Mostrando entradas con la etiqueta CRISIS ECONOMICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CRISIS ECONOMICA. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de junio de 2020

A medida que se desmorona la narrativa del COVID, una nueva crisis entra en escena



 
Durante meses, la pandemia mundial manufacturada de coronavirus o COVID-19 ha dominado los titulares de los medios corporativos mientras las políticas adoptadas por los gobiernos han cambiado drásticamente la vida de miles de millones de personas en todo el mundo, destruyendo la economía global e imponiendo restricciones sin precedentes a los derechos humanos fundamentales de las personas.
Desde el principio, muchos han cuestionado la respuesta de gobiernos e instituciones mundiales como la Organización Mundial de la Salud. Ahora, los CDC admiten que la tasa de mortalidad del virus es mucho más baja de lo que se había proyectado anteriormente, pero la pregunta sigue siendo ¿por qué todavía seguimos todos confinados?
En los Estados Unidos se está presenciando un descontento civil masivo. Pero, ¿se trata de protestas espontáneas? ¿O hay una fuerza externa que facilita los disturbios? ¿Se convertirá la etapa intermedia entre la fase uno y la fase dos del brote en un “verano caótico”?
En un año electoral, todo esto se parece cada vez más al inicio de una “revolución de color” como la que predijo Daniel Estulin desde hace años y que desmenuzó conceptualmente en un videocast en octubre de 2019.
Estados Unidos, entre muchas otras naciones, se encuentra en medio de una operación de desestabilización rápida que evidentemente tiene por objetivo crear suficiente caos de cara a la reelección de Donald Trump, para impedir entre otras cosas su reelección. Se trata de un golpe de estado y no debería permitirse. Pero antes de tomar partido e inclinarse hacia uno u otro bando en la contienda, hay que recordar que si bien todo conflicto contiene fuerzas e ideologías antagónicas reales, históricamente siempre es la nobleza negra la que controla —desde la sombra— los hilos de los dos bandos y de las dos ideologías en todo conflicto en occidente (por ejemplo: guerras de Reforma/Contrareforma, Guerras de Independencia, Segunda Guerra Mundial, etc.). Es decir, no porque los industrialistas-nacionalistas estén peleando contra el modelo en decadencia de la élite liberal-financista hay que creerse que los primeros son los “buenos” y que esta confrontación no es meramente dialéctica y manufacturada; pues detrás de Trump también opera una facción de la nobleza negra internacional que históricamente no se trata precisamente de un grupo de “angelitos”.
“El esquema de desmontaje económico sigue el mismo patrón de siempre: de Venecia a Inglaterra, de Inglaterra a EE.UU., y ahora de los EE.UU. a China (del petrodólar al yuan/oro). Esta transición es uno de los principales objetivos de Trump, quien está apoyado por los Rothschild (cabalistas)”. (Fuente: Daniel Estulin)
En este sentido, lo único que explicaría la razón más profunda de esta crisis es la necesidad de las élites de destruir el modelo civilizatorio actual —que ya no les sirve ni a ellas mismas— para instaurar a través del caos el sexto paradigma tecnológico en el cual quieren ubicar a la nueva humanidad. Para ello tienen dos actores abanderando dos modelos lo suficientemente antagónicos como para lograr dividir a la gente a favor de uno u otro bando. Pero ambos paradigmas provienen de diferentes facciones de la élite, y son sus intereses los que están en conflicto, no los de la mayoría de la humanidad. Así que por más que la propaganda de una de estas facciones incorpore al eslogan de sus operaciones psicológicas el mote de “liberación”, eso no significa que en realidad sea así a largo plazo, pues sus representantes a menudo también respaldan reformas que van en contra de la libertad de la mayoría. Es por eso que la gente más despierta debería limitarse a defender la libertad del individuo y de su integridad biológica sin entregarse incondicionalmente a un bando u otro, pues si bien es cierto que uno de ellos se inclina más a los valores nacionalistas (al menos en apariencia) la realidad es que ambos bandos son controlados por algún PROYECTO GLOBAL DE ÉLITE. Así ha sido durante toda la historia de la humanidad, y no hay indicios reales de que esta vez se trate de una excepción.
Por último, dos citas que pueden ilustrar mejor lo que hemos dicho anteriormente, una es de Souto Alves y la otra del historiador revisionista Michael Hoffman:
“Mientras que los saduceos, que controlaban el Sanedrín, pasaban por colaboracionistas con el poder extranjero romano a ojos del resto de judíos, los fariseos se declaraban enemigos de Roma.” (Souto Alves, ¿Quiénes eran los fariseos?)
“La ilusión de una fisura entre el talmudismo y el cabalismo se sembró deliberadamente, utilizando la figura de Moisés Maimónides para pretender que estos dos ‘pilares’ de apoyo del Tercer Templo son enemigos. Sin embargo, busqué en los textos de Maimónides simpatías cabalistas ocultas, y encontré evidencia clara de la doctrina cabalística (…) Cuando un investigador informado documenta que el judaísmo es “A”, entonces se convierte en “B”. Cuando “B” es comprendido por el público como una antítesis de la tesis del judaísmo “A”, entonces el «judaísmo se transforma en la síntesis “C”, y así sucesivamente, en una metamorfosis histórica interminable y desconcertante que ha engañado y desgarrado generaciones. Por lo que he tratado de hacer añicos este juego recurrente de sombras.” (Michael Hoffman, Judaísmo al Descubierto)
Fuentes:
MENTE ALTERNATIVA

lunes, 20 de abril de 2020

¿Se acerca la peor crisis de la economía mundial después de la Segunda Guerra Mundial?

El ministro de Relaciones Exteriores japonés predijo la peor crisis de la economía mundial desde de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hablar sobre una profunda crisis económica es prematuro, cree Borís Shmeliov, jefe del Centro de Estudios Políticos del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia.
"El impacto [de la pandemia de coronavirus] en la economía internacional, así como en la economía de Japón es extremadamente grave", declaró el ministro de Relaciones Exteriores japonés Toshimitsu Motegi.
Algunos expertos japoneses creen que las medidas anticrisis del Gobierno de Japón no serán suficientes y que el desempleo en el país aumentará hasta los 2,72 millones en el cuarto trimestre, frente a los 1,56 millones en el mismo período del año pasado, informó la agencia Kyodo. Por lo tanto, la situación puede resultar peor que durante la crisis de 2008-2009.
La situación económica en el mundo es bastante complicada, destacó Borís Shmeliov a Sputnik, al agregar que la epidemia ha asestado un grave golpe a las economías de muchos países.
"Los principales impulsores del desarrollo económico mundial están experimentando grandes dificultades, lo que sugiere que la crisis es posible", afirmó.
Por otro lado, las consideraciones sobre una profunda crisis económica son prematuras y no están del todo justificadas, señaló.
"Los países tienen ahora muchas más oportunidades de superar las dificultades. En EEUU y Europa se inyecta mucho dinero a la economía, Rusia también toma medidas activas, la economía china empieza a cobrar vida y va ganando impulso gradualmente", indicó Shmeliov.
En su opinión, ni siquiera una caída de los precios del petróleo será una tragedia para la economía mundial.
"Vemos una caída de los precios de recursos energéticos, lo que, por supuesto, supone un golpe para las economías de varios países, pero, por otra parte, el petróleo barato da un impulso al desarrollo de las economías de los países consumidores de petróleo. En consecuencia, hace posible girar el volante del desarrollo económico", declaró el especialista.
Por un lado el experto admitió la inestabilidad de la situación actual y la posibilidad de una crisis, y por otro lado, indicó la existencia de grandes oportunidades de superarla para evitar consecuencias a gran escala.
"La economía mundial disminuirá este año, pero me parece que no habrá conmociones globales gigantes", concluyó Borís Shmeliov.

FUENTE: SPUTNIK 

lunes, 23 de marzo de 2020

COVID-19 y dinero de helicóptero: La punta de lanza geopolítica que conducirá a la hiperinflación

A primera vista, los rescates parecen sensatos y apropiados. Pero ¿qué es lo que se está rescatando? Bueno, los mercados financieros, por supuesto; pero…casi todo también: Boeing, la industria del petróleo de esquisto de EE.UU., las aerolíneas, la industria del turismo, y a todos los ciudadanos de EE.UU., enviándoles un cheque de $ 1,000 ó $ 2,000 esta semana, y quizá hasta una vez por mes, como se discute en Washington DC.
¿Pero cómo es que, de pronto, todo ese dinero se encuentra disponible de repente, justo cuando se nos ha dicho repetidamente —a raíz de la crisis de 2008— que la austeridad debe ser la única respuesta a la crisis?
Bienvenidos a la “nueva ortodoxia” (en realidad no es nada nuevo: Francia lo intentó en el siglo XVIII cuando “imprimió” los Assignats). Llámese “dinero de helicóptero” o la “teoría monetaria moderna”, el principio es que si los gobiernos obtienen dinero de otra manera, está bien imprimirlo. El punto aquí es que el “dinero de helicóptero” (dinero conjurado de la nada: unidades vacías que no reflejan ningún valor económico real subyacente) es un gran cambio de paradigma.
Es el legado de 2008. Eso fue principalmente una crisis bancaria: la impresión de dinero parecía funcionar bastante bien, en opinión de las élites. La razón principal por la que esos “expertos” han pensado que la impresión de dinero funcionó a partir de 2008 fue porque los bancos centrales pudieron reflotar las burbujas de activos financierizados.
“Pero eso no fue un éxito, sino un fracaso”, comenta el gurú financiero, Peter Schiff. Fue un fracaso porque dio lugar a burbujas aún más grandes y a una deuda aún mayor, lo que precisamente nos ha preparado a todos para la crisis de hoy: porque estamos entrando en esta crisis sin herramientas reales para lidiar con el shock de la oferta.
En 2008, todo el mundo creía que la “impresión” de dinero era temporal, que los balances bancarios estaban todos engomados y que después la Reserva Federal podría normalizar las tasas de interés y reducir su balance. Esta vez nadie va a creer eso. Las deudas se dispararán, y serán deudas “para siempre”.
Sin embargo, para los responsables políticos de hoy, todo parece tan razonable, tan plausible: si la Reserva Federal inunda el sistema financiero con dinero, las tasas de interés pueden mantenerse en cero para siempre. Esto es muy compatible con la carrera de bienes raíces de Trump, basada en una deuda fácil y de bajo interés. Los gobiernos ahora pueden pedir prestado por cien años a cero interés; y los bancos pueden prestar furiosamente, ya que la Fed ha eliminado el requisito de que los bancos mantengan cualquier reserva contra sus préstamos (es decir, “imprimir” crédito más fácil para los favorecidos).
Mejor aún, los gobiernos pueden simplemente evocar el dinero de la nada (monetizando sus deudas): pueden usar estos fondos para rescatar a todos aquellos negocios y ciudadanos afectados negativamente por Covid-19, y convertirse en héroes. Bienvenido a la nueva «Ortodoxia».
¿Cuál es la alternativa? Bueno, ese es el punto. La cosmovisión monetarista financierizada perseguida dogmáticamente durante las últimas décadas ha dejado la caja de herramientas con una sola herramienta (más dinero, más liquidez). Han llevado al mundo a este callejón sin salida monetarista. Seguirán haciendo lo mismo (liquidez y rescates), una y otra vez, y (según Albert Einstein), siempre esperando un resultado diferente y mejor. Pero no funcionará. No funcionará porque el problema no es la falta de liquidez. Es que las empresas no tienen nada que hacer, bajo bloqueo de infección. Es mejor que comprendamos las consecuencias de esta locura. Eso es todo.
Esta vez, la receta de 2008 no funcionará. Estados Unidos va a ser fuertemente golpeado. Y los estadounidenses apenas están despertando a este hecho.
Esta Nueva Ortodoxia no es más que un tiro desesperado de dados para mantener en alto el sistema hiperfinanciado occidental. La narrativa de “movilizados para la guerra” es un intento de justificar las medidas autoritarias y el falso meme del rescate, pues nunca no hubo “dinero gratis” durante las guerras.
En la crisis de 2008/9, el público estaba desconcertado: el mundo financiero parecía demasiado arcano para comprenderlo completamente. Solo más tarde, se apreció que los bancos estaban siendo salvados al “socializar” sus errores y pérdidas. Estas pérdidas se “socializaron”, es decir, se transfirieron al balance público y se le dijo al público que esperara austeridad, y redujeron los sistemas de salud y bienestar para pagar todos estos rescates financieros de 2008.
Esta vez, no son tanto los bancos, sino las corporaciones y su deuda “basura” lo que las autoridades esperan preservar en aspic (al igual que los bancos, antes). En términos simples, se le permitirá a las empresas sobre apalancadas endeudarse aún más mediante préstamos ahora respaldados por el gobierno federal de los EE.UU.
Falta ver si un público mejor informado estará tan de acuerdo en que Boeing merece un rescate de $ 60 mil millones, después de gastar todo su efectivo en la recompra de sus propias y en el pago de grandes dividendos acciones en los últimos años. Se puede argumentar que si el dinero simplemente se imprime, los recortes de austeridad pueden no ser necesarios. Pero imprimir dinero diluye el potencial de compra subyacente del dinero que había existido antes de la dilución. Es decir, es el 60% quien finalmente pagará el costo, nuevamente. La nueva austeridad será una transferencia encubierta de riqueza a través de la dilución del potencial de compra de las personas.
Como señala Schiff, la inflación monetaria “probablemente no sea solo el peor de los casos, es probablemente el escenario más probable … las leyes de la economía se aplican aquí como lo hicieron en la República Alemana de Weimar, o en Zimbabwe, o en Venezuela. Si seguimos la misma política monetaria y fiscal que ellos, vamos a recibir el mismo resultado monetario que ellos (hiperinflación)”.
Todo esto puede parecer un argumento un tanto enrarecido para algunos, pero las implicaciones (tanto políticas como geopolíticas) son enormes. Este enfoque económico en tiempos de guerra, por sí mismo, no traerá un cambio radical a nuestro mundo institucional neoliberalizado, ni lo reformará. Esa ventana se cerró después de 2008. La realidad hoy en día es que “tocar” el sistema ahora podría inducir una deflación de la deuda, una perspectiva que realmente aterroriza al establishment, además de la inminente recesión del shock de oferta.
Estamos atrapados por los errores de los Banqueros Centrales: no es de extrañar que las autoridades estén tratando de encender una atmósfera de guerra para decir que “el dinero de helicóptero” está bien. “Es tiempo de guerra”. Y probablemente pronto ordenarán a los militares que salgan a las calles. Decir lo que está escrito aquí, pronto se considerará como “propaganda enemiga”.
El efecto de una economía de comando de guerra no será arrastrar a la sociedad o la economía a un nuevo rumbo, sino más bien, reubicarla en los viejos surcos. ¿Alguien creerá que en esta nueva era de “economía de mando”, los rescates y las líneas de crédito dirigidas porelgobierno no se canalizarán principalmente a las élites políticas y a sus aliados?
Sin embargo, al igual que después de los sacrificios de dos guerras mundiales, hubo un estado de ánimo de “Nuevo Acuerdo” aparente entre la gente. Así fue también que a raíz de 2008 hubo llamados a reformar un sistema que afianzó al uno por ciento más rico; pero en cambio obtuvimos austeridad y un regreso a los negocios como de costumbre. La política fue diseñada deliberadamente para apuntalar el viejo sistema y hacer que funcione como antes. Reforma denegada.
Hoy en día, las personas están totalmente enfocadas en administrar sus vidas bajo el bloqueo de virus, pero el péndulo político ha estado oscilando marcadamente (la llamada política populista) contra lo que se percibe ampliamente como un “sistema manipulado” política y económicamente.
La pregunta es, en primer lugar, ¿tendrán éxito las acciones monetarias de los Estados Unidos? ¿Lograrán salvar el sistema financiero “como solía ser”?
#La llamada para el dinero del helicóptero
El término se refiere a dar dinero directamente a las personas como si arrojara efectivo a todos desde un helicóptero. Pero Schiff señala que cuando Milton Friedman (el padre de la economía monetarista) acuñó el término, lo pensó como una broma:
“Lo estaba usando como un ejemplo de lo que no debía hacer: sobre por qué el estímulo monetario keynesiano no funciona. Dijo que es una idea loca y estúpida … Porque tirar dinero desde helicópteros no hace nada. Es solo inflación. Simplemente hace que los precios suban”.
Y, en segundo lugar, ¿este enfoque, que de todos modos no funciona, a medida que los mercados continúan implosionando, provocará una oposición más concertada al exceso financiero y la desigualdad, en todas sus diversas formas? ¿La demanda de reforma del sistema neoliberal se volverá imparable? ¿Quizás el “espíritu comunitario” de sufrir el virus juntos no será tan tolerante con los líderes que no han tomado las medidas adecuadas para detener la propagación de la infección, de manera oportuna?
La “guerra” del Covid-19, leyenda de cobertura de la “guerra” para salvar la economía, jugará un papel clave en la configuración del futuro geopolítico. Suficiente gente ya ha comentado sobre el sentimiento comunal y nacional generado por el coronavirus. Aquí en Italia, los italianos se sienten mucho más vinculados, con empatía, como si estuvieran luchando contra un enemigo común —y de alguna manera lo están.
Este sentimiento de Euro sauve qui peut (cada país en sí mismo) es palpable y no se limita a aquellos que se encuentran fuera de las fronteras de la UE, como cuando el presidente serbio (reaccionando amargamente ante las noticias de que la UE había impuesto una prohibición de exportación de equipos como como máscaras y batas para proteger a los trabajadores médicos), dijo: “La solidaridad internacional no existe. La solidaridad europea no existe”, a lo que la mayoría de los italianos habrían respondido que la única ayuda para Italia llegó de China.
Es el regreso del estado-nación. Covid-19 cambiará el curso de la política italiana y determinará, de manera significativa, el futuro de la UE. Seamos claros: los EE. UU. y el Reino Unido solo pueden hacer esas ofertas de liquidez vertiginosa y rescates, porque “imprimen” dinero. Controlan su propia oferta monetaria, sus déficits y, en un grado mucho menor, tienen cierto margen sobre las tasas de interés. Los estados de la UE no. Y las discusiones sobre la mitigación financiera de la UE para Covid-19 ‘estafarán’ las instituciones y la unidad de la UE, tal vez hasta el punto de ruptura.
Y esta actitud más general de sauve qui peut y falta de empatía probablemente no se siente en ninguna parte más profundamente que en China. Más aún, incluso que Italia. China ha sido denigrada, particularmente en Estados Unidos, de una manera que muchos chinos sienten fronteras con el racismo. Pepe Escobar ha escrito:
“Entre la miríada de efectos geopolíticos devastadores del coronavirus, uno ya es gráficamente evidente. China se ha reubicado. Por primera vez desde el comienzo de las reformas de Deng Xiaoping en 1978, Beijing considera abiertamente a los Estados Unidos como una amenaza, como lo afirmó hace un mes el Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi en la Conferencia de Seguridad de Munich durante el pico de la lucha contra el coronavirus”.
“Beijing está modelando cuidadosamente, de manera incremental, la narrativa de que, desde el comienzo del ataque de coronovirus, los líderes sabían que estaba bajo un ataque de guerra híbrido. La terminología de Xi es una pista importante. Dijo, en el expediente, que esto era guerra. Y, como contraataque, se tuvo que lanzar una ‘guerra popular’.”
Europa y EE.UU. enfrentarán un eje chino-ruso muy diferente a raíz del Coronavirus. Se han quitado los guantes. Y Europa será la primera en sentir el efecto: no más prevaricación del euro. Es decir, no más ‘un pie adentro’ en las relaciones con China.
Rusia y China entienden bien que el dinero de helicóptero y los rescates “impresos” sin paralelo marcan el cambio de juego. Por ahora, el dólar estadounidense se está disparando a demanda de los estados que ven colapsar sus propias monedas, pero que han tomado préstamos en dólares, y ven que esos préstamos en dólares se vuelven sorprendentemente más costosos, día a día.
Pero los bancos centrales del G7 finalmente tendrán que luchar contra el monstruo de la inflación que se desatará con su “teoría de helicóptero”. La confianza en el dólar disminuirá, a medida que se hagan más y más “caídas” de helicóptero en dólares. Las tasas de interés aumentarán y la deuda basura occidental se volverá tóxica e insostenible a tasas más altas.
En una palabra, el mundo verá que los Estados Unidos son mucho menos poderosos y menos competentes de lo que las apariencias han proyectado.
¿Se acerca el momento del reseteo monetario global? Conforme el dólar pierde su brillo, el presidente Vladimir Putin debe estar reflexionando mucho.

Deutsche Bank: El dinero de helicóptero será ‘desastroso’ y nos llevará a una hiperinflación, hay que comprar oro

Ahora que el dinero de helicóptero finalmente ha llegado, y extrañamente ha traído consigo la estupidez histórica conocida como “moneda de un billón de dólares”, que no hace más que recordarle a la población que el dinero, como cualquier otra construcción de consenso, es solo una ilusión y depende de la “fe y el crédito” y una cada vez más grotesca dependencia de trucos descarados como acuñar monedas de platino para rescatar al mundo: las discusiones sobre lo que el final monetario están a punto de derretirse bajo el calor candente.
En parte para avivar este debate, sin juego de palabras, están el estratega del Deutsche Bank, Oliver Harvey, y Robin Winkler, quienes han publicado un informe que cubre los dos aspectos del debate sobre el dinero del helicóptero. Nos centraremos en el que captura con precisión sobre cómo funciona realmente el dinero o el crédito y sobre lo que sucederá a corto plazo: la hiperinflación.
Para todos aquellos que tengan curiosidad por sabe cómo se ve el final hiperinflacionario, lo presentamos a continuación, a cortesía de Oliver Harvey de Deutsche Bank.
El dinero de helicóptero empeoraría mucho la crisis del coronavirus.
La respuesta de la política económica al coronavirus se parece mucho a la última crisis financiera. Los bancos centrales han respondido con liquidez para el sector privado a través de líneas de intercambio con bancos y compras de papel comercial de empresas y han reducido el costo del dinero mediante recortes de tasas de interés y emisión cuantitativa. Los gobiernos están anunciando paquetes fiscales considerables que proporcionarán a las empresas y hogares inyecciones directas de efectivo. Hoy, por ejemplo, el gobierno alemán prometió 100 mil millones de euros, o 3% del PIB. Estados Unidos ha anunciado un estímulo fiscal de tamaño similar. Algunos han pedido que el gobierno vaya más allá y actúe como comprador de último recurso para las empresas.
El problema es que esta crisis es muy diferente a la de 2008, o de hecho, de 1929, donde se escribió gran parte del macro libro de jugadas de hoy. 2008 fue un choque de demanda clásico causado por una pérdida de confianza en el sector bancario. En un choque de demanda, las herramientas fiscales y monetarias deben usarse agresivamente para recuperar la confianza. En la formulación clásica de Paul Krugman de la Cooperativa Washington Baby Sitters, por ejemplo, a los posibles cuidadores de niños les preocupaba agotar su suministro de fichas de cuidado de niños para salir porque las oportunidades de cuidado de niños eran cada vez más escasas. Esto condujo a una mayor escasez en las oportunidades de cuidado de niños. El ciclo solo se rompió cuando la Cooperativa emitió más fichas de cuidado de niños, lo que llevó a las niñeras a sentirse seguras de gastarlas nuevamente. Esta es una clara analogía de cómo ayuda el estímulo monetario durante una crisis crediticia.
Sin embargo, el coronavirus no es un shock de demanda. Es ante todo un shock de oferta que ahora se está extendiendo a la demanda. Inicialmente, los consumidores no se mantenían alejados de las tiendas y restaurantes porque les preocupaban sus perspectivas económicas futuras, sino porque los gobiernos les decían que se quedaran en casa. Las vacaciones no se cancelan para apuntalar las finanzas de los hogares, sino porque los países han cerrado sus fronteras. Los trabajadores no han sido despedidos de las fábricas debido a pedidos insuficientes, sino porque los empleadores están preocupados por el riesgo de propagación de enfermedades. Por supuesto, es cierto que el desempleo masivo causado por estas medidas dará como resultado una caída dramática en la demanda agregada. También es cierto que los efectos en la confianza causados ​​por tales medidas pueden resultar en el acaparamiento de efectivo por parte de los hogares y las empresas; de hecho, tal comportamiento es evidente en los mercados en este momento. Pero esta es la respuesta de segundo orden a un choque de primer orden para la oferta agregada.
Comprender esto tiene implicaciones muy importantes para la respuesta política al coronavirus. Debería preocuparnos que los responsables políticos y académicos piensen que proporcionar un estímulo masivo es la solución. Esto se debe a que los formuladores de políticas parecen estar intentando cambiar la demanda a donde estaba hace un par de meses, al mismo tiempo que mantenían la oferta fija. Para decirlo de otra manera, si el gobierno trata de mantener el gasto en los niveles de antes de que comenzaran los bloqueos, al mismo tiempo que mantiene los bloqueos en su lugar, simplemente habrá más dinero persiguiendo después significativamente menos bienes y servicios. El resultado de esto será la inflación, y por mucho.
dinero de helicóptero
Aquellos preocupados por la deflación podrían argumentar que, dadas las sombrías perspectivas económicas, los trabajadores y las empresas terminarán ahorrando dinero en efectivo. Pero el ahorro tiene que ver con las expectativas. En el momento en que la gente crea que los precios comenzarán a aumentar en las tiendas de bienes esenciales, los trabajadores comenzarán a gastar esos folletos. A menos que el volumen de bienes y servicios disponibles para comprar aumente nuevamente, esto a su vez se traducirá directamente en precios más altos.
Se puede hacer una observación similar sobre el mercado laboral. Hay una cantidad limitada de trabajos que se pueden hacer desde casa. Según nuestra encuesta de excavación de Deutsche Bank, por ejemplo, se sugiere que solo el 55% de los trabajadores podrán trabajar desde casa (figura 3). Esto significa que el coronavirus ha restringido el suministro de mano de obra. Mantener a los empleados en sus trabajos y pagarles los mismos salarios, por no hacer nada, como ha sugerido el gobernador del Banco de Inglaterra, dará como resultado un aumento masivo en los costos laborales unitarios. Presumiblemente, el gobierno compensará a los empleadores por hacerlo. Pero nuevamente, este dinero tiene que ir a algún lado, es decir, precios más altos. En efecto, ha habido un gran cambio al alza en la curva de Phillips.
Dos advertencias son importantes. Como el coronavirus ha creado una crisis crediticia masiva debido a la repentina evaporación de los ingresos corporativos, es apropiado que el gobierno proporcione suficiente liquidez a las empresas para mantenerlas a flote durante la crisis. Estas empresas eran rentables antes de que se impusieran restricciones y pueden volver a serlo cuando finalmente se levanten. Del mismo modo, está justificado que el gobierno mitigue el impacto en el nivel de vida de los desempleados recientes mediante el pago de beneficios. Como reconocimos, es probable que el shock a la demanda haya sido mayor que el shock a la oferta en esta etapa.
hiperinflación
Lo que sería desastroso es que los gobiernos se embarcaran en un programa de gastos al estilo New Deal a través de financiamiento monetario en un momento en el que imponen restricciones estrictas de oferta a la economía. El resultado puede ser hiperinflación y terminar haciendo más daño al nivel de vida de las personas que nada.
A raíz de la crisis financiera de 2008, aquellos que advirtieron sobre los riesgos inflacionarios de la emisión cuantitativa y la expansión fiscal se vieron en dificultades por la mayoría de los economistas profesionales, y con razón. Predijeron que la inflación resultaría de una expansión de la base monetaria cuando la economía sufriera un déficit en la demanda agregada. Quizás marcados por su experiencia, o tal vez debido a la angustiosa tragedia humana que se está desarrollando actualmente, han estado notablemente callados esta vez. Eso es lamentable porque, como dice el refrán, los políticos siempre resuelven la última crisis.
Nos preocupa que el verdadero dolor del comercio para los mercados y la economía sea el esperado retorno de la inflación.
Una buena cobertura sería comprar oro, así como bonos vinculados a la inflación en los EE.UU. y la zona del euro, que actualmente se cotizan en mínimos históricos.

Fuentes:
MENTE ALTERNATIVA

jueves, 19 de marzo de 2020

El informe sobre el coronavirus que provocó un cambio radical en la estrategia del Reino Unido y que disparó las alarmas en la Casa Blanca


Fue elaborado por el Imperial College of London. En él se calcula una proyección que podría terminar con la vida de millones de personas sólo en ambas naciones


Un informe dejó sin aliento al primer ministro británico Boris Johnson durante el fin de semana. Fue tras su polémica decisión de que sólo se tomaran medidas para proteger a la porción de la sociedad que más podría sufrir las consecuencias de la pandemia de la gripe china que ya afecta a más de 200 mil personas en todo el mundo y ya mató a 8 mil desde que se conociera el inicio del brote en Wuhan, China, a principios de enero. Ese mismo paper, alarmante, recayó en las manos de la fuerza de trabajo de la Casa Blanca.

Elaborado por el Imperial College of London, el documento es devastador en términos de pronósticos en caso de que los gobiernos no tomen cartas en el asunto de inmediato y de forma drástica para combatir al coronavirus COVID-19. El grupo académico -compuesto por 31 profesionales- informó que si los estados y los individuos no hicieran nada y la pandemia permaneciera descontrolada, 510.000 personas morirían en Gran Bretaña y alrededor de 2.2 millones en los Estados Unidos.

Estos números alertaron sobremanera a Johnson y al equipo de Donald Trump por el impacto que tendría en su sistema sanitario, uno que cuenta con la mejor tecnología y con mejores condiciones que países no desarrollados. Si finalmente Gran Bretaña y Estados Unidos aplicaran medidas más ambiciosas para mitigar la propagación del virus -frenar, no necesariamente detener la epidemia en los próximos meses- podrían reducir la mortalidad a la mitad, esto es, unas 260,000 personas en el Reino Unido y 1.1 millones. en los Estados Unidos. La cifra continúa siendo dramática.

Los investigadores del Imperial College -uno de los centros que está trabajando a marcha forzada para desarrollar una vacuna contra la COVID-19- consideran que de seguirse ciertas normas estrictas de aislamiento, este confinamiento permitirá al país limitar el número de muertos a “unos miles o decenas de miles” si se respeta estrictamente. El equipo de esta institución académica advirtió que continuar con la estrategia adoptada hasta ahora por el Gobierno de de Johnson de tratar de disminuir la propagación del virus -sin aplicar medidas drásticas que impliquen el aislamiento de la población- podría llevar “al límite” los servicios de atención sanitaria.

En especial, puntualizó, esto afectaría a las unidades de cuidados intensivos, que podrían ver su capacidad sobrepasada en, al menos, ocho veces.

Este equipo de expertos, que asesora al Gobierno en la crisis sanitaria, indicó que incluso con las medidas de “distanciamiento social”, recomendadas por las autoridades, el NHS “se verá saturado”, por lo que aconsejó como la única “estrategia viable” seguir el modelo de “supresión” aplicado en China, donde nació esta gripe, y que implica el aislamiento de toda la sociedad.

En el documento, que analiza específicamente los escenarios en el Reino Unido y los Estados Unidos, concluye que las políticas de mitigación -que combinan el aislamiento domiciliario de casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que gente posiblemente infectada y el distanciamiento social de ancianos y personas con un riesgo mayor de contraer enfermedades graves- “podrían reducir la demanda máxima de atención médica en dos tercios y las muertes a la mitad”.

El estudio, que consta de 20 páginas y fue titulado “Impacto de las intervenciones no farmacéuticas (NPI, por sus siglas en inglés) para reducir la mortalidad por COVID19 y la demanda de atención médica”, indica que “son posibles dos estrategias fundamentales: (a) mitigación, que se centra en la desaceleración pero no necesariamente en detener la propagación de la epidemia: reducir la demanda máxima de atención médica al tiempo que protege a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave por infección y (b) supresión, que tiene como objetivo revertir el crecimiento epidémico, reduciendo números de casos a niveles bajos y mantener esa situación indefinidamente”.

A) Mitigación. Aquí el objetivo es usar NPI (y vacunas o medicamentos, si están disponibles) no para interrumpir la transmisión por completo, sino para reducir el impacto de una epidemia en la salud, similar a la estrategia adoptada por algunas ciudades de los Estados Unidos en 1918, y por el mundo en general en la influenza de 1957, 1968 y 2009. En la pandemia de 2009, por ejemplo, los primeros suministros de vacuna se dirigieron a individuos con afecciones médicas preexistentes que los ponen en riesgo de enfermedad más graves. En este escenario, la inmunidad de la población se acumula a través de la epidemia, lo que lleva a una disminución rápida eventual cayendo a niveles bajos.

B) Supresión. Aquí el objetivo es reducir el número de reproducción (el número promedio de casos secundarios que cada caso genera), R, por debajo de 1 y, por lo tanto, reducir el número de casos a niveles bajos o (como para el SARS o el Ébola) eliminar la transmisión de persona a persona. El principal desafío de esto el enfoque es que los NPI (y los medicamentos, si están disponibles) deben mantenerse, al menos de manera intermitente, por un tiempo mientras el virus esté circulando en la población humana, o hasta que esté disponible una vacuna. En el caso de COVID-19, pasarán al menos 12-18 meses antes de que una vacuna esté disponible. Además, no hay garantía de que las vacunas iniciales tengan una alta eficacia.

La alarma que sonó en Londres y Washington

El Imperial College of London advirtió entonces que de no tomarse medidas podría ocurrir una catástrofe sanitaria de consideraciones. “En ausencia (improbable) de medidas de control o cambios espontáneos en el comportamiento individual, nosotros esperamos un pico en la mortalidad (muertes diarias) después de aproximadamente 3 meses. En dichos escenarios, dado un R0 estimado de 2.4, predecimos que el 81% de las poblaciones de Gran Bretaña y los Estados Unidos estarían infectadas en el curso de la epidemia. Los tiempos epidémicos son aproximados dadas las limitaciones de datos de vigilancia en ambos países: se prevé que la epidemia sea más amplia en los Estados Unidos que en Gran Bretaña y el pico se produzca un poco más tarde. Esto se debe a la mayor escala geográfica de los Estados Unidos, lo que resulta en una mayor distinción de epidemias localizadas en todos los estados que las observadas en Gran Bretaña. El pico más alto de mortalidad en Gran Bretaña se debe al tamaño más pequeño del país y a su población de mayor edad en comparación con los Estados Unidos. En total, en una epidemia no mitigada, predeciríamos aproximadamente 510,000 muertes en Gran Bretaña y 2.2 millones en los Estados Unidos, sin tener en cuenta los posibles efectos negativos de los sistemas de salud abrumados por mortalidad”.

“Para una epidemia no controlada, predecimos que la capacidad de camas de cuidados intensivos se excedería tan pronto como la segunda semana de abril”, advierte el estudio siempre siguiendo un escenario de falta de acción por parte de los estados.

Uno de los autores del informe, el epidemiólogo Neil Ferguson, miembro del equipo científico que asesora a Johnson, afirmó a la radio BBC haber transmitido también sus conclusiones al gobierno estadounidense. El lunes por la tarde, Washington anunció como Londres nuevas medias estrictas de distanciamiento social en línea con lo aconsejado por el Imperial College, que se basó en nuevos datos procedentes de Italia para modelar qué impacto tendría el virus en ambos países en un entorno social descontrolado.


Los científicos predijeron que 81% de los británicos y estadounidenses se infectaría, con 510.000 muertes en el Reino Unido y 2,2 millones en Estados Unidos, y la epidemía alcanzaría su punto máximo al cabo de tres meses. El principal desafío de esta nueva estrategia es no obstante, según el estudio, mantener las medidas “hasta que haya una vacuna disponible”, lo que podría tardar unos 18 meses.


Las cinco medidas para mitigar el brote


El Imperial College recomienda tomar cinco medidas extremas para evitar que colapse el sistema sanitario y los casos se multipliquen exponencialmente. “En la actual ausencia de vacunas y tratamientos farmacológicos efectivos, existen varias medidas de salud pública que los países pueden tomar para ayudar a frenar la propagación del COVID-19. El equipo se centró en el impacto de cinco de estas medidas, solo y en combinación”. Ellos son:


De acuerdo al grado de penetración de las medidas en la población se llegaría a una mitigación del contagio, aunque esto también dependerá de la sociedad y el momento en que se adoptara las decisiones. “Desenredando la efectividad relativa de diferentes intervenciones según la experiencia de los países para la fecha es un desafío porque muchos han implementado múltiples (o todas) de estas medidas con diferentes grados de éxito Mediante la hospitalización de todos los casos (no solo los que requieren atención hospitalaria), en efecto, China inició una forma de aislamiento de casos, reduciendo la transmisión posterior de casos en el hogar y en otros entornos. Al mismo tiempo, al implementar el distanciamiento social de toda la población, la oportunidad de transmisión en adelante en todos los lugares se redujo rápidamente".


“Al modelar los datos disponibles, el equipo descubrió que, dependiendo de la intensidad de las intervenciones, las combinaciones darían como resultado uno de los dos escenarios. En el primer escenario, muestran que las intervenciones podrían retrasar la propagación de la infección pero no interrumpirían por completo su propagación. Descubrieron que esto reduciría la demanda en el sistema de salud y al mismo tiempo protegería a aquellos con mayor riesgo de enfermedad grave. Se prevé que tales epidemias alcancen su punto máximo durante un período de tres a cuatro meses durante la primavera/verano (hemisferio norte)”, explican los científicos.


Y continúan: “En el segundo escenario, las intervenciones más intensivas podrían interrumpir la transmisión y reducir el número de casos a niveles bajos. Sin embargo, una vez que estas intervenciones se relajen, se prevé que los números de casos aumentarán. Esto da lugar a un menor número de casos, pero el riesgo de una epidemia posterior en los meses de invierno a menos que las intervenciones puedan sostenerse”.

El informe detalla además “que para el primer escenario (desaceleración de la propagación), la política óptima combinaría el aislamiento de casos en el hogar, la cuarentena del hogar y el distanciamiento social de los mayores de 70 años. Esto podría reducir la demanda máxima de atención médica en dos tercios y reducir las muertes a la mitad”.

“En el segundo escenario (suprimir el brote), los investigadores muestran que es probable que esto requiera una combinación de distanciamiento social de toda la población, aislamiento de casos en el hogar y cuarentena de los miembros de su familia (y posible cierre de la escuela y la universidad). Los investigadores explican que al monitorear de cerca las tendencias de la enfermedad, es posible que estas medidas se relajen temporalmente a medida que avanzan las cosas, pero deberán reintroducirse rápidamente si aumenta el número de casos. Agregan que la situación en China y Corea del Sur en las próximas semanas ayudará a informar aún más esta estrategia”, asegura el paper que alarmó a Johnson y Trump por igual.

El documento que lleva la firma de 31 expertos, indica además que no está claro cuándo es el momento para implementar medidas extremas, aunque siempre es antes de que aparezca lo que podría ser el pico de la transmisión de la enfermedad. “El momento óptimo de las intervenciones difiere entre las estrategias de supresión y mitigación, y también depende de la definición de óptimo. Sin embargo, para la mitigación, la mayoría del efecto de dicha estrategia se puede lograr mediante la focalización de las intervenciones en una ventana de tres meses alrededor del pico de la epidemia. Para la represión, la acción temprana es importante, y las intervenciones deben implementarse mucho antes de que se sobrepase la capacidad de atención médica. Dado que la vigilancia más sistemática ocurre en el contexto hospitalario, el retraso típico desde la infección hasta la hospitalización significa que hay un retraso de 2 a 3 semanas entre las intervenciones que se introducen y el impacto que se observa en los números de casos hospitalizados, dependiendo de si todos los ingresos hospitalarios son probado o solo aquellos que ingresan a las unidades de cuidados críticos. En el contexto de Gran Bretaña, esto significa actuar antes de que las admisiones de COVID-19 a las UCI (cuidados intensivos) excedan los 200 por semana”.

El profesor Steven Riley, quien formó parte de la investigación, señaló su preocupación y dijo que había que adoptar “intervenciones más tradicionales” para intentar frenarlo de algún modo. “Tenemos que aceptar que el COVID-19 es una infección grave y actualmente puede propagarse en países como los Estados Unidos y el Reino Unido. En este informe, mostramos que se requieren las intervenciones tradicionales más estrictas a corto plazo para detener su propagación. Una vez que están en su lugar, se convierte en una prioridad común para todos nosotros encontrar las mejores formas posibles de mejorar esas intervenciones".

“Quizás nuestra conclusión más importante es que es poco probable que la mitigación sea posible sin que se superen muchas veces los límites de capacidad de emergencia de los sistemas de salud del Reino Unido y los Estados Unidos. En la estrategia de mitigación más efectiva examinada, que conduce a una epidemia única y relativamente corta (aislamiento de casos, cuarentena doméstica y distanciamiento social de los ancianos), los aumentos de casos para las camas de salas generales y de la UCI se excederían en al menos 8 veces bajo el escenario más optimista para los requisitos de cuidados críticos que examinamos. Además, incluso si todos los pacientes pudieran ser tratados, predecimos que todavía habría del orden de 250,000 muertes en Gran Bretaña, y 1.1 a 1.2 millones en los Estados Unidos”, proyecta de todos modos el trabajo científico.

Y finaliza: “Concluimos que la supresión epidémica es la única estrategia viable en este momento. Los efectos sociales y económicos de las medidas necesarias para lograr este objetivo político serán profundos. Muchos países ya han adoptado tales medidas, pero incluso aquellos países en una etapa anterior de su epidemia (como el Reino Unido) deberán hacerlo de manera inminente. Nuestro análisis informa la evaluación tanto de la naturaleza de las medidas requeridas para suprimir COVID-19 como de la duración probable de que estas medidas deban implementarse. Los resultados en este documento han informado la formulación de políticas en el Reino Unido y otros países en las últimas semanas. Sin embargo, enfatizamos que no es del todo seguro que la supresión tenga éxito a largo plazo; no se ha intentado previamente ninguna intervención de salud pública con efectos tan perjudiciales para la sociedad”.
fuente: visiones lúcidas

lunes, 16 de marzo de 2020

Otro día de terror para las bolsas mundiales

Así es, las bolsas mundiales volvieron a tener otro día para olvidar; en promedio cayeron un 3% a nivel global, empezando por Wall Street.

De esta manera tenemos que la bolsa de nueva york cayó más del 3% en la apertura de Wall Street por mayor temor al virus.

Las acciones en Estados Unidos operaban con fuertes declives este viernes luego de que el conteo global de personas contagiadas por el nuevo virus superó los 100,000, lo que llevó a los inversores a refugiarse en activos considerados seguros, como los bonos y el oro.

El Promedio Industrial Dow Jones caía 664.07 puntos, o un 2.54%, para colocar su nivel en las 25,457.21 unidades. El S&P 500 bajaba 69.74 puntos, o un 2.31%, hasta los 2,954.20 enteros y el Nasdaq Composite perdía 269.58 puntos, o un 3.08%, para ubicarse en los 8,469.02 puntos.


Tras su peor desempeño semanal desde la crisis financiera de 2008, las acciones mundiales medidas por el índice M-S-C-I han subido un 1.7% en la semana (aunque con estas dos caídas consecutivas, la de ayer y la de hoy, prácticamente las ligeras ganancias que tuvieron los días anteriores se han esfumado y ahora las pérdidas son mayores que las ganancias en la presente semana que hoy termina), mientras las autoridades monetarias introducen estímulos para combatir los perjuicios económicos causados por el virus.

El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos tocaba récords mínimos, mientras los inversores aumentaban sus apuestas de que la Reserva Federal aprobará nuevas rebajas de tasas de interés tras el inesperado recorte del martes.

El retorno de las notas referenciales a 10 años se desplomaba el viernes hasta su cota más reducida, al 0.6950%, mientras que su equivalente a dos años bajaba al 0.4510 por ciento.

Más temprano en Asia, el índice más amplio MSCI de acciones de Asia-Pacífico excluyendo Japón perdió un 2.05%, mientras que el Nikkei nipón se hundió un2.94% y los papeles australianos cayeron 2.44 por ciento.

Los títulos chinos bajaron un 1.22%, mientras que los de Hong Kong cedieron un 2.12 por ciento.

En las monedas, el rápido declive de los rendimientos golpeaba al dólar. El índice que compara la fortaleza del billete verde con una cesta de seis destacados rivales perdía un 0.7 por ciento.

La divisa estadounidense tocaba mínimos de seis meses frente al yen, a 105.29 unidades, mientras que se hundía a cotas no vistas en dos años ante el franco suizo, a 0.9347 unidades.

Los precios del petróleo caían más de un 4%, hasta su nivel más bajo desde julio 2017, después del reporte de que Rusia no aceptará recortes más profundos en la producción para respaldar los precios.

Bolsas de Asia y Europa caen hasta 3% por ventas masivas y por expansión del virus

Los principales índices de ambos continentes 'resbalan' durante la última sesión de la semana.

Bolsas en rojo

Los principales índices de Asia y Europa caen este viernes, debido a las ventas masivas en los mercados de Estados Unidos y Europa ante los temores sobre las consecuencias económicas por la propagación global del virus.

El índice de referencia Nikkei de 225, de la Bolsa de Valores de Tokio, tuvo con una caída de 2.72 por ciento, al ubicarse en 20 mil 749.75 unidades, su nivel más bajo desde el 4 de septiembre del año pasado.

En tanto, el segundo indicador más importante de Japón, el Topix, que agrupa a los valores de la primera sección, perdió 2.92 por ciento, para ubicarse en mil 471.46 puntos. El MSCI Asia-Pacífico bajó 1.8 por ciento.

En el caso de Europa, el Índice Stoxx 600 resbala 3.77 por ciento, a 366.40 unidades.

Con ello, todos los sectores de la industria cayeron más de 2.5 por ciento.

Como podemos ver, la epidemia es generalizada, y no estoy ablando de epidemia biológica, no, estoy hablando de la epidemia del miedo.

Si, así es, esta campaña para general miedo por el brote de este nuevo virus a nivel global está logrando que la actividad económica mundial se desplome, de tal manera que si sumamos lo que pasó la semana pasada, y lo que se vio en esta, tenemos que las bolsas mundiales tienen unas pérdidas acumuladas de cerca del 20%.

esto, por supuesto, es muy grave, pues resulta un desplome de las bolsas muy pocas veces visto, porque en las anteriores crisis, a excepción de la gran depresión del año de 1929, después de una semana de constantes pérdidas, usualmente a la siguiente semana se presentaba un equilibrio del mercado, e inclusive, se veían ligeras ganancias, pero en esta oportunidad no es así, y resulta que ya van dos semanas consecutivas en que las mercados bursátiles sufren fuertes pérdidas, acumulando hasta el momento una pérdida total del cerca del 20%.

Desde el año pasado les vengo advirtiendo que se nos venía una colapso financiero y económico brutal para este año, claro, que este es un colapso completamente provocado deliberadamente (como casi todos), tal como en días anteriores habían dicho los banqueros y grandes fondos de inversión, como el Black Rock, cuando afirmaban que el mundo se enfrentaba a un inminente reajuste de grandes dimensiones en los mercados bursátiles.

De esta manera, el nuevo virus solo fue el pretexto para crear esta campaña de miedo y así provocar este gran colapso, colapso que por supuesto está siendo coordinado desde las más altas esferas del poder político y económico.

Y es que, por supuesto que las acciones están sumamente sobrevaloradas, y están sobrevaloradas gracias a todo el dinero gratis que están inyectando los bancos centrales del mundo al sistema financiero de sus respectivos países (por supuesto, dinero gratis solo para los banqueros y empresarios). En el caso de EEUU, este país ha inyectado ya cerca de tres millones de millones de dólares al mercado de los REPOS.

Este dinero es gratis por que es otorgado aun interés cero, e inclusive negativo, y recordemos que el presidente norteamericano está presionando para que la Reserva Federal lleve los tipos de interés a terreno negativo. Por otro lado, los tipos de interés que aplica el banco central europeo (BCE) ya son negativos, pero como pretexto de este nuevo virus ahora los planean llevar a un interés negativo aun mayor, llegando hasta al menos uno por ciento según previsiones declaradas el día de hoy por el presidente del banco central europeo, Christine Lagarde.

recordemos que el mercado de los REPOS es el mercado de recompra de deuda estadounidense, es decir, es el mercado financiero donde se negocian los bonos a corto plazo del tesoro estadounidense; o sea, es el mercado de deuda al que acuden los grandes bancos y grandes empresas norteamericanas para acceder a préstamos a corto plazo (prestamos que utilizan para maquillar sus hojas de balance, hojas de balance que por supuesto están en números rojos pero que gracias a estos préstamos de corto plazo logran “transformar” en número negros), prestamos que son acordados tomando como garantía precisamente a los bonos del tesoro estadounidense, así como acciones de empresas que se consideran solidas financieramente.

De esta manera, tenemos que el mes de septiembre del año pasado este mercado de bonos mejor conocido como REPOS, colapsó de manera dramática, razón por la cual la Reserva Federal tuvo que ingresar como prestamista de última instancia, de tal manera que inyectó desde entonces miles de millones de dólares diariamente al mercado de los REPOS; y esto lo hizo porque de otra forma todo el sistema bancario y financiero estadounidense hubiera reventado en ese momento.

Pero ¿qué significa que el mercado de los REPOS haya colapsado? pues simple y llanamente eso quiere decir que todo el sistema bancario estadounidense está en banca rota literalmente; y que el mercado de los REPOS haya colapsado desde el año pasado quiere decir que los inversores no están prestando dinero y, por lo tanto, hay una escasez de liquidez en el sistema financiero norteamericano.

Además, el que los que tienen el dinero no lo quieran prestar quiere decir que la confianza se ha terminado; si, eso quiere decir que los grandes inversores ya no confían en la capacidad del gobierno estadounidense de afrontar sus compromisos financieros; es decir, ya no confían en su capacidad de poder pagar sus deudas, y es por eso que los bonos del tesoro estadounidense colapsaron el mes de septiembre pasado, llegando a ofrecer un interés superior al 10% precisamente porque ya no hay confianza en ellos; o, en otras palabras, ya no hay confianza en que el gobierno de los EEUU (y sus empresas) puedan pagar sus deudas. O en otras palabras, se terminó la confianza en el dólar.

Además, la semana pasada este mercado de los REPOS volvió a colapsar luego que la FED anunciara que dejaba de inyectar liquidez al dicho mercado de los REPOS, de tal manera que después de este anuncio inmediatamente el mercado colapso y los bonos a corto plazo volvieron a superar la barrera del 10% de interés.

Es decir, la Reserva Federal tiene que estar comprando los bonos del gobierno estadounidense para que estos no colapsen y con ello la deuda de los EEUU se dispare y se vuelva impagable; de tal manera que esto significaría la misma quiebra de los EEUU y la subsiguiente balcanización del país norteamericano. Esto va a ser como lo que le sucedió a la Extinta URSS.

Si los bonos soberanos tienen que pagar un mayor interés se entiende entonces que el precio de la deuda soberana aumenta en la misma proporción. Es decir, para que EEUU consiga financiación para la misma operación del gobierno, o para realizar obras de infraestructura, o para el presupuesto militar o lo que sea que necesite el país, este, es decir, el gobierno, tiene que pagar un mayor interés para acceder al crédito pues estamos hablando de los bonos del tesoro estadounidense. Así, el que los bonos paguen un mayor interés por supuesto n o son buenas noticias para el gobernó norteamericano, y para sus ciudadanos, pues el monto de la deuda aumenta en la medida en que suban los intereses de los bonos.

O sea, si los bonos tienen que ofrecer un mayor interés para conseguir que alguien los compre, eso significa que hay una mayor desconfianza acerca de la capacidad del gobierno estadounidense para pagar sus deudas, y es por eso que los inversionistas exigen un mayor interés pues el riesgo aumenta.

De esta manera tenemos que el sistema del dólar esta prácticamente condenado y solo es cuestión de meses, o quizás de algunos años, para que el sistema del dólar fracase completamente y se a sustituido por una nueva moneda de reserva mundial, y esa moneda no es otra que el CriptoYuan Chino, o quizá, el CriptoYuan en conjunto con una divisa internacional creada por el fondo monetario internacional (FMI), algo así como los DSG de la institución financiera internacional.

Estos del DSG no son otra cosa que los derechos especiales de giro, y estos basan su valor en el valor de la cesta de divisas de la institución, cesta que está compuesta por el Dólar norteamericano, el Yen japonés, el Euro, la Libra esterlina y el Yuan chino.

De esta manera, estamos ante las puertas de un nuevo sistema financiero global liderado por China y su CriptoYuan y, quizá, por el Fondo Monetario Internacional; pero sin duda que la moneda del nuevo siglo va a ser precisamente la moneda china, es decir, el CriptoYuan. 
FUENTE: VISIONES LUCIDAS