martes, 29 de agosto de 2017

¿Cuántos minutos tardaran en llegar los misiles norcoreanos a EEUU? descúbrelo



Calculan cuántos minutos tardarían los misiles norcoreanos en alcanzar ciudades de EEUU

Las últimas pruebas de misiles balísticos por parte de Corea del Norte han elevado los niveles de preocupación de la comunidad internacional. A falta de información oficial, los medios acuden a los cálculos de los especialistas para conocer de primera mano el tiempo que tendrían los ciudadanos para buscar refugio en caso de un conflicto nuclear.

Según los datos oficiales de Pyongyang, el Hwasong-14 viajó 998 kilómetros en 47 minutos, alcanzando una altitud de 3.725 kilómetros antes de caer en el mar de Japón. Esta sería una parábola excesiva para un lanzamiento real.

No obstante, poco después del lanzamiento, el físico y codirector de la Unión de Científicos Preocupados, David Wright, calculó que, de tener una trayectoria balística estándar, el Hwasong-14 norcoreano sería capaz de alcanzar los 10.400 kilómetros de distancia. Esto deja entrever que varios territorios y ciudades estadounidenses, como Guam, Alaska, Los Ángeles o Chicago, estarían al alcance del proyectil.

Preocupado por la noticia, el medio Business Insider acudió a David Wright para conocer información más detallada al respecto. En especial, a los periodistas les interesaba el tiempo que le tomaría al proyectil Hwasong-14 alcanzar el territorio estadounidense.

Con un ángulo correcto de lanzamiento y algunas modificaciones, el analista calcula que los misiles balísticos intercontinentales norcoreanos podrían alcanzar una velocidad de entre cinco y ocho kilómetros por segundo.

"He tratado de dar cifras que creo que son adecuadas para los misiles de Corea del Norte. Las he deducido tras años dándole vueltas al asunto", indicó Wright.

Tomando como base esas cifras y la distancia que debería recorrer un hipotético misil norcoreano para golpear los territorios controlados por EEUU, el profesor calculó el tiempo estimado de vuelo de los proyectiles.

TERRITORIOS DE EEUU DISTANCIA DESDE
COREA DEL NORTE, KM TIEMPO APROXIMADO
DE VUELO

Guam, océano Pacífico 3.500  00:18:30
Anchorage, Alaska 5.960  00:29:00
Honolulu, océano Pacífico 9.190  00:37:00
Los Ángeles, California 9.550  00:38:00
Chicago, Illinois 10.360  00:39:30
Nueva York 10.860  00:40:30
Washington D.C. 10.990  00:41:00

Así por ejemplo, un misil norcoreano  alcanzaría la ciudad estadounidense de Los ángeles en 38 minutos; Chicago en 39 minutos; Nueva York en 40 minutos; Washington en 41 minutos; la isla de Guam en el océano Pacífico en 18 minutos; Anchorage en  Alaska en 29 minutos y Honolulu en el océano Pacífico en 37 minutos.

No obstante, el científico recalcó que, debido a la falta de información fiable, estos son cálculos aproximados y no pueden ser tomados como una referencia infalible.

En primer lugar, Wright especificó que estos cálculos no tienen en cuenta la rotación de la Tierra. Y es que, cuando el misil alcanza la órbita baja del planeta, la Tierra no se queda quieta en el lugar, sino que empieza a 'girar' dependiendo de la dirección y trayectoria de este.



El cohete balístico estratégico de largo alcance Hwasong-12 siendo lanzado durante una prueba

Esto no solo hace lo cálculos más complejos, sino que requiere conocer la trayectoria exacta con los que sería lanzado el cohete. Si un proyectil balístico toma la dirección hacia el este, ganarán en velocidad respecto a la Tierra, y si va hacia el oeste, al contrario, perderá en velocidad. También depende de si se lanza hacia el norte o el sur, ya que la Tierra se mueve a mayor velocidad en su ecuador que en los polos.



Otro inconveniente es el peso de la carga útil que lleva el arma. Si bien durante la prueba del 28 de julio el Hwasong-14 pudo haber alcanzado los parámetros de distancia y tiempo anunciados, no está claro si el cohete cargaba en su interior un peso similar al de una ojiva real. Y es que, mientras más ligera sea la carga que lleve, el proyectil podría volar más rápido y más alto, alcanzando objetivos más lejanos en un menor tiempo.

"Si estás lanzando tu misil, tienes que saber qué tan rápido se mueve, debes apagar los motores a la velocidad correcta y mantenerlo apuntando en la dirección correcta. Eso es difícil hacerlo con precisión", explicó Wright.

Finalmente, culmina el analista, al discutir si podrán o no los misiles norcoreanos alcanzar el territorio estadounidense, no se deben olvidar las posibilidades del Pentágono de frustrar esos planes. Después de todo, EEUU tiene desplegados sistemas interceptores no solo en su territorio, sino también en Japón y Corea del Sur, cerca de las fronteras norcoreanas.

¿Cómo terminaría el conflicto entre EEUU y Corea del Norte?



El conflicto que enfrenta a EEUU y Corea del Norte sobre el desarrollo del programa nuclear y de misiles de Pyongyang, mantiene plena vigencia.

Un conflicto que repite, crónicamente, declaraciones y acciones de corte belicista. Sólo remontándonos casi un lustro atrás, en abril del año 2013 y bajo el título “lo verbal no quita lo valiente” analicé el conflicto entre ambos países - en el marco del estado de alerta suscitado por la guerrilla de declaraciones y penas del infierno lanzadas tanto por Washington como Pyongyang. Ello, a partir de la decisión del gobierno dirigido por Kim Jong-un de continuar con su programa nuclear y el desarrollo de su programa de misiles, en respuesta a la política de amenazas de sanciones, bloqueo y acciones militares por parte de Washington y sus aliados en la zona. 

En aquel 2013 las Naciones Unidas, a través de su Consejo de Seguridad impuso una serie de sanciones a Corea del Norte por las pruebas balísticas realizadas en diciembre del año 2012 y la tercera prueba nuclear de su historia el día 12 de febrero del 2013. Estas medidas generaron la reacción de Pyongyang, quien declaró roto el armisticio firmado el año 1953 con Corea del Sur, amenazando con impulsar ataques nucleares contra ese país, Japón y los propios Estados Unidos. Sus desafíos también consignaron la reactivación de las instalaciones nucleares de Yongbyon y el cierre de las faenas en el complejo industrial de Kaesong - zona industrial en conjunto con Corea del Sur –.

La Paz Como Chantaje

La retórica belicista en el mencionado año 2013, en el caso de Washington, era enarbolada por el expresidente Barack Obama y su secretario de Estado John Kerry quienes acusaban al Gobierno norcoreano de poner en peligro “la paz del mundo”. Paz bastante discutible a la hora de dar cuenta que justamente Washington y sus aliados llevaban, en ese momento, más de una década de intervención en Afganistán, como también en Irak. Ya habían destruido a Libia y continuaba la agresión contra Siria a partir del apoyo a grupos terroristas takfiríes. Junto a esta sumatoria. No se puede obviar las décadas de ocupación del territorio palestino, a manos del sionismo.

Es indudable que la mayor zona de riesgo atómico en la actualidad no está situada en los límites del paralelo 38 que divide a las dos coreas. Esa zona de peligro radica en la denominada área indostánica, con dos potencias atómicas rivales, con una cantidad de población, que representa casi el 20 % de la población total del mundo y que han obtenido su poderío nuclear al margen de las opiniones de la comunidad internacional. A lo que se suma las propias dificultades entre China e India que ha significado choques fronterizos en la región de Ladakh, ubicada entre la disputada zona de Cachemira y el Tíbet.

Con lo mencionado y sin cambio alguno en este año 2017 ¿De qué peligro a la paz se puede hablar sin que ello implique una enorme hipocresía? Las exigencias respecto a temas de cumplimiento de las leyes internacionales, deben ser para todos los países. Es una política de doble rasero imponer condiciones, exigencias, sanciones y amenazas a Corea del Norte y su programa nuclear pero no tener el mismo comportamiento con la entidad sionista, por ejemplo, que efectivamente es un régimen agresor y peligro para la paz. Una dictadura cívico-militar, que posee entre 300 a 400 armas nucleares, desarrolladas al amparo de un programa nuclear avalado y sostenido por Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Sin embargo, contra este régimen, no existe disposición de llevar a cabo acciones punitivas, pues representa el aliado más fiel de occidente en tierra dotadas de formidables riquezas hidrocarburiferas y con evidente importancia geoestratégica.

Este año 2017 y como ha sido una constante en los últimos 11 años – tras la primera prueba nuclear norcoreana – Pyongyang ha utilizado sus avances en el campo de la energía nuclear y en materia de de desarrollo balístico, para lograr disuadir a sus oponentes de cualquier aventura militar. Desde el punto de vista del pragmatismo de las relaciones políticas internacionales Corea del Norte ha hecho lo que cualquier país, con ciertos elementos a su favor realizaría, si sufriera el cerco militar, financiero y político de los últimos 65 años: Aprovechar su desarrollo nuclear, para asegurar así su sobrevivencia. Un año 2017 que mostró al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impulsando la Resolución N°2371 del CSNU, aprobada incluso con los votos a favor de la República Popular China y la Federación Rusa.

Corea del Norte se niega a detener su programa nuclear y las pruebas con misiles de largo alcance. Estados Unidos y su socio surcoreano llevan adelante los ejercicios militares que tienen como objetivo a Corea del Norte: Ulchi Freedom Guardian, iniciado este lunes 21de agosto con la presencia de 50 mil soldados surcoreanos y 17.500 estadounidenses, sindicado por Pyongyang como una clara provocación. Es evidente que dichos ejercicios podrían haberse suspendido para sentar las bases de un posible diálogo y no catalizar aún más las declaraciones incendiarias pero…no está en los objetivos de Washington detener esta escalada.

Un Cerco Destinado a Reventar a Corea del Norte

En una etapa de enorme tensión política y militar, cualquier acción que active las fuerzas militares antagonistas, son un estímulo a incrementar el conflicto: sobrevuelo de aviones F22, F 35 y bombarderos estratégicos B 52. Impulso de ejercicios militares conjuntos, a lo que se unen las propias medidas japonesas de instalar misiles Patriot en Tokio y en el Archipiélago de Okinawa y el estado de movilización de Corea del Sur en las inmediaciones del paralelo 38, junto a la instalación del sistema de misiles Thaad. Un panorama bélico que sólo necesita una chispa y que tiene a Corea del Norte en máxima alerta militar.

No es descabellado sostener, que este escenario es parte de un plan elaborado por los sectores belicistas – de los halcones de Washington - mediante la puesta en práctica de lo que se denomina en la terminología militar una “guerra sub-crítica”. Una idea y práctica destinada a tensionar la capacidad militar, económica y política de una nación pequeña – en este caso Corea del Norte - obligada a que sus fuerzas armadas estén en permanente estado de alerta, generando una situación agotadora y costosa en un país sometido ya a sanciones, que tienen como resultado el padecimiento de su sociedad.

Traigo a colación el análisis, plenamente vigente del cronista de Global Research, Stephen Gowans para quien “Corea del Norte ha reaccionado ante las provocaciones planificadas fría y calculadamente por Washington, que ejecuta demostraciones de fuerza deliberadas, que le permita justificar una eventual intervención en caso de reacción norcoreana. Risiblemente los medios occidentales pretenden mostrar, que el comportamiento de Norcorea es usado como una carta de cambio, para conseguir ayuda de occidente, como refuerzo para su economía mal administrada, sin poner en la balanza las sanciones y las presiones que se somete a Pyongyan. Los norcoreanos no han desarrollado un programa nuclear, invertido dinero en sus fuerzas armadas y reafirmado su decisión de enfrentarse directamente a Estados Unidos y Corea del Sur para mendigar ayuda de Washington. Lo hacen para defenderse de provocaciones fríamente calculadas”

En la delicada situación que vive Corea del Norte, resulta fundamental avizorar la postura que pueda asumir China, que hasta la Resolución N° 2371 había jugado permanentemente las cartas de sostén incondicional con Pyongyang, dejando claro que este país es su “socio y hermano” y que lo apoyaría, para "salvaguardar la paz y la estabilidad" en una región que Beijing considera su territorio de influencia. A pesar de esta constatación, China en un viraje que causó cierta sorpresa aprobó las nuevas sanciones contra su tradicional aliado. Decisión que no resulta extraña, ya que concreta las presiones internas que venía sufriendo el gobierno chino, a partir de los indicios de sus medios de prensa, que discretamente al inicio y luego en forma más abierta expresaban su inquietud sobre la conducta del gobierno Norcoreano. Se ha recomendado a Beijing mantenerse próximo a Pyongyang pero “también persuadirle que abandone su programa nuclear, que pone en peligro a la propia China”

Para analistas como Daniel Mc Adams, Director Ejecutivo del instituto Ron Paul para la Paz y la Prosperidad “el gobierno dirigido por Donald Trump está usando toda su influencia para crear un problema después de 60 años y así provocar unan reacción de parte de Corea del Sur antes que esta se decida a retomar su política del sol”. La referencia de McAdams a la política del sol da cuenta de aquella decisión de establecer estrategias de acercamiento entre las dos coreas establecida desde el año 1998 hasta el año 2007, que implicó una substancial mejora de relaciones políticas, económicas y comerciales e incluso reunión de familias separadas desde la guerra.

Para el gobierno presidido por Xi Jinping el tema coreano tiene su línea roja “no debe permitirse a nadie arrastrar a la región ni al mundo entero al caos por intereses egoístas” dirigiendo sus dardos, tanto a Pyongyang como a Estados Unidos. Ni China, ni Rusia, que son vecinos, tienen dentro de sus planes entrar en una guerra en la zona. Más aún cuando la propia China está embarcada en un contencioso de marca mayor en el Mar Meridional de la China, que centra gran parte de sus preocupaciones y Rusia aspira más a ampliar su influencia al occidente de sus fronteras y que lo tiene enfrentado a la OTAN. Norcorea, por su parte, carece de recursos para llevar adelante una guerra dentro de sus fronteras en caso de agresión y menos aún fuera de su territorio. La explicación para el desarrollo de su programa nuclear y su sistema de misiles es más clara que todo un tejido analítico geoestratégico: el gobierno de Norcorea desea asegurar su propia sobrevivencia, desalentando cualquier intento intervencionista y sobre todo un ataque militar. Ello implica, en esencia poseer una estrategia disuasoria y defensiva nuclear.

Me preguntaba años atrás, cuando el tema norcoreano, tal como hoy ocupaba las portadas de los medios de comunicación, programas televisivos y encendía las alarmas internacionales ¿ha cambiado en algo la geopolítica y el balance militar de la región, con la conducta norcoreana en materia de pruebas nucleares y ensayos balísticos? La respuesta concluyente es que no. Más bien, el actuar de Pyongyang ha servido de pretexto para acelerar la puesta en marcha de decisiones estratégicas tomadas tiempo atrás por Estados Unidos y sus aliados. Una, que Japón ha comenzado a rearmarse y Estados Unidos la abastecerá generosamente mediante su complejo militar – industrial. Washington quiere que Japón se rearme, no por Corea del Norte, sino para contrarrestar el poder creciente de China en las esferas económicas y políticas. Y en segundo lugar, Estados Unidos exagera el supuesto poderío norcoreano para tener el justificativo de seguir fortaleciendo su presencia militar en Corea del Sur y en toda la región.

Resulta evidente, que tanto Donald Trump hoy, como Barack Obama han seguido la doctrina de Bush de crear los “ejes del mal” y de tener a Pyongyang como chivo expiatorio para impulsar su carrera armamentista. Lo verbal, la retórica y conducta belicista, no quitan la necesaria valentía que deben mostrar las dirigencias de todos los países involucrados en este contencioso de manera tal de buscar los mecanismos, acciones y resultados que permitan una salida al actual estado de cosas y efectivamente avanzar hacia un estado de paz, sin doble moral, sin exigencias para unos y vía libre para otros. Si esto no es así, la península coreana y su contencioso seguirá siendo un cuento de nunca acabar y hoy quienes sufren, fundamentalmente, las mayores consecuencias son los 26 millones de norcoreanos.

Podría salir muy caro a Brasil y Colombia apoyar una agresión de EEUU a Venezuela



El apoyo de Brasil y Colombia a medidas, sobre todo militares, de EE.UU. contra Caracas, puede costar caro a estos dos países suramericanos.

“El precio de la invasión en Venezuela es demasiado alto, especialmente para los países de la región como Brasil y Colombia, que comparten una frontera con Venezuela. La intervención militar traerá aún más conflictos a estos países y conducirá a un flujo migratorio más fuerte que ahora”, dijo la analista política Denilde Holzhacker en una entrevista con la agencia rusa Sputnik.

Según publica el domingo el medio ruso en su portal, la creciente presión de países de América Latina, especialmente desde el Mercado Común del Sur (Mercosur), sobre el Gobierno venezolano, presidido por Nicolás Maduro, podría ayudar a Estados Unidos a poner en práctica un plan de intervención militar en Venezuela.

Buenos Aires y Brasilia están entre los doce firmantes de la "Declaración de Lima", que rechaza la formación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) venezolana y los que promovieron la exclusión de Venezuela del Mercosur.

"En el Mercosur, Argentina insistió en medidas más duras contra el Gobierno [venezolano], hoy Argentina es el aliado más cercano de Trump, incluso más cerca que Brasil", indicó la experta.

La profesora de la Escuela Superior de Publicidad y Marketing de Sao Paulo y especialista en asuntos internacionales cree que el Gobierno de Maduro está aislado entre los países latinoamericanos (con la excepción de Ecuador, Bolivia y varios países de Centroamérica, incluyendo a Cuba).

El precio de la invasión en Venezuela es demasiado alto, especialmente para los países de la región como Brasil y Colombia, que comparten una frontera con Venezuela. La intervención militar traerá aún más conflictos a estos países y conducir a un flujo migratorio más fuerte que ahora”, dice la analista política Denilde Holzhacker. 

Estados Unidos tiene actualmente múltiples focos internacionales de tensión, como el agravamiento de la crisis con Corea del Norte, un desentendimiento creciente con China, sobre la situación de la península coreana, e incluso con la decisión de aumentar el número de tropas en Afganistán. Otro frente más en Venezuela sólo aumentaría el desequilibrio en la región y el desgaste político de Washington, de acuerdo con la experta.

Por tanto, consideró que las amenaza del mandatario de EE.UU., Donald Trump, sobre una intervención militaren Venezuela no es sino otra manera de ejercer presión sobre Maduro. De hecho, días después, la Casa Blanca dejó de lado esta opción, al menos, "en el futuro cercano" e impuso más sanciones al país bolivariano.

En otra parte de sus declaraciones, Holzhacker afirmó que un asunto que inquieta a las autoridades estadounidenses son las fuertes relaciones de Venezuela con China y Rusia.

"Los estadounidenses están preocupados por las fuertes relaciones de Venezuela con China y Rusia", aseguró Holzhacker, para luego añadir que Venezuela está entrando en un juego estratégico internacional que no sólo afecta a Venezuela, sino que potencialmente agrava los conflictos en otras partes del mundo.

El Gobierno venezolano denuncia que EE.UU. respalda a la derecha y sus medidas violentas para tumbar el Gobierno de Nicolás Maduro y apoderarse de los recursos naturales del país petrolero.

Amenazas de invasión a Venezuela: Los peligros que se avecinan



Desde la época del Plan Balboa comienzan los peligros de una invasión a Venezuela.

Nunca como el jueves, en una reunión con el Alto Mando Militar ampliado, un presidente venezolano había hablado sobre las amenazas que se levantan contra el país, con datos concretos de tales riesgos, de los mecanismos de defensa, particularmente antiaéreas, que fueron completadas con las intervenciones del ministro Padrino López y del almirante Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico de la FANB, todo en víspera de los más completos y complejos ejercicios cívico-militares, que terminan de desarrollarse hoy en todo el país.

Todo ello revelador de la necesidad de que el país, y en particular su Fuerza Armada, estén preparados para cualquier eventualidad de esa naturaleza. Como lo aclara el presidente Maduro, no se trata de alarmar, sino de la necesidad de crear conciencia de la situación que vive el país.

El presidente Trump fue muy claro en la amenaza de una agresión militar a Venezuela, y no es que la descartara, sino que ha pretendido hacerla junto a contingentes de tropas de varios países latinoamericanos, pero con excepciones, como las de seguramente Colombia, hubo una reacción contraria en la mayoría, repulsa que se ha extendido a otros países del mundo. No obstante ello, el viernes desde la Casa Blanca precisaron que esa opción no está descartada pese al desacuerdo en la región.

Entre tanto, el vice Mike Pence ha completado esas amenazas, cuando afirmó que usarán todas sus fuerzas económicas y diplomáticas para “rescatar la democracia” en Venezuela. El diario The Wall Street Journal anunció que EEUU no comprará bonos venezolanos, y que se estudian otras medidas, las cuales fueron anunciadas formalmente el viernes. Además, en Washington confían en que lograrán que se produzca una ruptura de relaciones de varios países latinoamericanos, y no lo ocultan, quieren “ahogar a Venezuela”.

Esa política de la Casa Blanca contra Venezuela no es ninguna novedad, aunque se ha reforzado y hecho extremadamente peligrosa con Trump. Apenas observaron la esencia del gobierno de Chávez, su política independiente y soberana, y la influencia que estaba ejerciendo en la región, se dispararon sus alarmas. La más sonora fue el decreto del presidente Obama de 2015. Pero antes hubo un Plan Balboa.

¿Lo recuerdan? Aunque España, su organizador junto con la OTAN, pretendió mostrarlo como un “ejercicio didáctico”, inocente, analizado en Venezuela por nuestros oficiales de inteligencia quedó claro que se trataba de un proyecto para ocupar parte de Venezuela a partir de bases militares en Colombia, país blanco, Panamá, país rojo, y en el norte, azul.

El plan contenía información confidencial sobre nuestras posiciones militares, seguramente recogidas por los servicios de inteligencia de Estado Unidos. No olvidemos que en pleno corazón del Fuerte Tiuna estuvo por años la Misión Militar de EEUU, hasta que llegó Chávez y mandó a parar. Por ejemplo, en la sección “Prioridad de objetivos y estado de los mismos” del plan aparecía una lista de 80, con precisiones sobre la ubicación de cada una de ellos: hangares de Barquisimeto 10 O3 N de latitud y 69 30 W de longitud; aviones en La Chinita 10 35N de latitud y 71 44W de longitud, Y así, otros 80 objetivos, donde aparecen las señales de seis radares, de los aeropuertos, tropas, aviones, etc.

El plan está tan bien elaborado, con abundante información, incluidos el número y tipo de aviones “enemigos” y un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad donde se lee que “autoriza al país azul y aliados a realizar acciones al amparo del capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas y, en el caso de que… no hayan abandonado las bases y acuartelamientos ocupados y entregado el armamento, al empleo de la fuerza para restituir la situación inicial”.

Muchos de los datos contenidos en ese plan siguen vigentes, y aun cuando ha habido cambios y avances importantes en esas instalaciones, y reforzada la defensa antiaérea, sigue siendo un punto de partida de la política agresiva contra Venezuela.

Hace más de 10 años (marzo de 2007), en una entrevista con Barbara Walters, de la cadena ABCNews, el presidente Hugo Chávez le dijo que así como Estados Unidos bloqueó la compra de repuestos de los aviones F16, que por contrato debía suministrarle, “hay la posibilidad de que Estados Unidos, el Gobierno de Estados Unidos, así como invadió a Irak, así como amenaza a Irán, venga por Venezuela; esa es una posibilidad que nosotros no podemos desechar, sobre todo con este Presidente, que no tiene el juicio ni la razón política, es capaz de cualquier cosa”… ¡Si esa era su opinión con Bush, pueden imaginarse cuál sería con Trump!

Confiamos en que tanto la excepcional reunión del presidente Maduro con el generalato y el almirantazgo, como los ejercicios Soberanía 2017, hayan contribuido a alertar al país ante los peligros que se avecinan.

Trump quiere arrojar a EEUU al precipicio

¿Doce días para evitar la catástrofe? EEUU, a un paso del cierre del Gobierno

El 22 de agosto el presidente de EEUU Donald Trump declaró que quería provocar el cierre del Gobierno este otoño para recibir la financiación para su proyecto de construcción del muro en la frontera de su país con México.



De acuerdo con el periódico The New York Times, Donald Trump quería complicar la aprobación de dos medidas que el Congreso de EEUU debería implementar en otoño: aprobar el nuevo paquete sobre el gasto público y subir el techo de deuda.

Doce días hasta la catástrofe 

El 30 de septiembre, el Congreso de EEUU tiene que aprobar la ley sobre el gasto público para poder financiar los gastos del Gobierno. El problema consiste en que los congresistas volverán de sus vacaciones estivales el 5 de septiembre. A partir de este día y hasta el 30 de septiembre ambas cámaras del Congreso se reunirán tan solo 12 días laborales, en cuyo transcurso tendrán que llegar a un acuerdo. 

Cuando los congresistas no logran ponerse de acuerdo respecto a los gastos públicos del país norteamericano —lo que ha sucedido muchas veces en la historia de EEUU— los legisladores suelen aprobar una ley temporal que extienda el límite. 

Si los congresistas no logran llegar a un acuerdo durante el plazo adicional, se producirá el cierre del gobierno. En este caso el gobierno de EEUU no podrá continuar endeudando el dinero o se declarará en quiebra por no ser capaz de pagar sus facturas.

Como consecuencia, la quiebra amenaza con provocar el colapso del mercado de valores, el empeoramiento de la calificación crediticia de EEUU y la disminución de la confianza por parte de sus acreedores respecto a la solvencia del país.

Aunque el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos comunicó que quiere que el Congreso incremente el techo de deuda en el plazo determinado, es posible que la bancarrota se aplace hasta la mitad del octubre. 

El factor Trump

Anteriormente, el medio de comunicación Business Insider, los economistas de Wall Street y los inversores empezaron a preocuparse por la posibilidad de la posible bancarrota. 

La causa de su preocupación fue el mismo presidente de EEUU, Donald Trump, y su Administración, que no tenía una opinión común respecto a la solución del problema sobre los gastos.

De acuerdo con el portal ruso Vesti Finance, varios expertos destacaron la costumbre de Trump de actuar contra el escenario y hacer propuestas y declaraciones inesperadas. 

Según su opinión, en caso de que esta costumbre se repita en septiembre, podría afectar las negociaciones sobre la deuda pública de EEUU. 

Algunos de los expertos incluso recordaron las promesas que Trump había dado durante la campaña electoral sobre su plan de reestructurar la deuda nacional.

El empeoramiento de las relaciones de Trump con varios líderes del Partido Republicano tras el fracaso de la reforma en la esfera de la salud, fue otra causa de preocupación de los expertos.

Discurso político

Varios republicanos de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU apoyan el proyecto del presidente estadounidense relacionado con la construcción de la pared en la frontera con México, diciendo que la cuestión sobre su financiamiento debe tener prioridad. Algunos de ellos incluso indicaron que querían que se produjese el cierre del gobierno para que fuera posible obtener estos recursos.

Los congresistas republicanos más moderados catalogaron de insensata esta idea, mientras que sus líderes estaban determinados a aplicar todos sus esfuerzos para evitar tal desenlace, ya que consideran que este empeoraría las dudas acerca de la capacidad del partido de gobernar.

En estas circunstancias la Administración Trump se echó para atrás en su política y dijo que trataría de conseguir la simple subida del techo de deuda, lo que significaría que su incremento no iba a depender del resultado de otras medidas políticas, concluye The New York Times.

EEUU da marcha atrás y niega pronta agresión militar a Venezuela



Estados Unidos descarta acciones militares contra Venezuela en ‘el futuro cercano’ informa este viernes un alto asesor de la Casa Blanca.

"Evaluamos una amplia gama de opciones. Cualquier decisión será tomada en acuerdo con nuestros socios en la región. Ninguna acción militar está planteada en el futuro cercano", ha declarado el general HR McMaster, asesor de Seguridad Nacional del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El militar estadounidense respondía así a preguntas de la prensa sobre la declaración que hizo el 11 de agosto Trump cuando habló de no descartar la opción militar contra Venezuela.


Sin embargo, McMaster ha dicho que, a pedido del mandatario estadounidense, para que se "anticipe la posibilidad de un mayor deterioro en Venezuela", la Casa Blanca valora, en conjunto, una respuesta militar y diplomática que revierta la crítica situación que vive desde abril el país caribeño y que se ha agravado tras la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

"En realidad, no existe tal cosa como una opción militar o una opción diplomática en solitario, tratamos de integrar todos esos elementos juntos", ha precisado McMaster.

Ninguna acción militar está planteada en el futuro cercano (...) En realidad, no existe tal cosa como una opción militar o una opción diplomática en solitario, tratamos de integrar todos esos elementos juntos", ha declarado el general HR McMaster, asesor de Seguridad Nacional del presidente de EE.UU., Donald Trump.



El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que compartía la rueda de prensa, ha advertido de que las nuevas sanciones impuestas horas antes contra el sistema financiero de Venezuela, "son el paso siguiente hacia la libertad del pueblo venezolano".

Por orden ejecutiva, el presidente de Estados Unidos prohibió a ciudadanos y entidades estadounidenses realizar cualquier transacción, como la compra de emisiones de deuda y bonos, con el Estado venezolano y la compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA). 

Preguntado por las consecuencias políticas de las sanciones, Mnuchin ha afirmado que EE.UU. no pretende cambiar el liderazgo de Venezuela "per se", sino que intenta "restaurar el proceso democrático y el Estado de derecho".

Asimismo, ha recalcado que Washington está trabajando con sus aliados en la región para aumentar la presión internacional y tumbar el Gobierno de Maduro.

Como parte de esta política, según analistas, en busca de adeptos para desestabilizar Venezuela, viajó el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, a varios países de América Latina, incluidos Colombia, Chile y Panamá, entre otros.

Entre las medidas de Venezuela para compensar el impacto de las nuevas sanciones estadounidenses, el Gobierno de Maduro estrechará vínculos con Rusia y China. Además, el Ejército venezolano prepara para este fin de semana ejercicios cívico-militares por la ‘amenaza imperial’.

Corea del Norte lanza varios misiles ‘no identificados’ al mar

Corea del Norte ha lanzado varios ‘proyectiles no identificados’ al mar de Japón, según ha informado el Ejército surcoreano en un comunicado.

Según la nota citada por la agencia surcoreana Yonhyap, los objetivos, que “parecen ser misiles de corto alcance”, han sido lanzados la madrugada de este sábado a las 06:49, hora local, desde el barrio Gitdaeryong en la provincia de Gangwon (sur norcoreano).

El jefe de Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur ha anunciado que los “misiles norcoreanos de corto alcance” volaron más de 250 kilómetros en dirección noreste.

Los Ejércitos de Corea del Sur y EE.UU. están “realizando análisis de verificación adicionales para especificar los detalles”, reza el comunicado del Ejército surcoreano.

A su vez, el Ejército estadounidense ha confirmado la prueba, cifrando el número de los misiles lanzados en tres, de los cuales “el primero y el tercero fallaron durante el vuelo”, mientras el segundo “estalló casi inmediatamente”.

Además, ha asegurado que el referido lanzamiento de los misiles “no implica una amenaza para la isla estadounidense de Guam (ubicada en el Pacífico oriental) ni para Estados Unidos”.



Pyongyang ha realizado dos ensayos nucleares y decenas de pruebas de misiles desde comienzos del año pasado (2016), desafiando a las potencias mundiales y generando temores de que estalle un conflicto en la fuertemente militarizada península coreana.

El más reciente test (previo a los de este sábado) se realizó a finales de julio, cuando Corea del Norte lanzó exitosamente un misil balístico dentro de la zona económica exclusiva nipona en el mar de Japón.

Washington y sus aliados denuncian los ensayos misilísticos y nucleares de Pyongyang, si bien el Gobierno norcoreano asegura que tiene derecho a seguir adelante con estas pruebas, dados los “actos de provocación” de Washington y Seúl a lo largo de sus fronteras.

Cabe mencionar que el ensayo de hoy sábado de Pyongyang se ha llevado a cabo en momentos en que Washington y Seúl realizan sus ejercicios conjuntos anuales, llamados Ulchi Freedom Guardian (UFG), los cuales, a juicio de Pyongyang, son como un paso a la "guerra nuclear".