sábado, 31 de marzo de 2018

Yemen: Tres años de masacre y 28 millones de vidas en peligro

Ya se cumplen tres años de bombardeos y masacre del pueblo yemení por parte de Arabia Saudí y su coalición. Durante este periodo de tiempo, todas las cifras más nunca vistas en la historia contemporánea en materia de salud y hambruna se han registrado en Yemen.
En este artículo repasamos la consecuencia de la agresión saudí, además de los motivos que han empeorado la situación en el país árabe.
Comienzo de la invasión y los motivos
En un día como hoy, Arabia Saudí invadió Yemen junto con sus aliados para conseguir los siguientes objetivos: restablecer en el poder al expresidente fugitivo yemení, Mansur Hadi, oponerse a la concesión de cualquier cargo al expresidente, Ali Abdolá Saleh, en el futuro político del país, debilitar al movimiento popular Ansarolá y conseguir que estos depongan sus armas.
Si bien, estos fueron los objetivos que declaró oficialmente Riad, detrás de la escena existe otra realidad. De hecho, las verdaderas causas que se esconden detrás de esta invasión se pueden ubicar en tres contextos: local, regional e internacional. Es decir, la guerra se llevó a cabo para desviar la atención de opinión pública saudí sobre los problemas internos que enfrenta el país, impedir la propagación del despertar del pueblo yemení hacia el territorio saudí, a causa de la preocupación de Riad por la relación entre los chiíes residentes en Yemen y los suyos, prevenir el fortalecimiento de los chiíes en Yemen, luchar contra la influencia de la República Islámica de Irán en sus cercanías, intensificar la iranofobia, así como luchar contra el eje de Resistencia y presentarse como un poder regional.
Consecuencias de la guerra para Yemen y Arabia Saudí
Para considerar las consecuencias hay que tener en cuenta dos factores socioeconómico y político. Desde el punto de vista económico y social para Yemen hay que decir que los constantes ataques aéreos de los saudíes y sus aliados han llevado al país al borde del colapse y la peor crisis humanitaria del mundo desde 1945, según la ONU. De hecho, los yemeníes están perdiendo la vida por dos cosas; los bombardeos y el cerco aéreo, marítimo y terrestre de Riad. Debido a los ataques directos saudíes y según las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 12 mil personas han perdido la vida de las que, según la Unicef, 5 mil son niños.
A parte de los bombardeos, el cerco multilateral saudí e impedimento de la llegada de ayuda humanitaria a una nación de 28 millones de personas que importa más del 85% de sus alimentos y medicinas, la situación se ha convertido en infrahumana. En este mismo contexto el subsecretario de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Mark Lowcock, advirtió: “Si la coalición militar de Arabia Saudita no levante su bloqueo, Yemen enfrentará la hambruna más grande que el mundo ha visto en muchas décadas, con millones de víctimas”.
También, en este mismo contexto, Stephen Anderson, director de Yemen para el Programa Mundial de Alimentos (PMA), afirmó: “En 2017, 17 millones de yemeníes, o aproximadamente dos tercios de la población, fueron considerados hambrientos, mientras que 6.8 millones necesitaron asistencia alimentaria inmediata, adecuada y sostenida”.
Además de la hambruna y guerra directa, los yemeníes por falta de medicamentos sufren de diferentes enfermedades mortales. Según la ONG Oxfam, el brote de cólera en Yemen, que suma más de 755.000 enfermos y 2.100 fallecidos, es ya el mayor que se ha registrado nunca en todo el mundo y que se teme que el número de presuntos casos supere el millón.
Si bien, las consecuencias para los yemeníes se limitan al contexto económico y humanitario, para Arabia Saudí han sido económico, militar y político.
En el contexto político debemos estudiar la situación a nivel limitado a Yemen y a nivel internacional. En Yemen, Riad ha fallido en restablecer el poder de Abu Mansur Hadi y eliminar o debilitar al Movimiento popular de Ansarolá. De lo contrario Ansarolá ha agarrado más poder y ya se considera como parte indispensable del futuro sociopolítico yemení. De hecho, el ministro yemení del Interior, el general de división Mohamad Bin Abdolá al-Qousi, señaló que el 65 % del territorio yemení está bajo el control del Ejército y los comités populares yemeníes, y que el resto será liberado pronto.
La situación a nivel internacional es mucho peor para los saudíes ya que actualmente de forma semanaria o mensual las organizaciones pro derechos humanos califican del régimen hostil a Riad por la situación en Yemen, emitiendo diferentes informes que señalan la gravedad de la vida en el país pobre del mundo árabe. Además, en diferentes partes del mundo se celebran protestas para condenar la agresión saudí tal como lo pudimos ver en Reino Unido y EE.UU. a la hora de visita del príncipe Bin Salman.
El fracaso saudí también se nota en contextos militar y económico. Una estimación hecha por Reuters pone de relieve que Arabia Saudí está gastando $175 millones al mes en sus bombardeos y $500 millones más para incursiones terrestres. Si multiplicamos la cifra por 3 años la cifra será algo sumamente grande que puede perjudicar incluso la economía de un reino de petróleo como Arabia Saudí. Quizás por ellos, les hizo pensar a los saudíes a vender una participación en la petrolera nacional Aramco. Además de la pérdida de dinero, la monarquía de Al Saud perdió su reputación a nivel militar. De hecho, pese a disponer de las más avanzadas armas que ha comprado principalmente de EE.UU., Reino Unido y Francia, no ha podido lograr sus objetivos en un país cuyos combatientes ni siquiera cuentan con armas normales o fuerzas organizadas.
Los que apoyan la continuación de la guerra
Ante la situación infrahumana que existe en Yemen y se está convirtiendo en un genocidio, varios factores motivan la continuación de la guerra y el empeoramiento de la situación.
El primero reside en la venta de armas por miles de millones de dólares por Reino Unido, Francia y EE.UU. Solo durante estos tres años de guerra y justo en el último año, EE.UU. firmó dos grandes contratos de armas con la monarquía saudí; uno cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, viajó a Riad y uno cuando hace días el príncipe saudí visitó la Casa Blanca. Lo interesante para saber es que el monto y la magnitud del contrato eran sin precedente en la historia del país norteamericano. Además, durante la visita del príncipe saudí al Reino Unido, Londres vendió 48 cazas de última generación a Arabia Saudí. Según la organización internacional Campaign Against Arms Trade, en un periodo de 3 años el Reino Unido ha vendido armas a Arabia Saudita por un valor de $6.464.277. Y todo ello pese a que según la nota de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), queda prohibido transferir armas, si el país sabe que sus armas o artículos se utilizarán para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, o infracciones graves del Convenciones de 1949 u otros crímenes de guerra.
El segundo factor que ha prolongado la guerra reside en la inacción de las organizaciones competentes como la ONU y organizaciones regionales. Si de verdad, había la intención de frenar o impedir la agresión saudí, la ONU y sus instituciones podrían imponer sanciones de venta de armas o sanciones económicas a Arabia Saudí para detener lo que ellas mismas consideran como crisis humanitaria nunca más visto desde 1945.
Conclusión
La guerra en Yemen se ha convertido en una de desgaste y salir de ella en esta situación, que Riad no ha conseguido sus objetivos, es un gran fracaso. Razón por la cual, se puede decir que los intereses políticos de un solo país han motivado que 28 millones de personas, hoy en el pleno siglo 21, sufran de la peor situación humanitaria en la historia contemporánea, de tal forma que acceder a medicamentos y agua potable o un pedazo de pan sean anhelos de al menos 17 millones de los yemeníes. Todo ello, por el silencio cómplice de las organizaciones competentes y países que alegan ser defensores de derechos humanos ante los petrodólares saudíes. Falta reflexionar un poco y preguntar ¿a dónde vamos?
fuente: hispantv

Guatemala: laboratorio de pruebas para Estados Unidos

Terminada la II Guerra Mundial en 1945, EEUU sometió a la perdedora Alemania, junto a las otras potencias victoriosas, a los históricos juicios de Nuremberg. Allí se condenó al régimen nazi por los antiéticos experimentos biomédicos con seres humanos, judíos en su mayoría. Hasta allí todos podríamos estar en completo acuerdo tanto con la condena como con los juzgadores: jugar con vidas humanas en experimentos secretos es deleznable; en definitiva: constituye un delito de lesa humanidad.
Lo trágico es que la potencia que estaba levantando la voz para condenar esas prácticas a todas luces abominables, casi al mismo tiempo estaba haciendo lo mismo en otras latitudes. La doble moral de los poderosos no es nada nuevo, por supuesto. Pero no por eso debe dejar de indignarnos. Es tan deleznable, abominable e infame la realización de experimentos secretos con humanos de carne y hueso como el discurso hipócrita, de dos caras. Washington, por cierto, es un maestro en esto último. Y, lo patético, es que nadie lo puede condenar. La más rampante impunidad sigue primando insultante. ¿Hasta cuándo?
Junto a esa petulancia arrogante del ganador (lanzó dos bombas atómicas sobre población civil no combatiente en Japón cuando la guerra ya estaba prácticamente terminada, solo como demostración de poderío, y jamás ha recibido condena por eso), también es un campeón en la realización de pruebas ocultas, fuera de todo control –de ordinario en el campo de la investigación biomédica o en las tecnologías bélicas–, en general con los “conejillos de Indias” que representan las poblaciones del Tercer Mundo, de los países pobres.
Según pudo saberse hace unos pocos años por una supuesta casualidad azarosa, la investigadora estadounidense Susan Reverby, del Wesllesley College, en búsqueda de información sobre experimentos realizados con reos de la prisión de Tuskegee, en Estados Unidos, encontró datos que revelaron estudios secretos desarrollados entre los años 1946 y 1948 por personal del Gobierno de Washington en la centroamericana nación de Guatemala, arquetípico banana country para la lógica del amo imperial.
De acuerdo a lo hallado por la investigadora, con la aquiescencia de la embajada de su país en Guatemala y de la por aquel entonces Oficina Sanitaria Panamericana, precursora de la actual Organización Panamericana de la Salud (OPS), en esos años se llevaron a cabo en el país centroamericano cuestionables estudios con pacientes psiquiátricos, trabajadoras del sexo, soldados rasos y niños huérfanos. Lo que se buscaba era conocer la efectividad de la penicilina en el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual (sífilis y gonorrea), para lo que se les infectó a las personas seleccionadas –por supuesto, sin previo aviso y con total desconocimiento de lo que se les hacía– con microorganismos de ambas patologías.
Que los resultados conseguidos siguiendo esas prácticas constituyan un “aporte” a la ciencia médica, y por ende a la humanidad toda, es un desatino, una aberración. Es similar a lo que buscaban los nazis en sus experimentos, juzgados luego como crímenes de guerra: eran, y siguen siendo, monstruosidades, atentados a la más elemental dignidad humana. ¿Se juzgará a algún ciudadano estadounidense por estas pruebas realizadas en Guatemala? ¿Habrá algún Nuremberg para algún funcionario de la primera potencia mundial? El Dr. Thomas Parran, quien supervisó la fase inicial de los experimentos en el año 1946 en territorio centroamericano, reconoció que se ocultó a las autoridades guatemaltecas lo que se estaba haciendo y que esos estudios de ningún modo se podrían haber realizado en su país. ¿Alguien se hará cargo de ese delito de lesa humanidad? ¿Quién va a ir preso?
En un gesto que, considerado ingenuamente, podría justificar su galardón de Premio Nobel de la Paz, el ex presidente de Estados Unidos, Barak Obama, apenas conocida la denuncia de los hechos en el 2010 se disculpó telefónicamente con su por ese entonces homólogo de Guatemala, Álvaro Colom, por la violación cometida seis décadas atrás. “Políticamente correcto” quizá, pero eso no exculpa lo sucedido. No es la primera vez que se conocen acusaciones de ese tenor; es más que sabido que los habitantes del Tercer Mundo son conejillos de Indias para experimentos de esa calaña que realizan las potencias del Norte, incluso en forma masiva con alimentos o medicamentos. Además de proveedores de materias primas y mano de obra a precio regalado, el Sur también es un laboratorio de experimentación humana gratuito.
En un tiempo Estados Unidos comenzó a hablar de “control de la natalidad” (hoy día se reemplazó eso por las políticamente más correctas “planificación familiar” o “paternidad responsable”); en definitiva, más allá del nombre, se trata de lo mismo: impedir que siga creciendo el número de bocas que alimentar en el planeta, asegurando así los recursos solo para los “ciudadanos de primera”, para el caso, los estadounidenses. Y ello llevó a esterilizaciones masivas en varios países (siempre impulsadas por agencias estadounidenses), por supuesto sin que las mujeres esterilizadas lo supieran, y mucho menos, lo consintieran.
Guatemala, en su posición de país pobre y dependiente, casi un protectorado de Washington, ha sido y continúa siendo un privilegiado campo de prueba (si es que a eso se le puede llamar “privilegio”), un laboratorio para infinidad de experimentos sociales que desarrolla la geoestrategia de Washington. Por lo pronto fue en Guatemala donde se estrenó la Agencia Central de Inteligencia, la CIA. Aquí hizo su debut la tristemente célebre organización estadounidense, preparando y ejecutando el golpe militar que quitó de la presidencia a Jacobo Arbenz, un socialdemócrata que encabezaba un gobierno popular con tinte nacionalista que se había permitido expropiar las tierras ociosas de la United Fruit Company, la empresa frutera norteamericana que operaba en Centroamérica con la más absoluta y descarada impunidad.
Años después, durante la larga guerra interna que desangró al país donde se enfrentó un poderoso movimiento guerrillero con el ejército, la geoestrategia de Estados Unidos hizo de Guatemala un campo de experimentación –en versión corregida y aumentada– de la desaparición forzada de personas. Este país –con 45.000 detenidos-desaparecidos– y Argentina –con 30.000 personas desaparecidas en el marco de la operación regional bautizada Plan Cóndor– fueron las naciones latinoamericanas donde esta infame práctica alcanzó sus cotas máximas (representando alrededor del 70% de todas las desapariciones forzadas de Latinoamérica durante las llamadas guerras sucias). En ambos países la doctrina militar de las academias estadounidenses potenció de una manera monumental lo iniciado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, llevado luego a la categoría de estrategia bélica normalizada por Francia en su guerra colonial contra Argelia, teorizada por el coronel galo Roger Trinquier en su libro “La guerra moderna y la lucha contra las guerrillas”.
Según dicha “teoría”, los actos de desaparición forzada son ejecutados conforme a pasos de manual: 1) persecución de una persona concebida desde una perspectiva ideológica como un enemigo interno; 2) detención ilegal; 3) entrega del detenido en algún centro de detención clandestino; 4) ocultamiento ilegal de la víctima; 5) presión psicológica ejercida sobre la familia, el grupo de pertenencia del desaparecido y el colectivo social a través del discurso oficial estigmatizante e ideologizante y las técnicas publicitarias empleadas.
Estas técnicas, desarrolladas en principio por los franceses, fueron llevadas a su máxima expresión en Guatemala, país que, una vez más, sirvió de laboratorio social para la implementación de planes sociopolíticos impulsados por el Gobierno de Estados Unidos. Años después, a partir del 2015, nuevamente el país centroamericano vuelve a ser laboratorio experimental para una nueva y refinada técnica de control social: la “lucha contra la corrupción”.
Continuando la práctica de las llamadas “revoluciones de colores” desarrolladas en las ex repúblicas socialistas soviéticas, la nueva estrategia geopolítica de Washington consiste en entronizar la corrupción (solo de los funcionarios públicos) como el principal mal y causa última de las penurias de las poblaciones. Con ello se encubren las verdaderas causas estructurales de la situación (la explotación de una clase social por otra, la extracción de plusvalía de los trabajadores por parte de los propietarios de los medios de producción), poniendo en los “malos funcionarios corruptos” el motivo principal de la pobreza y el atraso. La movida inició en el 2015 con la construcción de numerosos perfiles falsos en las redes sociales desde donde se llamó a movilizaciones pacíficas, desideologizadas, tendientes solamente a remover de su cargo a la cabeza visible del país: el binomio presidencial. Muy bien orquestada, la jugada resultó exitosa: presidente y vicepresidenta terminaron presos, y la nueva técnica de manipulación social se mostró efectiva. Tiempo después, la “lucha contra la corrupción” se entronizó como la nueva cruzada salvadora para, supuestamente, terminar con las penurias de las masas paupérrimas. Y gracias a esa edificación mediática la geopolítica de la Casa Blanca logró frenar varios gobiernos “molestos” para su estrategia: Cristina Fernández en Argentina, Dilma Roussef en Brasil, preparando también condiciones para quitar a “indeseables” cuando la política de Washington lo requiera.
En otros términos: Guatemala es un conejillo de Indias siempre útil para las más diversas experimentaciones. Estados Unidos, en tanto potencia dominante, se arroga el derecho de hacer lo que quiere en estos parajes. ¿A quién se le ocurriría que una universidad o una empresa farmacéutica guatemalteca, o de cualquier país tercermundista, pudiera experimentar, por ejemplo, un nuevo medicamento, con ciudadanos estadounidenses en suelo norteamericano, sin previo aviso a las autoridades correspondientes? Inimaginable, por cierto. Pero la inversa es ya algo “normal”. Es más: ¿cuántos experimentos se podrán estar llevando a cabo en este momento en Guatemala sin que la población ni el gobierno del país lo sepan?
Las potencias son potencias, justamente, porque manejan a las poblaciones, a los recursos que éstas poseen y, en definitiva, a los países en su conjunto donde todo ello se encuentra. Para manejarlos se apela a todo tipo de armas. El racismo, la desvalorización de los pueblos considerados “primitivos”, la noción de “ciudadanos de segunda” versus ciudadanos de sentido pleno, que serían los de los países metropolitanos –civilización y barbarie si queremos decirlo de otro modo–, son todas ideas que permiten la manipulación de esas masas excluidas, dando como resultado, entre otras cosas, la posibilidad de hacer experimentos execrables sin ninguna culpa con los “primitivos”. Luego podrá decirse que es en beneficio de la Humanidad.
Si los Aliados juzgaron las “abominables” prácticas de los nazis, no fue en absoluto por consideraciones éticas: fue sólo una demostración de poder. ¿Cuándo cambiaremos eso?
FUENTE: HISPANTV

El plan andinia busca la balcanización de Sudamérica


¿Es el plan Andinia realidad o ficción? ¿Podría en el futuro Sudamérica vivir una situación similar como la que vive Oriente Medio en la actualidad? ¿Frente a la inminente derrota de Israel contra el eje de la resistencia es la Patagonia el plan b del sionismo?
El siguiente artículo plantea la posibilidad de que en el futuro América del Sur viva una situación similar como la que vive Oriente Medio. Guerra, desestabilidad e invasiones militares por parte de las potencias occidentales. Así como crearon una “primavera árabe” para desestabilizar la zona, en un futuro no muy lejano podrían crear una “primavera latinoamericana” para hacer lo mismo.
 Así como  hay un mapa de remodelación para todo Oriente mMedio, donde se plantea crear nuevos países desapareciendo los actuales, Sudamérica podría experimentar un plan similar y eso es lo que esconde el plan Andinia. Dividir Brasil en varios estados, eliminando la súper-potencia de la zona, igualmente Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia verían la perdida y fragmentación de sus actuales territorios en mini-estados. Theodor Herzl padre del sionismo, en su búsqueda de una patria para los judíos, puso sobre la mesa tres opciones. 1. Palestina, les recordaba su lugar de origen y sus raíces. 2. Argentina, la Patagonia era una posición privilegiada tanto en clima, posición geográfica y además no tenía muchos habitantes. 3. Uganda en África oriental por ser un gran territorio poco poblado. Al final escogieron palestina, pero después de 70 años de la creación arbitraria del régimen israelí, no pasa por su mejor momento debido a la crisis económica y la hostilidad que vive con los países de la región que no lo reconocen como un estado legitimo si no como colonos invasores. Todos estos sucesos podrían llevar a su desaparición y su expulsión, y luego de dejar Oriente Medio ¿se trasladaría el sionismo a la Patagonia para crear un nuevo estado?  Lo más probable es que sí. La invasión y ocupación ya está aconteciendo, desde hace varias décadas soldados y personas de origen israelí viajan y se instalan en la Patagonia, mucho de ellos comprando grandes predios, con la complicidad de varias fuerzas extranjeras.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el sionismo utilizó el holocausto para chantajear a la comunidad internacional y exigirles un estado, el llamado holocausto fue la excusa perfecta para invadir y apoderarse de palestina, en la actualidad el sionismo nuevamente está mostrando  a los judíos como el pueblo más mártir de la historia y está realizando  ataques de falsa bandera para controlar nuevamente a la comunidad internacional. En Argentina reside la mayor cantidad de judíos de la región, y en 1994 aconteció el caso AMIA donde murieron casi 90 personas y se culpó directamente a Irán y Hezbolá, para manipular los medios de comunicación y “demostrar” que siguen siendo el pueblo más mártir de todos los tiempos. Frente a la posible derrota y expulsión de los sionistas en oriente próximo, hechos como los de AMIA seria el argumento perfecto para presionar al mundo de que es necesario que les den un nuevo estado en el sur del continente americano. No se descarta que se produzcan en el futuro más ataques de falsa bandera en territorio argentino. Pero antes de la creación del nuevo estado sionista en la Patagonia es necesario el caos y la inestabilidad en la zona, pero sobre todo la balcanización para asegurar la supervivencia de este nuevo estado. Antes de la llegada masiva de judíos al sur del continente este primero tiene que estar balcanizado y  debilitado.
Países como Venezuela, Colombia, Bolivia, y Ecuador entre otros, hacen parte de la agenda a los cuales quieren fragmentar, en el caso de Venezuela se pretenden crear la República de Zulia, así esta región será autónoma e independiente. Así el gobierno central de Caracas perdería una zona estratégica y con importantes recursos petroleros. En el caso de Colombia se pretende crear la “Antioquia federal” así uno de los departamentos más importantes del país se perdería creándose una nación autónoma independizándose de Bogotá. Hay que señalar que la balcanización de Colombia empezó a principios del siglo XX, específicamente en 1903 cuando Estados Unidos apoyó un movimiento separatista para dividir Panamá de Colombia, y así apoderase del canal interoceánico  de Panamá y  de su importancia geoestratégica este puerto conecta al mar caribe con el mar pacífico y es un puerto comercial por excelencia. Increíblemente  las clases políticas tradicionales  colombianas olvidan este hecho y son cómplices de uno de los robos más nefastos de la historia. La tragedia que sufrió Colombia con la pérdida del canal de Panamá es casi equivalente a que si a Irán le quitaran el estrecho de Ormuz.
Por su parte Ecuador perdería gran parte de su salida al mar, Guayaquil sería una nación soberana.  En el caso de Bolivia la región de  Santa Cruz, lograría su independencia de la Paz. Hay que hacer énfasis y tener presente que el estímulo separatista se logra con la injerencia  de fuerzas extranjeras y la complicidad de las oligarquías de estas zonas.  Casi todos estos nuevos países Zulia, Antioquia Federal, Guayaquil y Santa Cruz tendrían varias características en común. La gran mayoría tendría salida al mar y tendría gran cantidad de recursos (petróleo, gas, carbón, oro) lo que los haría autosostenibles económicamente, además todos estos nuevos estados soberanos mirarían  para el norte creando tratados de libre comercio, dejando además la instalación  de bases militares por parte de los Estados Unidos y así separándose definitivamente de sus anteriores banderas, además, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y desde luego el sionismo que es el que manipula a estos últimos, les exigiría a estos pequeños y nuevos estados reconocer al nuevo estado sionista de la Patagonia.
El actual mapa de remodelación que sufre Oriente Medio, plan elaborado y ejecutado por Estados Unidos e Israel es el que quieren llevar a América del Sur, balcanizar toda la región para crear un nuevo estado sionista en la Patagonia donde tanto Chile como Argentina perderían territorios. Así que el panorama sería muy distinto para los judíos, cuando en 1948 usurparon Palestina desde el primer día la comunidad árabe le declaró la guerra por ser invasores de sus territorios sagrados y por la limpieza étnica contra los palestinos. Los judíos tendrían en la Patagonia una opción más seguro ya que no tendrían adversarios de ningún tipo. Ya las potencias cómplices habrían creado con antelación todas las condiciones para su seguridad y supervivencia. Reducir a Sudamérica a escombros y exportar sionismo por el mundo es unos de los objetivos del nuevo orden mundial. Ahí es donde la fraternidad y unidad de los pueblos periféricos debe triunfar sobre el opresor e impedir  que cumplan sus objetivos. Del fracaso del plan Yinon en Oriente Medio, Israel poco a poco pone en acción el plan Andinia que más que una teoría conspirativa es una realidad. 
Escrito por: Felix Antonio Cossío Romero
FUENTE: HISPANTV

viernes, 30 de marzo de 2018

Reino Unido intenta 3 ataques químicos bajo falsa bandera en la Ghouta

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, denunció el 17 de marzo de 2018 la presencia en Siria de fuerzas especiales de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, una realidad que Londres y París siguen negando.
«Esta presencia significa de hecho que ya no se trata de una guerra a través de intermediarios sino de una intervención directa en la guerra», resaltó el jefe de la diplomacia rusa.
El ministro ruso de Exteriores dirigía así una advertencia a Washington, Londres y París, en caso de que estén planeando bombardear Damasco. Documentos ocupados por los servicios secretos de Siria y de Rusia demuestran que existe un plan de ataque contra la capital siria similar al aplicado contra Bagdad en 2003. Dicho plan incluye asesinar al presidente sirio Bachar al-Assad. Varios navíos de guerra de países miembros de la OTAN están posicionados para efectuar dicho ataque desde el Mediterráneo.
El 19 de marzo de 2018, las fuerzas armadas de Siria y Rusia frustraron un nuevo ataque químico false flag (bajo bandera falsa) [1] que debía realizarse en la Ghouta Oriental por iniciativa del Reino Unido. Las fuerzas armadas sirias ya habían ocupado, los días 12 y 13 de marzo, 2 laboratorios de armas químicas en zonas hasta entonces controladas por los yihadistas en la Ghouta Oriental.
Durante una reunión del Mando de las fuerzas armadas rusas, el 20 de marzo, el general Serguei Choigu (ver foto), ministro ruso de Defensa, mencionó 3 intentos de uso de armas químicas registrados durante la semana en la Ghouta Oriental. Aunque el ministro ruso no designó explícitamente al gobierno británico como el organizador de esos intentos de uso de armas químicas, la formulación de sus declaraciones no dejaba lugar a dudas para sus interlocutores.
«Esperamos que en la actual situación el sentido común guíe a nuestros socios occidentales, que dejen de coquetear con los terroristas y que se unan a las iniciativas rusas a favor de la paz en Siria», precisó el ministro ruso de Defensa.
En 5 días, más de 79 000 civiles, que se hallaban a merced de los grupos armados en la Ghouta, el cinturón verde de la capital siria, han logrado pasar a las zonas bajo control de la República Árabe Siria a través de los corredores humanitarios abiertos por las fuerzas de Damasco en Muhayam al-Wafidin y Hamuriyah.

Recibe Emmanuel Macron delegación de kurdos respaldados por la OTAN

JPEG - 23.3 KB
El Presidente de la República [Francesa], Emmanuel Macron, recibió este jueves 29 de marzo una delegación de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), compuesta a partes iguales de mujeres y hombres y de árabes y kurdos sirios.
La delegación siria informó al Presidente Macron sobre la situación en materia de seguridad y humanitaria en el norte de Siria y en la zona de intervención donde las FDS siguen combatiendo con coraje y abnegación contra Daesh, junto a las fuerzas de la coalición internacional, de la que Francia es parte.
El presidente de la República rindió homenaje a los sacrificios y al papel determinante de las FDS en la lucha contra Daesh y reafirmó la prioridad de ese combate en momentos en que se mantiene esa amenaza. Garantizó a las FDS el apoyo de Francia, en particular para estabilizar la zona de seguridad en el noreste de Siria, en el marco de un sistema de gobierno inclusivo y equilibrado, para prevenir todo resurgimiento de Daesh en espera de una solución política del conflicto sirio.
El Presidente de la República recordó que, como consecuencia de la adopción de la Resolucion 2401 del Consejo de Seguridad, Francia expresó claramente su preocupación por la situación en el cantón de Afrin y solicitó pleno acceso de la ayuda humanitaria a las poblaciones civiles.
Recordó, por otra parte, el compromiso de Francia contra el PKK y su apego a la seguridad de Turquía. Al tomar nota del compromiso de las FDS de no mantener ningún vínculo operativo con ese grupo terrorista y condenar todo acto de carácter terrorista, de donde quiera que venga, [Macron] deseó que pueda instaurarse un diálogo entre las FDS y Turquía con ayuda de Francia y de la comunidad internacional.
El Presidente de la República indicó que Francia seguirá realizando los mayores esfuerzos, junto a los países principalmente interesados, para avanzar hacia una transición política inclusiva en Siria, que es lo único que puede devolver la paz a Siria y garantizar la seguridad de la región, conforme a la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU.
fuente: red voltaire   

Declaración del ministerio ruso de Exteriores sobre la expulsión de sus diplomáticos

JPEG - 19.2 KB
Expresamos nuestra enérgica protesta con motivo de la decisión sobre la expulsión de diplomáticos rusos adoptada por varios países miembros de la Unión Europea y de la OTAN.
Interpretamos este paso como un acto inamistoso que no responde a las tareas e intereses de establecer las causas y encontrar a los culpables del incidente ocurrido el 4 de marzo del corriente en Salisbury. El provocador gesto de solidaridad con Londres en el denominado “caso de los Skripal” de parte de estos países, que se dejan llevar por las autoridades de Gran Bretaña sin tomarse el trabajo de esclarecer las circunstancias de lo ocurrido, aviva la confrontación y tiende a agravar la situación.
Al lanzar acusaciones indiscriminadas contra la Federación de Rusia, sin dar explicaciones sobre lo ocurrido y renunciando a entablar una interacción eficaz, las autoridades de Gran Bretaña de hecho adoptan una postura preconcebida, sesgada e hipócrita.
Se trata del atentado contra la vida de ciudadanos rusos en territorio de Gran Bretaña. Pese a nuestros reiterados oficios remitidos a Londres, la parte rusa no dispone de información alguna sobre el particular. Tampoco disponen de datos objetivos y exhaustivos los aliados de Gran Bretaña que se aferran ciegamente al principio de unidad euroatlántica en menoscabo del sentido común, de las normas de un diálogo interestatal civilizado y los principios del Derecho Internacional. Es evidente que el paso inamistoso de este grupo de países no pasará desapercibido y tendrá su réplica por nuestra parte.
fuente: red  voltaire

¿Y dónde están los «400 000 rebeldes moderados» que había en la Ghouta?


Según la prensa y los gobiernos occidentales, en la Ghouta Oriental había «400 000 rebeldes moderados».
Pero la operación militar de la fuerzas sirias emprendida con respaldo de unidades rusas en el marco del cese de hostilidades con los rebeldes sirios (Resolución 2401), está arrojando un resultado muy diferente.
Hasta el día de hoy, sábado 24 de marzo de 2018, con el 94% de la zona ya liberada y siendo ya poco probable que aún aparezcan allí grandes cantidades de personas, las cifras son las siguientes: 
- 105 000 sirios fieles a la República Árabe Siria han sido liberados del yugo de los yihadistas; 
- otras 7 000 personas, probablemente yihadistas extranjeros y sus familias, fueron evacuadas, bajo escolta, hacia Idlib (alrededor de 1 500 de esas personas llevaban sus armas ligeras).
O sea, hasta el día de hoy, eso da un total de 113 000 personas, cifra muy inferior a las 400 000 que los países miembros de la OTAN repetían constantemente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Nadie se ha presentado como «rebelde moderado» ni ha solicitado la protección de Rusia.
Los sirios liberados están denunciando el hecho que los yihadistas usaban como esclavos a todos los varones en edad de poder cavar túneles y construir fortificaciones. También denuncian las condiciones de vida atroces que los yihadistas impusieron a todos los pobladores.
Los yihadistas recibían asesoramiento militar y órdenes de soldados regulares británicos y franceses. Estos últimos no fueron arrestados ya que fueron evacuados por separado en un convoy «humanitario» organizado especialmente para ellos por… la ONU.
Lo mismo sucedió en Alepo, en diciembre de 2016.
Conclusión: Nunca hubo en Siria una guerra civil sino una agresión externa planificada y patrocinada por Occidente [1].

fuente, red voltaire