Mostrando entradas con la etiqueta fin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fin. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de abril de 2018

¿Se acabó el Derecho Internacional?


La guerra contra el Medio Oriente ampliado debería terminarse con la retirada de las fuerzas estadounidenses en los 6 próximos meses. Pero nada demuestra que la paz volverá a instalarse en cada uno de los países agredidos. Hoy estamos viendo lo que parece ser un intento de acabar con el derecho internacional. ¿Consolidará esto una división del mundo en dos bandos o será el inicio de un conflicto generalizado?

JPEG - 57.7 KB
¿Están tratando las potencias occidentales de acabar con las obligaciones implícitas en el Derecho Internacional? Esa es la pregunta que planteó el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, en la Conferencia de Moscú sobre la Seguridad Internacional [1].
Durante los últimos años, Washington ha promovido el concepto de «unilateralismo». El Derecho Internacional y las Naciones Unidas deberían ceder el paso a la fuerza de Estados Unidos.
Esta concepción de la vida política proviene de la historia misma de Estados Unidos: los colonos que llegaban a América pretendían vivir allí a su antojo y hacer fortuna. Cada comunidad elaboraba sus propias leyes y rechazaba la intervención del gobierno central en sus asuntos locales. El presidente y el Congreso federal se encargan de la Defensa y de las Relaciones Exteriores, pero –al igual que los ciudadanos– no aceptan una autoridad superior a la suya.
El presidente estadounidense Bill Clinton atacó Yugoslavia violando alegremente el Derecho Internacional. George Bush hijo hizo lo mismo contra Irak y Barack Obama también lo hizo al agredir sucesivamente Libia y Siria. Donald Trump, por su parte, nunca ha escondido su desconfianza hacia las reglas supranacionales.
En alusión a la doctrina Cebrowski-Barnett [2], Serguei Lavrov declaró:
«Tenemos claramente la impresión de que los estadounidenses tratan de mantener un estado de caos controlado en ese inmenso espacio geopolítico [el Medio Oriente], con la esperanza de utilizarlo para justificar la presencia militar de Estados Unidos en esa región sin límite de tiempo para promover su propia agenda.»
El Reino Unido es otro país que se ha tomado libertades en materia de Derecho. El mes pasado, Londres acusó a Moscú, sin presentar la menor prueba, en el «caso Skripal» y trató de reunir una mayoría en el Asamblea General de la ONU para excluir a Rusia del Consejo de Seguridad. Por supuesto, para los anglosajones resultaría mucho más fácil reescribir unilateralmente el Derecho sin tener que tomar en cuenta las opiniones de quienes se atreven a enfrentárseles.
En Moscú no creen que Londres haya sido capaz de emprender esa iniciativa y consideran que sigue siendo Washington quien dirige la orquesta.
La «globalización», o sea la «mundialización de los valores anglosajones», ha creado entre los Estados una sociedad clasista. Pero no hay que confundir este nuevo problema con la existencia del derecho de veto. Es verdad que la ONU, aunque proclama la igualdad entre los Estados –independientemente de su extensión geográfica–, reconoce en el Consejo de Seguridad 5 miembros permanentes con derecho de veto. La existencia de ese directorio, conformado por los principales vencedores de la Segunda Guerra Mundial, es necesaria para que esos mismos Estados acepten el principio mismo de un Derecho supranacional. Pero cuando ese directorio no logra pronunciarse sobre la manera de aplicar ese Derecho, la Asamblea General puede hacerlo en su lugar… al menos teóricamente ya que los Estados pequeños que se atreven a votar contra una potencia saben que van a ser objeto de represalias.
La «mundialización de los valores anglosajones» deja de lado el honor y valoriza la ganancia, de manera que lo único que determina hoy el peso de las proposiciones de un Estado es su nivel de desarrollo económico. Pero 3 Estados han logrado en los últimos años hacer oír sus voces gracias al contenido de sus proposiciones y no en función de sus economías. Esos 3 Estados son el Irán de Mahmud Ahmadineyad (actualmente bajo detención domiciliaria en su propio país), la Venezuela de Hugo Chávez y la Santa Sede.
La confusión engendrada por los valores anglosajones ha conducido a financiar organizaciones intergubernamentales con dinero privado. Como una cosa lleva a la otra, en la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), por ejemplo, los Estados han ido abandonando poco a poco su poder de proposición… en beneficio de los operadores privados de telecomunicaciones, reunidos en un Comité «de consulta».
La «comunicación», nueva manera de llamar lo que antes se denominaba «propaganda», se impone en el campo de las relaciones internacionales. Desde el secretario de Estado estadounidense agitando ante el Consejo de Seguridad de la ONU una probeta con falso ántrax hasta el ministro británico de Exteriores mintiendo sobre el origen del novichok de Salisbury, la mentira ha sustituido al respeto, dejando espacio a la desconfianza.
En los primeros años de su creación, la ONU trataba de prohibir la «propaganda de guerra» pero hoy en día son precisamente varios miembros permanentes del Consejo de Seguridad quienes se dedican a ese tipo de propaganda.
Lo peor ha sido lo sucedido en 2012, cuando Washington logró imponer a uno de sus peores halcones, Jeffrey Feltman, como número 2 de la ONU [3]. Desde aquel momento, las guerras se organizan en Nueva York, precisamente en la sede de la institución que debería evitarlas.
Rusia se interroga en este momento sobre la posible voluntad de las potencias occidentales de bloquear las Naciones Unidas. En ese caso, podría crear una institución alternativa pero ya no habría un foro donde los dos bloques pudieran sentarse a conversar.
Una sociedad sin Derecho se convierte en un caos donde el hombre vuelver a ser el lobo del hombre. Exactamente de la misma manera, el mundo se convertirá en un campo de batalla si abandona el Derecho Internacional.
[2] «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití) , Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.
[3] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire; «ONU: Prórroga para el estadounidense Feltman como director de Asuntos Políticos», Red Voltaire, 28 de enero de 2016 y 16 de febrero de 2017.

martes, 5 de septiembre de 2017

Batalla campal en Deir Ezzor: ¿se acerca el fin de la guerra en Siria?

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, señaló en una rueda de prensa al término de la cumbre de los BRICS que la situación en Siria se está decantando a favor de las tropas gubernamentales. Según el mandatario ruso, la liberación de Deir Ezzor por parte del Ejército sirio supondrá un duro revés para Daesh.
Deir Ezzor, una de las mayores ciudades en el este de Siria, cuenta con una población de 230.000 personas y representa, además, un importante centro comercial, industrial y logístico. Tras el descubrimiento de petróleo en el desierto sirio, la localidad se convirtió también en un centro de extracción de crudo.
Actualmente, tres fuerzas de choque del Ejército sirio se encaminan a Deir Ezzor, señaló Andréi Kots, columnista de Sputnik. A mediados de agosto, las tropas sirias lograron capturar Al Sujna, a 135 kilómetros de la 'última capital de Daesh'. Situada en una colina, esta localidad permite controlar la importante ruta M20, que conecta Deir Ezzor y Palmira. En las últimas semanas, las tropas gubernamentales convirtieron Al Sujna en una plataforma para una mayor ofensiva hacia el noreste. Desde principios de septiembre, el grupo de choque está limpiando la carretera y sus alrededores de Daesh —grupo terrorista proscrito en Rusia y en otros países—.
La segunda fuerza se acerca a Deir Ezzor desde el oeste, el desierto sirio y los campos de petróleo. La ofensiva de este grupo se hizo posible después de que el Ejército sirio ocupara la ciudad de Akerbat, en la frontera de las provincias de Hama y Homs. Actualmente, las batallas aquí todavía continúan, los yihadistas están contraatacando y tratando de escapar. Sin embargo, según los expertos, sus días están contados.
La tercera dirección de la ofensiva contra la 'capital de Daesh' provienedesde el norte y el noroeste a lo largo del río Éufrates. La tarea de este grupo es derrotar a las formaciones de terroristas que buscan llegar a Deir Ezzor desde Al Raqa.
El Ministerio de Defensa de Rusia comunicó el 5 de septiembre que la aviación rusa y la fragata Almirante Essen efectuaron un bombardeo que destruyó las posiciones de los terroristas de Daesh cerca de Deir Ezzor. Las tropas sirias aprovecharon el impacto de este ataque y rompieron el asedio que los yihadistas mantenían sobre la urbe desde hacía tres años. De momento, el Ejército sirio lucha en las calles de Deir Ezzor para liberar los barrios ocupados por los integrantes de Daesh.
"Sin embargo, sería prematuro subestimar al enemigo. Las tres fuerzas de choque son constantemente atacadas por los yihadistas, que usan a terroristas suicidas en vehículos bomba", advirtió Kots.
Las fuerzas de EEUU en Siria (archivo)
© AFP 2017/ DELIL SOULEIMAN
El columnista opinó que las tropas sirias usarán las mismas tácticas que en la batalla de Alepo: tomarán una parte de la ciudad como punto de partida y empezarán a liberar el territorio casa por casa, barrio por barrio. Toda la operación puede tardar meses. Los terroristas no tienen hacia dónde retirarse, por lo que lucharán hasta el final. Sin embargo, es demasiado prematuro hablar sobre el final de la guerra en Siria.
"Dudo que inmediatamente después de la toma de Deir Ezzor termine la guerra en Siria", comentó a Sputnik Anatoli Tsiganok, jefe del Centro de Pronóstico Militar. "En el país hay una gran cantidad de sirios que apoyan a Daesh. Además, hay otros grupos terroristas. Habrá manifestaciones de violencia incluso durante los próximos dos o tres años. No obstante, como lo ha demostrado la experiencia de crear zonas de seguridad, es posible detener los disparos", añadió.
Lo más probable es que el Gobierno sirio amplíe estas zonas después de la victoria en Deir Ezzor, en particular en Idlib, una parte considerable de la cual permanece controlada por el Frente al Nusra —grupo terrorista proscrito en varios países, incluida Rusia—, que cuenta en Siria con más de 15.000 combatientes, según Ígor Kórobov, jefe de la Dirección Central de Inteligencia del Estado Mayor General de las FFAA de Rusia.
"No debemos relajarnos ni ignorar las áreas donde se concentran los terroristas", comentó a Sputnik el analista militar Andréi Koshkin.
El especialista recordó el ejemplo de Palmira, que fue retomada por los terroristas cuando las tropas del Gobierno se concentraron en la liberación de Alepo.
"Así que hoy no se puede decir que todo es fácil ni que las tropas del Gobierno están listas para poner fin al conflicto. Es necesario luchar activamente, disuadir a los terroristas en todas las direcciones y resolver complejas tareas tácticas para evitar un posible avance de los yihadistas en las áreas donde se encuentra la oposición moderada", concluyó Koshkin.
fuente:sputnik

miércoles, 26 de julio de 2017

Adiós al GPS: la nueva tecnología de posicionamiento en la que ya trabaja EEUU

GPS OCX, GPS III Y MGUE: EL FUTURO DEL GPS

Nacido hace 30 años para uso militar, el GPS se hace mayor. EEUU ya trabaja en actualizarlos con tres nuevas tecnologías que prometen renovar por completo este sistema



Desde que entró en funcionamiento, hace apenas 30 años, y sobre todo desde que se abrió al uso civil pleno, el GPS (Global Positioning System) se ha convertido en una herramienta económica de primer orden. Según un estudio oficial de 2011, en aquel año sólo en EEUU más de 3,3 millones de empleos y 96.000 millones de dólares anuales de ingresos directos se podían atribuir al efecto de este sistema de posicionamiento y navegación, y desde entonces el uso no ha parado de crecer. El último ejemplo: no hay más que ver el éxito del juego Pokémon Go, que no existiría sin GPS.



Diseñado para el ámbito militar, donde se ha convertido en imprescindible en múltiples funciones, el GPS ha creado escuela y estimulado la aparición y extensión de sistemas análogos como el ruso GLONASS, el europeo Galileo, el chino BeiDou-2tf y el indio IRNSS. Pero los años se notan, y la tecnología se está quedando obsoleta. Hace falta un sustituto. Y el gobierno de EEUU ya trabaja en ello.

Como sabe cualquiera que haya usado el móvil (o cualquier otro navegador) para llegar a un sitio, el GPS puede ser un amigo caprichoso. El punto que nos representa puede aparecer en mitad de los edificios a un lado de la carretera que transitamos, o saltar bruscamente de un sitio a otro sin previo aviso modificando la ruta que estábamos siguiendo cuando ya es demasiado tarde. Dentro de los edificios habitualmente no funciona, e incluso en ciudades con bloques altos (cañones urbanos) o en valles profundos, simplemente nos deja tirados cuando más lo necesitamos. Y si esto es un problema en el mundo civil, imagine en el militar. Que, al fin y al cabo, fue el que desarrolló este sistema de localización y navegación, para sus propios fines: guiar vehículos y munición.

Los satélites GPS llevan a bordo un reloj atómico ultrapreciso y emiten cada 30 segundos un mensaje con la hora y posición exacta

Para una unidad militar perderse puede ser mucho más que una molestia. Pero puede ser incluso peor: el GPS ya está integrado íntimamente en el modo mismo de hacer la guerra de las fuerzas armadas estadounidenses, como demuestra una somera comparación entre la Primera y la Segunda Guerra de Irak. En 1991 la inmensa mayoría de las bombas lanzadas contra las tropas de Sadam fueron de la variedad ‘tonta’, aunque el puñado de armas ‘inteligentes’ utilizadas coparan las imágenes de televisión y los comentarios. Sin embargo en 2003 la mayoría de las armas usaban sistemas de guiado, muchos de ellos basados en las señales de la constelación GPS, para obtener niveles de precisión en los ataques nunca antes imaginados. El mundo, y sobre todo los posibles adversarios futuros de EEUU, tomaron nota, y comenzaron a trabajar en sistemas para inutilizar o degradar esa ventaja. Y también para copiarla.

24 satélites a 20.200 kilómetros

El sistema GPS consiste en unas decenas de satélites (24, con algunos de reserva) que orbitan el planeta a 20.200 kilómetros de distancia dando una vuelta cada casi 12 horas; sus planos orbitales están inclinados 55 grados respecto al Ecuador. Esto asegura una cobertura global, aunque el número de satélites visible desde un punto concreto del planeta varía con el tiempo.



Cada satélite lleva a bordo un reloj atómico ultrapreciso, y emite una señal portadora identificativa y cada 30 segundos un mensaje de apenas 1.500 bites que contiene la hora exacta y la posición del satélite en ese momento. El receptor de GPS identifica el satélite y determina cuánto tiempo ha tardado en llegar la señal hasta su posición: integrando las medidas de 4 satélites diferentes se puede calcular dónde está el receptor sobre la superficie terrestre (longitud, latitud y altitud) con una precisión de hasta 15 metros.

En realidad los satélites emiten dos señales diferentes, una de uso civil menos precisa (L1) y otra de uso militar que tiene mayor precisión (L2). Ambas van encriptadas y los mensajes llevan códigos de identificación para prevenir errores. Los receptores son relativamente simples y económicos, y si se mantienen en operación de modo continuo pueden refinar la posición calculada y reducir el error de posición. Habitualmente los receptores civiles incluyen mapas sobre los que se proyecta la posición calculada; los receptores militares pueden ser utilizados como mapas o bien para guiar la caída de proyectiles, como las bombas de aviación de la familia JDAM.

Corea del Norte ha interferido varias veces en el sistema GPS de Corea del Sur, obligando a regresar a otros sistemas de modo puntual

El problema es que las señales del GPS pueden ser interferidas, haciendo imposible que el receptor las escuche, o bien reemplazadas ('spoofing'), sustituyéndolas por otras falsas. Además los elementos del sistema (satélites, estaciones de control de tierra y receptores) pueden ser sometidos a ataques de tipo cibernético. Y no se trata de problemas imaginarios: potenciales enemigos de EEUU cuentan con equipos diseñados específicamente para evitar el uso del GPS en una zona o para engañar a sus usuarios. Esos equipos (como el ruso R-330ZH Zhitel) funcionan, y están en el mercado internacional de armas al alcance de muchos países.

Así, por ejemplo, Corea del Norte ha realizado varios intentos desde 2010 de perturbar el sistema GPS en Corea del Sur mediante interferencia, que en alguna ocasión ha obligado a vehículos civiles (barcos, aviones) a regresar a otros sistemas de navegación alternativos de modo puntual. Según algunas alegaciones, Irán empleó la técnica del ‘spoofing’ de señales GPS (demostrada en una prueba de concepto por estudiantes estadounidenses en 2013) para capturar un avión espía sin piloto RQ-170 Sentinel sobre su territorio en 2011, aunque fuentes estadounidenses negaron esta posibilidad aclarando que Sentinel usa un sistema de navegación mixto GPS-Inercial que le permite volar sin las señales de los satélites de geolocalización. Las estaciones de control desde tierra de la flota espacial también han sido sometidas a ciberataques.

Tres nuevas tecnologías en una

De modo que la necesidad de reemplazar el sistema es imperiosa, desde hace tiempo. Y hay una iniciativa coordinada para mejorarlo mediante la incorporación de tres nuevos elementos, cada uno de ellos en una etapa clave del conjunto: el nuevo sistema de control GPS OCX, los satélites GPS III y los receptores MGUE (Military Gps User Equipment, equipo militar de usuario de GPS). El objetivo es aumentar la precisión del sistema y al mismo tiempo hacerlo menos susceptible a ataques cibernéticos, interferencias y ‘spoofing’, con una nueva encriptación de alto nivel para los usuarios militares (denominada M-code) y una resolución temporal aumentada para permitir su uso en el control del tráfico aéreo. 



El programa GPS OCX pretende renovar toda la infraestructura en tierra de control del sistema para hacerlo mucho menos vulnerable a ataques de cualquier tipo y al mismo tiempo más robusto y preciso. Para ello Raytheon, la empresa encargada de su desarrollo, está reemplazando todo el 'software' utilizado por otro que tiene en su núcleo un Filtro de Kalman, un algoritmo matemático diseñado para sacar el máximo partido de la recepción de radio en entornos ruidosos para aumentar la sensibilidad y reducir la posibilidad de ‘spoofing’. Además, todas las comunicaciones internas están encriptadas y firmadas para que el conjunto sea a prueba de interferencia. OCX está retrasado al menos 2 años y su precio ha subido hasta superar los 4.200 millones de dólares.

El mismo tipo de problemas han tenido los nuevos satélites GPS III que trabajarán con el software OCX para conseguir las nuevas capacidades previstas. Componentes defectuosos y otros que no resistieron las pruebas han provocado un retraso de 28 meses; los primeros estaban previstos para 2014 pero ahora el primer lanzamiento será en 2017 y no se prevé que estén en órbita y plenamente operativos hasta 2019.

Para cuando la nueva versión del GPS se quede obsoleta, EEUU ya trabaja en conceptos que combinan satélites y sistemas inerciales

Por su parte la empresa Mayflower ha sido designada contratista principal del programa MGUE, para el que desarrollará un módulo receptor común de avanzadas prestaciones que será el corazón de los nuevos receptores militares. El nuevo objetivo es que para 2020 todos los componentes del nuevo GPS estén en su sitio y a pleno rendimiento, lo que en principio resolverá buena parte de los problemas del sistema actual.

¿Y después? Pues para cuando esta nueva versión del GPS se quede obsoleta el departamento de ideas locas del Pentágono (DARPA) ya trabaja en conceptos como servicios de posicionamiento mixtos que combinan satélites y sistemas inerciales (que pueden ‘recordar’ el trazado realizado por un objeto móvil), e incluso capaces de usar para la localización señales de radio ajenas como ondas de radio comercial, de televisión o incluso de wifi; el llamado ASPN (All Source Positioning and Navigation posicionamiento y navegación de toda fuente). Para mediados de siglo es posible que el geoposicionamiento que hoy conocemos sea tan obsoleto como una catapulta medieval.