron plácidamente las regulaciones contra el Covid; pero antes de eso, obedecieron a sus tiranos y dictadores. En la Nueva Zelanda democrática se aprobó un proyecto de ley que otorga a la policía poderes radicales para ingresar potencialmente a los hogares sin órdenes judiciales para hacer cumplir las normas de Covid a pesar de las objeciones de la oposición. Incluso la Comisión de Derechos Humanos dijo que fue “un gran fracaso de nuestro proceso democrático”. El libro y la película “One Vow Over the Cuckoo’s Nest” nos recuerdan que no hay muchos rebeldes. La mayoría acepta incluso los regímenes más horribles. Estoy en contra del bloqueo porque valoro la libertad más de lo que valoro la vida, pero es solo una preferencia personal.
Para convencer a la gente, los impulsores del Covid dicen que lo hacen “para salvar a los viejos y vulnerables”. Esta es una mentira patética. En realidad, crearon un régimen extremadamente incómodo para las personas mayores. En Israel, hay un plan (aún por materializarse) para emitir un “parche verde” a las personas mayores de 60 años. Solo las personas que exhiben el parche verde pueden ingresar al espacio público. Una persona mayor puede ser arrestada y multada si no muestra el parche. El parche será emitido por la policía después de un chequeo médico y tendrá una validez de un año. Incluso los portadores de parches verdes tendrán prohibido volar. Eso no parece ser protección de los ancianos. Pero Israel no es el único. En Samoa Americana, las personas mayores de 60 años deben quedarse en casa, encarceladas. Usted puede consultar las limitaciones de la libertad natural que se han impuesto en diversos países para darse cuenta de cómo parecen estar compitiendo entre ellos para hacer la vida de sus ciudadanos lo más miserable que puedan. Le advierto que es una lectura deprimente.
¿Fue necesario el bloqueo por razones puramente médicas? ¿Salvó vidas? No lo creo, pero el jurado aún está fuera. Sabremos la respuesta exacta dentro de un año. Si el Covid-19 desaparece, como sus predecesores (la gripe aviar de 2003 y la gripe porcina de 2009), el bloqueo no habrá sido una tan mala idea. Quizás no habrá sido realmente necesario, pues solo salvó a unas pocas personas a un costo social enorme. Pero no estuvo tan mal. Sin embargo, si resulta que el Covid-19 llegó para quedarse, volviendo con regularidad, el bloqueo no habrá tenido ningún sentido.
Los adeptos codiciosos tienden a pensar que deberíamos esperar la segunda ola, y más olas después. Algunos de ellos predican extender la cuarentena por un año o más. Eso no se debería hacer. Como especie, no sobreviviríamos a un arresto domiciliario tan prolongado. Lo más molesto es que insistan en imponer el uso de mascarillas, incluso guantes y distanciamiento social en este momento y para siempre. También bloquean los viajes internacionales. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, predijo que nuestra libertad de movimiento anterior al Covid no volverá.
Si bien no podemos descarrilar el progreso y detener la Revolución Digital, sí podemos terminar con el fraude y las restricciones extra-legales que intervienen nuestra libertad de movimiento. También debemos apreciar las pocas plataformas de comunicación verdaderamente independientes que nos quedan y que permiten expresar y compartir puntos de vista poco ortodoxos.

Fuente:
Israel Shamir / The Unz Review — Coronavirus Conspiracies.
MENTE ALTERNATIVA

Políticos y OMS se equivocaron: sus predicciones sobre muertes por COVID-19 fueron exageraciones salvajes

Políticos y OMS se equivocaron: sus predicciones sobre muertes por COVID-19 fueron exageraciones salvajes. Quienes todavía creen que COVID es una pandemia, tal vez estén interesados en verificar algunos hechos aleccionadores publicados por algunos de los institutos de investigación científica más prestigiosos del mundo. Como se puede deducir al valorar toda esta información en conjunto, resulta evidente que la Organización Mundial de la Salud nos ha engañado. Los gobiernos cómplices han exagerado salvajemente las cifras para infligir miedo, ansiedad y estrés innecesarios a millones de personas. A mediados de marzo, el Reino Unido y otros países impusieron las predicciones del Dr. Neil Ferguson, del Imperial College de Londres, para justificar la imposición de bloqueos. Sin embargo, las muertes de COVID-19 en el Reino Unido, los EE.UU., Italia y en todo el mundo se ubican dentro del mismo rango que las de la gripe anual, que comúnmente mata entre 291,000 y 646,000 personas al año. No hay pandemia global. La pregunta es, ¿por qué la élite global decidió destruir la economía mundial? La respuesta es múltiple: Ellos buscan culpar a la falsa pandemia por el colapso de la economía global en ciernes que es consecuencia de las políticas de casino que el imperio angloamericano y su cártel bancario han aplicado durante las últimas décadas; buscan instaurar un sistema de control y vigilancia totalitario como base para crear una sociedad distópica hipertecnologizada controlada por la Inteligencia Artificial, así como alterar el ADN humano mediante vacunas, chips, hackeo y conexión del cerebro a la Inteligencia Artificial, etc. La falsa pandemia ha sido para ellos el “gatillo” que les ha permitido disparar el caos necesario para impulsar los cambios y medidas que ellos requieren para echar adelante su agenda de control transhumanista y acelerar la transición al sexto paradigma tecnológico.

Universidad de Stanford: Tasa de mortalidad por infección oscila entre 0.02% y 0.4%


Autor: John Ioannidis
Centro de Investigación: Universidad de Stanford.

Seg´ún este estudio:
“Las tasas de mortalidad por infección variaron de 0.03% a 0.50% y los valores corregidos variaron de 0.02% a 0.40%. (…) Las estimaciones de las tasas de mortalidad por infección inferidas de los estudios de seroprevalencia tienden a ser mucho más bajas que las especulaciones originales hechas en los primeros días de la pandemia.”

Universidad de Bonn: Tasa de mortalidad por infección es del 0.36%


Autor: Múltiple.
Centro de Investigación: Universidad de Bonn, Alemania.

Conclusiones de la investigación:
“La tasa de mortalidad por infección (IFR) estimada fue 0.36% [0.29%; 0,45%]. No se encontró que la edad y el sexo estuvieran asociados con la tasa de infección (…) Si bien el número de infecciones en esta comunidad de alta prevalencia no es representativo de otras partes del mundo, el IFR calculado sobre la base de la tasa de infección en esta comunidad se puede utilizar para estimar el porcentaje de infectados en función del número de casos reportados muertes en otros lugares con características similares de población.”

Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford: Tasa de mortalidad por infección es del 0.17%


Autor: Múltiple.
Centro de Investigación: Stanford University School of Medicine.

Universidad de Guilan: Tasa de mortalidad 0.12%, una fracción de la de gripe común


Autor: Múltiple.
Centro de Investigación: Guilan University of Medical Sciences / Tehran University of Medical Sciences.


Universidad del Sur de California: Mortalidad por COVID-19 es menor al 0.2%


Autor:  Múltiple.
Centro de Investigación: University of Southern California.

Introducción al resumen sobre la investigación:
“La USC y el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles (Salud Pública) publicaron hoy resultados preliminares de un estudio científico colaborativo que sugiere que las infecciones por el nuevo coronavirus están mucho más extendidas, y la tasa de mortalidad es mucho menor, en el condado de Los Ángeles de lo que se pensaba anteriormente.”

Centro de Justicia para las Libertades Constitucionales de Canadá: Las medidas de bloqueo que violan la Carta Canadiense de los Derechos y las Libertades están causando más daño que bien

Los hechos están ahí. Las predicciones de muerte de COVID-19 de los gobiernos están demostrando ser exageraciones salvajes que han infligido miedo, ansiedad y estrés innecesarios a millones de personas.
A mediados de marzo, el Reino Unido y otros países se dejaron imponer las predicciones del Dr. Neil Ferguson del Imperial College, quien predijo hasta 510,000 muertes de COVID-19 en el Reino Unido y 2.2 millones de muertes en los Estados Unidos. El Reino Unido y los gobiernos de todo el mundo confiaron en estos números para justificar la imposición de bloqueos.
Al 22 de mayo de 2020, las muertes en los EE.UU. han sido de 97,102 (4 por ciento de la estimación de Ferguson) y las muertes en el Reino Unido han sido 36,393 (7 por ciento de la estimación de Ferguson). Las muertes de COVID-19 en el Reino Unido, los EE.UU., Italia y en todo el mundo se ubican dentro del mismo rango de la gripe anual, que mata entre 291,000 y 646,000 personas por año.
Parece que los gobiernos en Canadá también usaron la metodología del Dr. Ferguson al restringir nuestras libertades para viajar, desplazarnos, asociarnos, reunirnos y practicar la fe religiosa. En Alberta, por ejemplo, el gobierno advirtió que hasta 32,000 albertaneses morirían de COVID-19. La realidad es que al 22 de mayo de 2020 sólo 132 albertaneses han muerto de COVID-19.
Las afirmaciones de los políticos y directores médicos de que COVID-19 representa una seria amenaza para las personas jóvenes y saludables también son demostrablemente falsas. En Alberta, el 96 por ciento de las 132 personas que murieron de COVID-19 tenían 60 años o más, y el 68 por ciento tenía 80 años o más. No se registró ni una sola muerte entre cualquier persona menor de 20 años. Las cinco muertes en el grupo de edad de 20 a 59 años fueron personas con afecciones de salud subyacentes graves, lo que nuevamente hace que COVID-19 sea como la gripe anual, que afecta y mata desproporcionadamente a personas que son viejas, débiles o menos saludables.
Las estadísticas de defunción de Alberta son similares a las de otras provincias y de países de todo el mundo. Si COVID-19 realmente matara a uno en un millón de adultos jóvenes sanos, lo cual no ocurre, estaría en alianza con otras enfermedades muy raras. Trágico, sí. Pero no se puede prevenir sin pagar el alto precio de poner en peligro la vida de otras personas, que son igualmente preciosas.

Aún así, el primer ministro de Alberta, Jason Kenney, continúa comparando públicamente COVID-19 con la gripe española de 1918-20, que mató entre 20 y 100 millones de adultos en todo el mundo, la mayoría de ellos de 20 a 40 años, en un momento en que la población mundial era menos de dos mil millones.
En contraste, hasta el 22 de mayo COVID-19 sólo había cobrado 338,000 vidas en todo el mundo, la gran mayoría de ellas personas mayores con graves problemas de salud, y la población mundial es de aproximadamente 7,8 mil millones. La gripe española mató entre el 1 y el 5 por ciento de la población del mundo entero. Las muertes de COVID-19 constituyen 0.000043 de la población mundial. Cualquiera que compare los dos debe ser lamentablemente ignorante de los hechos, o estar involucrado en una conspiración deliberada con el objetivo de infundir miedo en la población.
El primer ministro de Ontario, Doug Ford, y otros primeros ministros continúan manteniendo las escuelas cerradas “para proteger a los niños” cuando, de hecho, los niños son más propensos a ser alcanzados por un rayo que a morir de COVID-19. Se les pide a los canadienses que acepten la destrucción de sus medios de vida y las continuas violaciones de sus libertades, todo para “reducir la propagación” de un virus cuya letalidad no es peor que la letalidad de la gripe anual.
Los directores médicos de BC, Alberta, Ontario y otros lugares han cancelado decenas de miles de cirugías médicamente necesarias, que se describen engañosamente como “electivas” cuando “de urgencia” sería un término más preciso. La extirpación quirúrgica de un tumor para determinar si es benigno o canceroso es “electivo” solo en el sentido de que podría realizar la cirugía mañana o la próxima semana, y no necesita operar este minuto o esta tarde. La cancelación de estas cirugías de detección de cáncer significará que muchos canadienses descubrirán demasiado tarde que su tumor era, de hecho, canceroso.
Los pacientes han muerto y morirán, debido a que sus cirugías médicamente necesarias y que preservan la vida han sido canceladas. En Ontario, la Red de Salud de la Universidad ha estimado que al 29 de abril, 35 personas habían muerto después de que sus cirugías cardíacas habían sido canceladas con el propósito de aumentar la capacidad de COVID-19 dentro del sistema de salud de Ontario.
Sus líderes les han pedido a los canadienses que acepten las consecuencias predecibles del aumento de la depresión, la ansiedad, el alcoholismo, el abuso de drogas, el abuso conyugal, las personas mayores que mueren solas en casa y una miríada de otros males que uno puede esperar cuando millones de personas sanas sometido a lo que raya en arresto domiciliario.
La Carta Canadiense de los Derechos y las Libertades obliga a los políticos, no a quienes los eligieron, a explicar cómo las medidas de bloqueo que violan la Carta Canadiense de los Derechos y las Libertades están causando más daño que bien. Eso significaría, entre otras cosas, que se debería de calcular de manera específica cuántas vidas salvaron las medidas de bloqueo y a cuántos mataron las mismas. No hay datos concretos para ninguno de los dos conjuntos de números, pero esto no ha impedido que políticos como la ministra de Salud de Ontario, Christine Elliott, afirmen que sus medidas de cierre han salvado “miles” de vidas.
Fuentes:
Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford — COVID-19 Antibody Seroprevalence in Santa Clara County, California.
Universidad del Sur de California — Preliminary results of USC-LA County COVID-19 study released.
MENTE ALTERNATIVA