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domingo, 9 de noviembre de 2025

 

                       LA REVOLUCIÓN DE TUPAC AMARU II

José Gabriel Condorcanki Noguera, Túpac Amaru II, Cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana, descendía en línea recta de doña Juana Pilcowaco, hija del último inca Túpac Amaru, asesinado por el virrey Toledo el año 1572. Nació en la provincia de Tinta, en Surimana, el 19 de marzo del año 1738. Era el segundo hijo de don Miguel Condorcanki y de doña Rosa Noguera. Su madre murió a la edad de 30 años. Más tarde, al fallecer el primogénito Clemente, José Gabriel quedó como único y legítimo heredero del cacicazgo paterno. Al enviudar, don Miguel casó con doña Ventura Mojarras, con quien tuvo un hijo, llamado Juan Bautista. A los 10 años ingresó en el Colegio de Caciques de San Francisco de Borja del Cusco. Al llegar a los 20 años contrajo matrimonio (25/5/1760) con doña Micaela Bastidas Puyucawa, natural de Pampamarca. De esta unión nacieron tres hijos: Hipólito en 1761, Mariano en 1762 y Fernando en 1768. A fines de 1766, comenzó a reclamar su reconocimiento como cacique y a pedir la ratificación de su calidad de descendiente legítimo del Inca Túpac Amaru. En 1777, se acerca por primera vez a las autoridades españolas, solicitando la eliminación de la mita, sobre todo la minera. Denuncia los esfuerzos inhumanos a que son sometidos los indios, pide la extinción de los obrajes, verdaderas cárceles donde se obligaba a adultos, ancianos y niños a tejer sin descanso. Acusa a los corregidores de obligar a los indios a comprar toda clase de objetos inútiles, para quedarse con una parte de la ganancia y poder conservar sus lujos. Al ver que sus peticiones no tenían respuesta, Túpac Amaru II comenzó a preparar la insurrección acopiando armas de fuego, vedadas a los indios kheswaymaras. Al mismo tiempo trataba de atraer a criollos y mestizos a su causa sin resultado. El 4 de noviembre de 1780, el Inca junto a un grupo de seguidores emboscaron en el camino hacia Tinta al despreciado y odiado corregidor de Tinta Antonio de Arriaga y lo condujeron como prisionero a Tungasuca. Con éste hecho se dio inicio a la revolución de 1780 dirigida por el Inca Túpac Amaru II, con el objetivo de restaurar el Tawantinsuyu, coronándose Rey con el nombre de “José I”; buscando desterrar a las malas autoridades, poner fin a los abusos que cometían los Corregidores en el cobro del tributo y terminar con las injusticias que se cometían en el sistema de los repartimientos mercantiles, exigiendo la instauración de una Audiencia en el Cusco para que se hiciera justicia a sus hermanos de raza. Logró movilizar un ejército de 60,000 kheswaymaras, hombres y mujeres, armados de lanzas, hachas, macanas, hondas y muy pocas armas de fuego. El 10 de noviembre, Arriaga es ejecutado en la horca, en nombre del rey “José I” (Inca Túpac Amaru II). En seguida con su ejército de kheswaymaras, empezó a recorrer pueblos y ciudades destruyendo a su paso los obrajes, símbolo de opresión. En el Cusco, para combatir la revolución, se creó una junta de guerra, la que organizó tropas armadas, al mando del corregidor Cabrera. Este ejército estaba compuesto por grupos armados de criollos, mestizos y españoles, acompañados por caciques fieles, indios, negros y mulatos. La madrugada del 18 de noviembre, el Inca logró rodear Sangrará. El corregidor Cabrera, al descubrir este hecho, ordenó ingresar al templo, acompañados del cura de Sangrará un capellán y algunas mujeres aterrorizadas. Ingresaron tan rápido que algunos cayeron y fueron muertos por las pisadas. El ejército kheswaymara, empezó el ataque lanzando piedras sobre los realistas, estos, poseídos de miedo, enviaron un emisario al Inca para conocer sus intenciones; el Inca exigió que los criollos y mestizos pasen a sus filas, prometiéndoles un trato amistoso, manifestando que solo perseguían a los españoles. Los mestizos estaban por la rendición, pero el jefe español rechazo dicha posibilidad. Agotados los intentos pacíficos, se dio inicio al combate, los fusileros kheswaymaras disparaban con eficiencia. El polvorín realista explotó, volando parte del techo y desplomando una pared. Los revolucionarios, incendiaron el resto del techo. Los principales jefes realistas empezaron a caer. Tras seis horas de lucha, el ejercito kheswaymara derroto por completo al ejército realista. La mayoría de indios se pasaron de bando, así como los supervivientes negros y mulatos. El Inca, lamentó la muerte de los criollos y mestizos, afirmando que nunca fue su ánimo causarles perjuicio. Los heridos fueron atendidos, y los prisioneros recibieron un trato benévolo, el capellán fue liberado y el cura recibió dinero para la reconstrucción de la iglesia. En tanto, el Obispo del Cusco, excomulgó a Túpac Amaru y a sus partidarios, ocasionando la deserción de muchos mestizos e indios. Triunfante el Inca, decidió dominar el Kollao, el Alto Perú y la jurisdicción de Arequipa. De Sangrará pasó a Coporake, Yauri y Pichiwa. Sublevando a las poblaciones del sur, mientras su primo hermano Diego Cristóbal liberaba las tierras del otro lado del río Wilcomayo. El 20 de noviembre de 1780, desde Tungasuca, envió una proclama a los vecinos de Chumbivilcas, afirmando: “MI ÁNIMO ES CORTAR EL MAL GOBIERNO DE TANTO LADRÓN ZÁNGANO QUE NOS ROBA LA MIEL DE NUESTROS PANALES”. Con la ayuda de su esposa, el 2 de enero de 1781, el Inca apareció sobre los cerros del Cusco. El 04 de enero intentaron tomar Cusco sin éxito. Al día siguiente el Inca, inició el cerco definitivo de la ciudad sin resultado, por los refuerzos que los realistas recibieron de Lima enviados por el virrey. El inca decidió retirarse a Tinta en donde se libró una cruenta y sangrienta batalla el 6 de abril de 1781, siendo derrotado y obligado a replegarse. El Inca logró burlar a sus perseguidores, ingresando al pueblo de Langui. Aprovechando de su confianza, un partidario suyo le apreso, el mestizo Francisco Santa Cruz, el 06/04/1781. Otro traidor Ventura Landaeta, capturo a doña Micaela Bastidas a sus hijos Hipólito y Fernando y a su hermano Antonio Bastidas. También fue capturada la Casica de Acos. Lograron escapar Diego Cristóbal Túpac Amaru, Mariano Túpac Amaru, segundo hijo del Inca, su sobrino Andrés Mendiguri y Miguel Bastidas. Cuando Del valle supo de la captura, mandó 50 hombres para custodiarlo, el sábado 14 de abril el Inca entró al Cusco, sobre una mula encadenado. El visitador Arreche inicio el proceso, haciendo comparecer al Inca, quien se negó en todo momento a responder; le torturaron, le ofrecieron aminorar el castigo a fin de que delatara a sus compañeros, pero el Inca jamás se doblegó, por el contrario, asqueado de tanta bajeza le increpo al Visitador: “AQUÍ NO HAY MÁS CÓMPLICES QUE TÚ Y YO; TU POR OPRESOR, Y YO POR LIBERADOR, MERECEMOS LA MUERTE”. Las torturas se intensificaron, hasta llegar a quebrarle un brazo al Inca. El 2 de mayo la salud de Túpac Amaru II empeoró, motivo por el cual aceleraron el proceso. Mientras se preparaba el “Patíbulo y cadalso”. Para el Inca prepararon, once coronas de fierro con puntas agudas, para ponerlos en su cabeza, un collar de hierro con dos platinas muy pesadas y rodeadas de puntas agudas. Por la parte del cerebro se le introducirían tres puntas de fierro ardiendo que saldrán por la boca por los tres bandos que mando publicar. El viernes 18 de mayo, se dio lugar los asesinatos en la plaza Wakaypata del Cusco, los prisioneros kheswaymaras salieron arrastrados por caballos, acompañados de eclesiásticos y soldados. El inca, su esposa y su menor hijo Fernando espectaban los asesinatos. Berdejo Castelo y Bastidas, fueron asesinados ahorcados. Al ex esclavo negro Oblitas se le arrastro con soga al cuello antes de asesinarlo en la horca, su cabeza fue remitida al Cusco, el brazo derecho a Tungasuca y el izquierdo se colocó en el camino de san Sebastián. Hipólito, hijo mayor del Inca y su anciano tío Don Francisco, sufrieron igual asesinato, con el añadido previo de cortarles la lengua. A la valerosa Casica de Acos, doña Tomasa Titu Condemayta, imperturbable, irónica y despectiva frente a los españoles, le dieron garrote sobre un tabladillo dispuesto con un torno de hierro. A Micaela Bastidas, los asesinos intentaron cortarle la lengua, pero ella no lo permitió, solo pudieron cortarle después de ser asesinada; se le aplicó la pena de garrote, pero como Micaela tenía el cuello muy delgado, el torno no lograba ahorcarla, padeciendo mucho sin implorar piedad a sus asesinos. Para acelerar la ejecución, le echaron lazos al cuello, tirando los asesinos de ambos extremos, aun así, la heroína no moría, entonces los asesinos la remataron dándole patadas en el estómago y en los senos hasta que expiró. Finalmente los asesinos se ensañaron con el indio José Gabriel Condorcanki Inca Túpac Amaru II; a viva fuerza le abrieron la boca y le cortaron la lengua, le arrojaron al suelo, con la cara hacia el firmamento, las extremidades fueron sujetadas con cinchas a 4 caballos cabalgados por mestizos; se oyó una señal y los jinetes partieron en dirección a los cuatro puntos cardinales, intentando fragmentar al Inca, pero su fortaleza física, no lo permitió, por breves momentos Túpac Amaru se debatió en el aire, como una gigantesca araña. En ese momento se levantó un fuerte refregón de viento, y tras de éste un aguacero, el cielo y los elementos sintieron la muerte del Inca. Ante la demora del asesinato del Inca, el visitador Arreche, ordenó decapitarlo. El cuerpo fue conducido al pie de la horca y descuartizado, su cabeza fue enviado a Tinta, un brazo a Tungasuca y el otro a Carabaya, una pierna fue enviada a Santa Rosa y la otra a Livitaca; los brazos de Micaela Bastidas fueron enviadas a Tungasuca y Arequipa y una pierna a Carabaya; la cabeza de la casica Tomasa Titu Condemayta fue enviada al pueblo de Acos. Los cuerpos de Túpac Amaru, privado de la cabeza y extremidades, y de doña Micaela Bastidas, conservando la cabeza y una sola pierna, fueron conducidos al cerro de Picchu, donde fueron quemados y sus cenizas arrojadas al río Watanay. Finalmente se ordenó extinguir toda la descendencia del Inca hasta el cuarto grado de consanguinidad.

martes, 13 de marzo de 2018

Científicos rusos diseccionan la momia 'extraterrestre' de Perú y esto es lo que encuentran




Los genetistas rusos de San Petersburgo se dedicaron a revelar el misterio de la inusual momia hallada en la ciudad peruana de Nazca.

María —así la bautizaron los investigadores a la mujer momificada de Perú— murió aproximadamente en el siglo V. Curiosamente, tiene un cráneo alargado y tres dedos largos en cada mano y pie. La estructura de las costillas tampoco se parece a la de los seres humanos.



El extraño aspecto físico de la momia fue causa de numerosas especulaciones sobre su supuesto origen extraterrestre.

Tras estudiar su esqueleto, los científicos rusos pudieron descubrir la disposición de los órganos internos de la momia.

Además, los investigadores de San Petersburgo están completando un análisis detallado del ADN de María.

"Vemos claramente los contornos de la tráquea y los bronquios principales, vemos claramente los contornos del corazón y las cámaras, incluso los contornos de las válvulas son visibles. Podemos ver con bastante claridad los contornos del diafragma, el hígado y el bazo ", explica la radióloga Natalia Zalóznaya.

"Es una criatura antropomórfica, tiene 23 pares de cromosomas, al igual que nosotros. Estamos realizando el análisis detallado para saber si todos los cromosomas y aminoácidos están colocados de la misma manera que los nuestros", explicó el científico Konstantín Korotkov a la cadena Mir 24.



El investigador agregó que el estudio permitirá entender si las características genéticas de la momia tienen que ver con las de personas de distintas partes del mundo. Así los científicos pretenden identificar la procedencia de María.

Cabe destacar que los restos se han conservado hasta nuestros días gracias al cloruro de cadmio, un compuesto cristalino blanco que se utilizó para cubrir el cadáver.

lunes, 1 de mayo de 2017

El misterio de las líneas de Nazca resuelto. ¿ Ni pistas ni avionetas?


Desde que los arqueólogos empezaron a estudiar las figuras del desierto de Nazca en los años treinta del siglo XX se han sucedido decenas de teorías sobre su creación. Esta podría ser la correcta
Foto: Uno de los geoglifos de Nazca visto desde el mirador situado junto a la Carretera Panamericana. (Efe)
Uno de los geoglifos de Nazca visto desde el mirador situado junto a la Carretera Panamericana. (Efe)
Entre las poblaciones peruanas de Nazca y Palpa descansa uno de los más grandes misterios arqueológicos de todos los tiempos. El desierto, uno de los más áridos del planeta, fue el hogar de la cultura Nazca, que entre los años 200 a.C y 600 d.C creó un conjunto de gigantescos geoglifos, sólo visibles desde cierta altura, que forman figuras animales, humanas y geométricas.
Desde que los arqueólogos empezaron a estudiar las figuras, en los años treinta del siglo XX, se han sucedido decenas de teorías sobre su creación, su significado y, sobre todo, su utilidad. Hoy sabemos con bastante certeza que los habitantes de la zona crearon los geoglifos retirando las piedras enrojecidas de la superficie para que se vierá la arenisca blanca que se encuentra debajo pero ¿qué les llevó a crear esas gigantescas figuras?
En un principio los arqueólogos pensaron que las líneas no eran más que caminos, pero cobraron más fuerza otras teorías que aseguraban que las figuras constituían “centros de adoración” pensados para agradar a una divinidad situada en las alturas, e, incluso, formaban un gigantesco calendario, que tenía como propósito apuntar al sol y los cuerpos celestes.
Las figuras de Nazca fueron construidas por al menos dos culturas bien diferenciadas, con técnicas y simbolismos diferentes
El hecho de que las líneas de Nazca no fueran más que caminos no parece lo más atractivo, pero un grupo de arqueólogos japoneses que ha revelado la situación de 100 nuevos geoglifos de Nazca cree que la primera teoría, que fue formulada por el antropólogo peruano Julio Cesar Tello –el primero que estudió seriamente el yacimiento–, podría ser en parte acertada.

Los geoglifos fueron creados por distintos grupos

Los investigadores de la Universidad Yamagata, liderados por el doctor Masato Sakai, han presentado sus hallazgos en la convención anual de la Sociedad Americana de Arqueología, que se celebró el pasado mes de abril.
Para entender la relación entre las distintas imágenes, Sakai y sus colegas analizaron la localización, el estilo y el método de construcción de los nuevos geoglifos y descubrieron que existen cuatro tipos diferentes de figuras que tienden a agruparse en diferentes rutas, todas ellas con el mismo destino: la ciudad preinca de Cahuachi. Hoy sólo queda en pie una pirámide, pero entre el año 1 y el 500, cuando la urbe vivió su esplendor, era un centro de peregrinación de primer orden y, a todas luces, capital de la cultura Nazca.
Lo que queda de la pirámide de Cahuachi. (Ed88)
Lo que queda de la pirámide de Cahuachi. (Ed88)
Los investigadores han descubierto que los geoglifos no sólo varían en cuanto a forma, también en cuanto a tipo de construcción. Algunas figuras están formadas tras retirar las piedras de su interior y otras tras apartar sus bordes.
Según los arqueólogos japoneses, las figuras de Nazca fueron construidas por al menos dos culturas bien diferenciadas, con técnicas y simbolismos diferentes, que pueden observarse en los geoglifos que trazan el camino de su zona de origen a la ciudad de Cahuachi.
Nuestra investigación muestra que los geoglifos del periodo formativo se dibujaron para ser vistos desde los caminos rituales
“Los geoglifos del tipo A y B [que corresponden a imágenes de cóndores y llamas] se localizan en el área adyacente al Valle de El Ingenio, pero también en el camino que va desde allí a Cahuachi”, ha explicado Sakai a Livescience. “Parece razonable asumir que los geoglifos del tipo A y B fueron dibujados por un grupo del Valle de El Ingenio”.
Los arqueólogos descubrieron que los dibujos cambiaban notablemente en la región más cercana al Valle de Nazca, y la ruta que va de allí a Cahuachi. En ese área hay un estilo distinto de imágenes, caracterizadas sobre todo por mostrar seres sobrenaturales y cabezas a modo de trofeo.
Un tercer grupo de geoglifos, quizás elaborado por ambos grupos, se encuentra en la meseta de Nazca, el espacio que queda a medio camino de ambas culturas.
Los geoglifos presentan temáticas facilmente diferenciables. (Efe)
Los geoglifos presentan temáticas facilmente diferenciables. (Efe)

Ni extraterrestres ni avionetas

En 1968, el escritor suizo Erich von Däniken publicó su libro Recuerdos del Futuro, en el que aseguraba que en la Antigüedad el hombre había contactado con extraterrestres. Fue entonces cuando se popularizaron las líneas de Nazca y se asociaron a éstas todo tipo de fenómenos paranormales. En opinión de von Däniken, los geoglifos eran pistas de aterrizaje para las naves alienígenas.
Aunque la teoría no tenía ni pies ni cabeza, su libro fue un superventas y, desde entonces, la mayoría de la gente piensa que las líneas de Nazca sólo pueden divisarse desde las alturas, algo que es falso, pues todos los geoglifos pueden verse desde las colinas cercanas.
El libro que popularizó las líneas de Nazca es tan fascinante como falaz.
El libro que popularizó las líneas de Nazca es tan fascinante como falaz.
Según los arqueólogos japoneses el uso de las figuras de Nazca fue cambiando con el tiempo. En un principio se crearon por motivos puramente rituales, pero más tarde fueron colocándose a lo largo del camino que llevaba a Cahuachi.Estas figuras no servían para señalizar el camino de peregrinación, que debía estar bien marcado, sino para animar las vistas desde éste, dándole además un sentido ritual.
“Nuestra investigación muestra que los geoglifos del periodo formativo se dibujaron para ser vistos desde los caminos rituales”, explica Sakai. “Sin embargo, las figuras anteriores, del periodo temprano, se utilizaron como centros rituales en los que, por ejemplo, se realizaban destrucciones intencionadas de cerámica”.
Los habitantes de la zona siguieron cuidando algunos geoglifos mucho tiempo después de que perdieran su uso originario, incluso después del colapso de Cahuachi.