Mostrando entradas con la etiqueta CASO SKRIPAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CASO SKRIPAL. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de abril de 2018

Caso Skripal, ¿la mentira que colma la copa?


El historiador canadiense Michael Jabara Carley resume aquí los diferentes argumentos que se manejan alrededor del «Caso Skripal» y muestra que las autoridades británicas probablemente ocultan ciertos elementos y que no han vacilado en mentir para acusar a la Federación Rusa. Es por eso que el autor establece un paralelo con un viejo escándalo inglés, extrañamente análogo al «Caso Skripal».

JPEG - 28.7 KB
La primera ministra conservadora Theresa May.
El 4 de marzo de 2018 fue un bonito día en el sur de Inglaterra, así que el espía ruso del MI6 Serguei Viktorovich Skripal y su hija Yulia decidieron hacer una salida juntos. Se detuvieron en un pub de Salisbury, almorzaron en un restaurante cercano y luego emprendieron un paseo por el parque, donde más tarde serían hallados exánimes sobre un banco. ¿Qué pasó? ¿Sufrieron una intoxicación provocada por algo que comieron en el almuerzo? ¿O estaba Serguei Skripal metido en algún asunto oscuro y fue víctima de desconocidos, con su hija como víctima accidental?
JPEG - 35 KB
Serguei Skripal y su hija Yulia.
A las 16:15 horas, la policía recibió ese día una llamada avisando que 2 personas necesitaban ayuda urgente. Se envió de inmediato un equipo de socorristas. Serguei Skripal y su hija Yulia fueron transportados de urgencia al hospital mientras la policía local abría una investigación. Desde el primer momento, el caso parecía un intento de asesinato, pero la policía pidió paciencia señalando que pasarían probablemente meses antes de que llegara a determinarse con exactitud lo sucedido y a conocerse la identidad de posibles responsables.
Pero el gobierno conservador decidió que no hacía falta esperar por las conclusiones de la investigación. «Los rusos» habían tratado de asesinar uno de sus ex agentes reclutado por el MI6. Serguei Skripal había estado en la cárcel en Rusia por haber transmitido información a los británicos pero fue liberado, al cabo de 4 años de reclusión, en el marco de un intercambio de agentes con Estados Unidos. Ahora, «los rusos», según la hipótesis del gobierno conservador británico, habían procedido a un ajuste de cuentas. Menos de 24 horas después de lo sucedido en Salisbury, el ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, sugirió que el gobierno ruso era el principal sospechoso de lo que según él parecía un intento fallido de asesinar a Serguei Skripal.
JPEG - 39.2 KB
Caricatura que representa al ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, en el papel del policía en busca de un culpable.
El 12 de marzo, el ministro británico de Exteriores convocó al embajador de la Federación Rusa para informarle que se había utilizado contra los Skripal un agente neurotóxico, el A-234. Acto seguido, Johnson preguntó al embajador cómo lo habían hecho [los rusos] o si habían perdido el control de su arsenal de armas químicas. El ministro dio al embajador ruso 24 horas para responder. El hecho es que el gobierno ruso no tiene arsenales de armas químicas o de agentes neurotóxicos ya que los destruyó… bajo control internacional.
Más tarde, el mismo 12 de marzo, la primera ministra británica, Theresa May, declaró en la Cámara de los Comunes que los Skripal –ya para entonces se decía que estaban en estado de coma– habían sido envenenados con «un agente neurotóxico de tipo militar desarrollado en Rusia» llamado «novichok», término ruso que podría traducirse de varias maneras (“principiante”, “novicio”, “recién llegado”, etc.). Theresa May afirmó que se sabía que la Unión Soviética había producido esa arma química, o agente neurotóxico (también conocido como A-234) y que era por lo tanto «altamente probable» («highly likely») que el gobierno ruso fuese culpable del atentado contra los Skripal.
Esto fue lo que dijo la primera ministra ante la Cámara de los Comunes:
«O fue un acto directo del Estado ruso contra nuestro país, o el gobierno ruso ha perdido el control de este agente neurotóxico potencial y catastróficamente dañino, lo que habría permitido que pasara a otras manos.» [1]
Esas apresuradas acusaciones británicas recuerdan las acusaciones de 2014, cuando se alegaba una complicidad del gobierno ruso o su participación directa en el derribo del vuelo MH17 de Malaysian Airlines en Ucrania. Cuando sólo habían transcurrido unas pocas horas después del derribo del vuelo MH17, Estados Unidos y sus vasallos –incluyendo el propio Reino Unido– acusaron a Rusia de ser responsable del incidente.
JPEG - 31.1 KB
El modus operandi de las potencias occidentales es exactamente el mismo en el caso de los Skripal. Los conservadores británicos exponen conclusiones apresuradas y dan al gobierno ruso un ultimátum de 24 horas para que demuestre su inocencia o admita su culpabilidad. ¿Cómo llegó a Londres el supuesto «novichok»? ¿Autorizó el presidente Putin este ataque? ¿Ha perdido Rusia el control de su arsenal? La primera ministra y su ministro de Exteriores simplemente declaraban culpable a Rusia, sin investigación policial objetiva, sin el debido juicio, sin presunción de inocencia. No se necesitaban pruebas. Fue «la sentencia primero y el veredicto para más tarde», como quería la reina de Alicia en el país de las maravillas.
El 13 de marzo, la embajada rusa informó al ministerio de Exteriores [británico] que la Federación Rusa no tenía absolutamente nada que ver con el incidente de Salisbury. «No responderemos a ningún ultimátum», fue la respuesta que llegó de Moscú. La elocuente portavoz del ministerio de Exteriores ruso, María Zajarova, caracterizó el comportamiento del gobierno británico como un «espectáculo de circo». De hecho, la respuesta que los funcionarios del ministerio británico de Exteriores tuvieron que transmitir a Boris Johnson fue que Rusia no respondería al ultimátum por tratarse de un intento deliberado de la parte británica de provocar una respuesta negativa rusa.
El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, precisó oficialmente que «en cuanto aparecieron los primeros rumores, alimentados por los dirigentes británicos, sobre el envenenamiento, inmediatamente solicitamos acceso a esta sustancia [tóxica] para que nuestros expertos pudieran analizarla –como se estipula en la Convención sobre la Prohibición de Armas Químicas». Luego de que el embajador británico visitara el ministerio ruso de Exteriores para recibir la respuesta formal de Rusia, la diplomacia rusa dio a conocer en Moscú un comunicado:
«El incidente [de Salisbury] parece ser otro intento retorcido de las autoridades del Reino Unido para desacreditar a Rusia. Toda amenaza de tomar medidas “punitivas” contra Rusia recibirá respuesta. La parte británica debe estar consciente de esto.»
El gobierno ruso propuso que el supuesto envenenamiento de los Skripal fuese examinado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en La Haya, siguiendo los procedimientos aceptados por el Reino Unido en 1997, cuando se creó la OPAQ.
El 14 de marzo, el gobierno británico expulsó 23 diplomáticos rusos. Días después, la parte rusa expulsó 23 diplomáticos británicos y cerró las oficinas del British Council en Rusia. Al mismo tiempo, los británicos llamaban a sus aliados y a la Unión Europea a mostrar su solidaridad procediendo a la expulsión de diplomáticos rusos. Así lo hicieron 28 países, que en su mayoría se limitaron a sólo una o 2 expulsiones, en un acto puramente formal, para no desairar a los británicos. Otros países –como Austria, Bulgaria, Grecia y Portugal– se negaron a unirse al coro. Subiendo la parada, Estados Unidos expulsó 60 diplomáticos y cerró el consulado ruso en Seattle. Los rusos le pagaron con la misma moneda, ordenando 60 expulsiones y el cierre del consulado de Estados Unidos en San Petersburgo. Aquello parecía estar en vías de convertirse en una confrontación de envergadura. La jefa del gobierno británico llegó a mencionar la posibilidad de una acción militar.
Intervino entonces el presidente Putin, declarando:
«Supongo que cualquier persona razonable se da cuenta de que todo esto es completamente absurdo y sin sentido. ¿Cómo podría alguien en Rusia darse el lujo de hacer algo así justo antes de la elección presidencial [rusa] y de la Copa Mundial de Futbol? Es impensable.»
En cualquier investigación policial, los investigadores tratan de conocer los medios utilizados, el motivo y la oportunidad. Tomando en cuenta esos elementos, ¿conduciría la pista hacia Moscú?
Este tipo de incidente funciona a veces como un globo, se infla y se infla hasta que acaba desinflándose bruscamente. El “caso” de los británicos comenzó a desmoronarse casi desde el momento mismo en que fue montado. A finales de marzo, el periódico ruso Kommersant reveló una presentación británica en Powerpoint enviada a 80 embajadas en Moscú [2]. En esa presentación se afirmaba, entre otras cosas, que el centro británico de fabricación de armas químicas de Porton Down había identificado la sustancia supuestamente utilizada contra los Skripal como el Novichok «desarrollado sólo por Rusia».
Pero ambas afirmaciones son falsas. El 3 de abril, Porton Down hizo saber públicamente que no había podido determinar el origen de la sustancia que envenenó a los Skripal. También se supo que la fórmula que permitiría producir un llamado novichok aparece en el libro de un químico ruso disidente, Vil Mirzayanov, quien vive actualmente en Estados Unidos. Usted puede comprar ese libro (publicado en 2008), donde aparece la susodicha fórmula, en Amazon.com. De hecho, cualquier gobierno, cualquier químico, incluso cualquier estudiante de química que disponga de medios adecuados puede producir ese agente neurotóxico. El Reino Unido y Estados Unidos están entre quienes han tenido acceso a la fórmula original.
La embajada rusa en Londres señalaba en una de sus publicaciones que «ni Rusia, ni la Unión Soviética han fabricado nunca un agente neurotóxico llamado “novichok”». Ese mismo informe resalta también que
«Aunque los científicos soviéticos trabajaron en la creación de nuevas armas químicas, la palabra “novichok” fue introducida en Occidente a mediados de los años 1990 para designar una serie de nuevos agentes químicos desarrollados allí [en Occidente] sobre la base de información proporcionada por investigadores rusos expatriados. La obsesión de los británicos por utilizar sistemáticamente el término “novichok” es un intento de vincular artificialmente esa sustancia con Rusia.»
El Powerpoint británico no se limita a esos dos «errores». También menciona la «influencia maligna rusa» que incluye, entre otras cosas, la «invasión» de Georgia en 2008, la «desestabilización» de Ucrania y el derribo del vuelo MH17 en 2014, así como haber interferido en la elección presidencial estadounidense de 2016. Todas esas alegaciones son descaradas mentiras fácilmente desmontadas y refutadas. Los hechos citados tampoco tienen relación con el incidente de Salisbury y se mencionan sólo para «ensuciar» a la Federación Rusa. La presentación de Powerpoint de los británicos en realidad es vulgar propaganda, un lavado de cerebro tan grotesco como cualquiera de los que se vieron en tiempos de la guerra fría.
JPEG - 33.7 KB
El ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, y el responsable de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov.
Como resaltó el ministro ruso Lavrov, el caso Skripal tendría que haber sido resuelto por la OPAQ, en La Haya. Rusia habría participado así directamente en la investigación y habría tenido acceso al supuesto veneno y a las demás «pruebas» para poder determinar lo que sucedió y quiénes lo hicieron.
Al principio, el gobierno británico se negó a dirigirse a la OPAQ, y cuando finalmente lo hizo se negó a autorizar que el gobierno ruso tuviera acceso a la sustancia que supuestamente afectó a los Skripal. Era una idea «perversa», según dijeron las autoridades británicas. Pero, en realidad no lo es. Ese es precisamente el procedimiento inscrito en los estatutos de la OPAQ, estatutos que el Reino Unido aceptó en su momento pero que ahora no quiere respetar. Cuando el representante de Rusia en la OPAQ propuso al Consejo Ejecutivo una resolución intimándolo a respetar sus propios estatutos, no pudo obtener el voto requerido para su aprobación. O sea, los británicos han tratado de utilizar la OPAQ contra la Federación Rusa.
Pero hasta ahora la maniobra no ha funcionado. El 12 de abril, la OPAQ dio a conocer un informe donde dice haber «confirmado los hallazgos del Reino Unido en cuanto a la identificación de la sustancia tóxica utilizada en Salisbury…» Pero el informe no menciona el origen de la supuesta «sustancia tóxica». La acusación británica queda, por tanto, sin base.
Lo que no entendí cuando leí el comunicado de la OPAQ es cómo podían los Skripal estar vivos aún. La OPAQ nos dice que el agente toxico utilizado contra los Skripal era «altamente puro». ¿Era un agente neurotóxico? Extrañamente, el informe de la OPAQ evita ofrecer una respuesta clara. Si fue un agente neurotóxico «altamente puro», tendría que haber actuado instantáneamente, matando a los Skripal casi de inmediato. Pero los dos siguen vivos en el momento en que escribo este trabajo. Hay algo que carece de sentido. Por supuesto, seguramente existe una explicación simple para este enredado misterio.
Tiene que haber una explicación simple. El ministro Lavrov la ofreció el 14 de abril, durante una reunión en Moscú. La sustancia utilizada contra los Skripal estaba mezclada con otra conocida como BZ, que más que matar lo que hace es incapacitar y actúa más lentamente que un agente neurotóxico de acción instantánea, que sí mata de inmediato. Estados Unidos, Reino Unido y otros países de la OTAN desarrollaron esa toxina y la pusieron en servicio, algo que nunca hizo la Unión Soviética.
También se identificaron restos de A-234 pero, según los expertos, tanta concentración de A-234 tendría que haber sido mortal. «Además», resalta la embajada de Rusia en Londres,
«considerando su alta volatilidad, la detección de esa sustancia en su estado inicial (pura y en alta concentración) resulta extremadamente sospechosa ya que las muestras se habían tomado varias semanas después del envenenamiento».
¿Pueden las autoridades británicas haber manipulado las muestras? El informe oficial de la OPAQ no aporta ningún detalle y sólo menciona un «químico tóxico». Tampoco menciona el hecho que la OPAQ entregó muestras de la sustancia a un renombrado laboratorio suizo, que rápidamente publicó esos sorprendentes resultados. Por consiguiente, los representantes de la OPAQ mintieron cuando afirmaron que los exámenes «confirmaron» la identificación británica del «químico toxico». A menos que… Porton Down tuviese conocimiento de que la sustancia utilizada contra los Skripal era una toxina del tipo BZ y lo informara a la OPAQ, o que el gobierno conservador [británico] haya mentido cuando proclamó públicamente que se trataba de un agente neurotóxico novichok.
El intento británico de manipular la OPAQ pone en tela de juicio la independencia de esa organización ya que su informe público del 12 de abril es engañoso. Dado el hecho que la toxina BZ se produce en Estados Unidos, en Reino Unido y en otros países de la OTAN, se imponen las mismas preguntas que el gobierno conservador de Londres planteó a Moscú:
- ¿Cómo obtuvieron los culpables la toxina BZ?
- ¿Cómo la llevaron a Salisbury?
- ¿Autorizaron el MI5 o el MI6 [3] un atentado bajo bandera falsa [4] contra los Skripal?
- ¿O lo autorizó el gabinete británico?
- ¿O fue sólo la primera ministra?
- ¿O han perdido las autoridades británicas el control de su arsenal?
En todo caso, todo este conjunto de pruebas no lleva a Moscú, sino más bien a Londres.
A primera vista, parece que el gobierno británico está mintiendo sobre el caso Skripal. La sospecha siempre recae en quien actúa de manera ladina, en quien se esconde tras giros retóricos maliciosos y despliega cortinas de humo en materia de retórica y de procedimientos.
Las autoridades británicas dicen ahora que tienen otras pruebas, altamente secretas, que lo explican todo, pero que, desgraciadamente, no pueden ser publicadas. Sin embargo, el gobierno británico parece haberlas “filtrado” a la prensa. The Times ha publicado una historia, sobre un laboratorio secreto ruso de fabricación de agentes neurotóxicos, cuento que se regó como pólvora en todos los medios dominantes. El Daily Mirror sacó un artículo que menciona un manual secreto de entrenamiento de asesinos. Son historias para morirse de risa. ¿Tan desesperado está el gobierno conservador? ¿Es tan crédulo el británico de a pie?
JPEG - 45.1 KB
Fragmento de la “Carta de Zinoviev”, un caso de “fake new” que data de… 1924.
El manual secreto para asesinos me recuerda la «Carta de Zinoviev» de 1924, un documento fabricado por rusos blancos exilados en Alemania, que supuestamente demostraba que la URSS había interferido en las elecciones británicas y que planeaba una revolución socialista. Eran los primeros tiempos de las «fake news». Las elecciones legislativas estaban previstas para octubre de 1924 y los conservadores usaron aquella carta para quitar credibilidad a los laboristas. El objetivo era explotar el miedo a los rojos y aquello funcionó de maravilla. Los conservadores consiguieron la mayoría para formar gobierno. Las autoridades soviéticas denunciaron que la carta era una falsificación y solicitaron que una tercera parte realizara una investigación independiente en busca de la verdad… como han hecho ahora los rusos. En 1924, los conservadores rechazaron ese recurso, lo cual resulta comprensible, porque tenían mucho que ocultar. Hubo que esperar 75 años para que se reconociera que «la carta de Zinoviev» era falsa.
Los conservadores [británicos] están actuando otra vez como quien tiene algo que ocultar. Ya lo hemos visto antes. ¿Habrá que esperar otra vez 75 años para saber la verdad? ¿Hay entre los policías, jueces y funcionarios, ciudadanos británicos honestos dispuestos a revelar la verdad?
JPEG - 63.2 KB
Hay otra evidencia que sugiere que la narrativa británica sobre el incidente de Salisbury es falsa. La Policía Metropolitana de Londres se las ha arreglado para impedir todo contacto de los Skripal con el resto del mundo. Ya restablecida, Yulia Skripal ha sido llevada a un lugar desconocido. Hasta ahora se ha negado a las autoridades consulares rusas todo acceso a dos ciudadanos rusos, en flagrante violación de todos los acuerdos consulares aprobados por el Reino Unido.
¿Queda todavía algún acápite de las leyes internacionales que el gobierno británico siga respetando? Las autoridades británicas también han negado a la familia de Yulia Skripal en Rusia todo acceso a esta ciudadana rusa, negaron la visa británica a Viktoria, la prima de Yulia, que quiso visitarla. ¿Están los agentes británicos presionando a Yulia para que se atenga a la narración de los conservadores? ¿Está siendo Yulia manipulada como una especie de Manchurian Candidate? ¿La habrán incitado a traicionar su país a cambio de algo, de una nueva identidad en Estados Unidos, de una casa, de un BMW y de dinero? ¿Están manipulándola explotando su lealtad hacia su padre? Si nos basamos en la declaración que la Policía Metropolitana de Londres atribuye a Yulia, todo eso parece posible. ¿O será ese mensaje, que suena tan británico y oficial, simplemente una falsificación?
La embajada rusa en Londres sospecha que así es. Lo cierto es que las autoridades británicas están actuando como quien sabe que tiene algo que ocultar. Hasta políticos alemanes han criticado la prisa de los británicos por acusar a Rusia. La etapa actual es de control de daños. Después de analizar todos estos elementos, ¿puede alguien dotado de capacidades razonables de crítica creer algo de lo que los conservadores están diciendo sobre el incidente de Salisbury?
«Son mentirosos y lo saben», escribió el fallecido escritor egipcio y Premio Nobel Naguib Mahfuz. «Y nosotros sabemos que son mentirosos. Pero aún así, siguen mintiendo…» Naguib Mahfuz no estaba escribiendo sobre los británicos, pero sus palabras bien pueden aplicarse a ellos. ¿No corresponden acaso esas líneas con la actitud del actual gobierno de Londres?
Los conservadores tratan obstinadamente de mantener el control de la narrativa. Las consecuencias serían graves si llegara a descubrirse que los conservadores mintieron deliberadamente para obtener ventajas políticas, corriendo incluso el riesgo de desestabilizar Europa y haciendo peligrar hasta la paz mundial y la seguridad, descubrimiento que obligaría el gobierno conservador a dimitir y provocaría nuevas elecciones. Los electores británicos podrían decidir entonces si quieren ser gobernados por políticos conservadores chapuceros y mendaces, capaces de correr el riesgo de provocar una guerra contra la Federación Rusa.
red voltaire
[1] “Either this was a direct act by the Russian State against our country. Or the Russian government lost control of this potentially catastrophically damaging nerve agent and allowed it to get into the hands of others.
[2] “"Elementos de lenguaje del ministerio británico de Exteriores sobre Rusia"”, Red Voltaire, 3 de abril de 2018.
[3] El MI5 (Military Intelligence 5) es el servicio de inteligencia interno del Reino Unido mientras que el MI6 (Military Intelligence 6) se dedica a la acción secreta del Reino Unido en el exterior. Nota de la Red Voltaire.
[4] Una acción bajo bandera falsa (false flag) es el tipo de acción secreta que se realiza de manera que sea posible atribuirla al bando adverso. Nota de la Red Voltaire.

viernes, 30 de marzo de 2018

El «Caso Skripal»


La investigación está sólo en sus inicios, pero el gobierno de Theresa May ya tiene al culpable y se ha dado a la tarea de clamarlo al mundo. Ese culpable es la pérfida Rusia, junto a su dictador Vladimir Putin. Todo parece indicarlo… menos para quienes conocen la historia de la sustancia neurotóxica «novichok». Para los conocedores, el gentil Reino Unido y los pacíficos Estados Unidos de América también tendrían que figurar en la lista de principales sospechosos.
JPEG - 32.1 KB
Los hechos no son nada complicados: el 4 de marzo de 2018, Serguei Skripal y su hija fueron víctimas, en Salisbury (Reino Unido), de un envenenamiento con una sustancia neurotóxica. Queda por averiguar quién los envenenó, cómo y por qué.
Según las alegaciones británicas, se utilizó un agente neurotóxico organofosforado de 4ª generación del tipo novichok(новичок), concebido en la Unión Soviética, y el intento de asesinato proviene del Estado ruso. Este último ha negado toda implicación en el crimen.
El siguiente análisis trata de verificar no digamos la exactitud pero sí al menos la plausibilidad de la tesis británica y algunas hipótesis alternativas.
La Convención sobre las Armas Químicas, firmada en 1993 por la mayor parte de los países que producían ese tipo de armamento, estipula el cese de toda producción de armas químicas, el desmantelamiento de los laboratorios de investigación, desarrollo y ensayo así como la destrucción de los arsenales existentes.
En el momento de la firma de la Convención, los productos del tipo «novichok» eran los más recientes y más secretos. 
Hasta 80 veces más potente que el gas sarín de los años 1930, el Novichok-5, mortal en dosis de menos de 10 miligramos, es un compuesto binario cuyos dos precursores, relativamente poco tóxicos por separado, se mezclan en el momento de su aplicación, ya sea por inhalación o por contacto cutáneo o con la mucosa. Eso supone, en caso de uso cercano, la utilización de un sistema sofisticado para evitar riesgos al agresor.
Por ejemplo, una de las dos mujeres implicadas en el asesinato del medio hermano de Kim Jong-un, en Kuala Lumpur en 2017, parece haber presentado síntomas de intoxicación causada por el VX utilizado (agente neurotóxico de origen británico 8 veces menos potente el novichok).
El uso imperativo de escafandras autónomas, de un material específicamente impermeable, como ha podido verse en la televisión durante la inspección de un lugar supuestamente contaminado, es muestra de la peligrosidad del producto. Su fabricación y uso son por tanto lo bastante delicados como para no estar al alcance de personas no especializadas y bien entrenadas. Sólo se encuentran, hasta los años 2000, en instalaciones situadas en territorio de repúblicas ex soviéticas y bajo control de Moscú, responsable legal del desmantelamiento de esas instalaciones.
Esos hechos parecen justificar las acusaciones británicas que designan a Rusia como único posible culpable y, por ende, la exigencia británica de aclarar si se trata de una violación de la Convención por parte del Estado ruso o de una posible pérdida del control de esa sustancia.
Pero esa lógica aparente es al mismo tiempo ampliamente sesgada.
1- Los laboratorios gubernamentales encargados de acompañar el desmantelamiento y descontaminación de las instalaciones destinadas a la producción y ensayo de armas químicas se mantienen activos después del fin de esos trabajos con los objetivos, entre otros, de identificar agentes ilegales y descontaminar los lugares donde se hayan producido atentados. Esos laboratorios disponen –de manera totalmente legal– de pequeñas cantidades de agentes tóxicos de todos los orígenes así como de sus fórmulas y procedimientos de producción. Ejemplo de esto es el laboratorio de Porton Down, situado a 15 kilómetros de Salisbury.
2- En los años 2000, la aplicación de lo previsto en la Convención sobre las Armas Químicas se hizo compleja debido a la situación de caos subsiguiente al derrumbe de la URSS y por la independencia de las repúblicas donde se encontraban centros de investigación, de producción y de ensayo. Con pleno consentimiento de Rusia, el Departamento de Defensa de Estados Unidos dedicó importantes fondos –a escala de cientos de millones de dólares– a participar en ese trabajo. En específico, el Departamento de Defensa de Estados Unidos participó activamente en el desmantelamiento de la instalación de desarrollo y ensayo de Nukus, en el oeste de Uzbekistán, cerca de la frontera turkmenia y del desierto formado por la desecación del Mar de Aral, donde se hallaba el centro exclusivo de ensayo del Novichok-5.
Ante la convicción de los riesgos crecientes que existían en la ex URSS en cuanto a la seguridad de sus instalaciones, se implementaron las normas estadounidenses y los especialistas de Estados Unidos acompañaron a sus homólogos rusos durante los trabajos prácticos de desmantelamiento. Especialistas rusos participaron en cursos, encuentros y seminarios en Estados Unidos, donde por cierto reside el Dr. Vil Mirzayonov desde 1992, año en que reveló, como director del departamento de investigación sobre armas químicas, los avances soviéticos en ese campo –lo cual le valió ser destituido y brevemente encarcelado antes de su huida a Estados Unidos, donde colaboró con sus homólogos estadounidenses.
Esos hechos permiten concluir, con un nivel de confianza cercano a la certeza absoluta, que Estados Unidos posee la documentación exhaustiva que permite producir y controlar un novichok idéntico al soviético, incluyendo sus sistemas de aplicación, gracias a toda la documentación conexa, en particular las condiciones de los ensayos realizados en aquella instalación. El mismo grado de certeza existe en cuanto a que [Estados Unidos] posee cargas originales con diferentes sistemas de aplicación recolectados en aquella época para estudiar la descontaminación.
El atentado contra Serguei Skripal y su hija Yulia puede calificarse, sin que exista la menor duda, de provocación y no de simple ejecución. ¿Qué otro sentido puede tener un ataque con un arma tan extraordinariamente sofisticada, que no es lo suficientemente discreta como para escapar a la sagacidad de los investigadores y cuyo origen es imposible negar?
La acusación que han lanzado los británicos da por sentado que se trata de una provocación rusa. En efecto, el uso clásico de agentes tóxicos –inédito por parte de los servicios secretos– estaba dirigido a buscar la discreción. Todo el mundo sabe que la época en que los neurotóxicos eran indetectables ha quedado atrás. Dado el hecho que hoy en día el uso de neurotóxicos se detecta rápidamente, el mensaje sólo puede ser uno: «¡Temblad enemigos! ¡El Estado ruso pueda alcanzar a quién quiera y dónde quiera con armas aterradoras!». Además de indicar que ese Estado no respeta el derecho internacional y que no le importa llevar la etiqueta de Estado-canalla que seguramente habrá de asignársele.
Esa hipótesis suscita varias interrogantes:
- ¿Por qué optar por violar el derecho internacional justo antes de un evento internacional –la Copa Mundial de Futbol– al que Rusia concede gran importancia y ha dedicado un presupuesto considerable?
- ¿Por qué optar por asesinar un doble agente al que se le había sacado ya toda la información, que había sido amnistiado y que estaba retirado desde hace más de 5 años (el plazo de imposibilidad de viajar al extranjero que se aplica a todos los empleados del FSB [después del cese de sus actividades] en vez de liquidar más bien a un personaje más representativo del enemigo del Estado ruso y de su presidente?
- Si se habla de pérdida de control [de la sustancia neurotóxica], ¿cómo y con qué objetivo una sustancia que lleva la marca del gobierno ruso, pero que estuviese bien a resguardo y que exige altos conocimientos específicos, podría ser sustraída y utilizada por un individuo o por una asociación pro-rusa pero fuera del control del Estado?
En conclusión, la hipótesis de una provocación de origen gubernamental ruso, o de una tercera parte pro-rusa, se estrella contra la cuestión fundamental del móvil.
Una provocación de origen, ruso pero de carácter antigubernamental, no puede excluirse y probablemente ya está siendo objeto de una investigación rusa para la cual sería necesario que el Reino Unido proporcione una muestra [de la sustancia neurotóxica]. Sin embargo, ante las dificultades y el riesgo que habría que correr para robar esa sustancia tóxica en un laboratorio bajo estrictas condiciones de seguridad, o ante los riesgos que representa su producción clandestina y hasta su propio uso, lo más probable es que un hipotético extremista optase por un arma menos sofisticada aunque tan ilegal e identificable como de origen indudablemente ruso.
En cambio, la hipótesis de una provocación anti-rusa efectuada por un órgano bajo control gubernamental británico o estadounidense sí responde a todas las interrogantes.
- El móvil: 
Justificada o no, la actual estrategia política anglosajona tiende a denigrar a Rusia, apuntando a su presidente, evocando su desprecio por el derecho internacional y los derechos humanos y tratando en definitiva de ponerla al margen del «concierto de naciones». Este atentado, cometido justo antes de un evento con el que Rusia esperaba realzar su imagen ante el mundo entero es de tal naturaleza que rodearía ese evento de un ambiente malsano bienvenido [para los adversarios de Rusia]. El único error es haber optado por montar este asunto la víspera de la elección presidencial rusa, que en definitiva no se verá afectada, dejando sin embargo varios meses de tiempo antes de la apertura de la Copa Mundial de Futbol, meses durante los cuales la situación puede irse de las manos de los estrategas.
- Los medios utilizados 
Como se menciona más arriba, es casi seguro que Estados Unidos dispone de armas químicas soviéticas originales. Una estrecha colaboración [estadounidense] con el laboratorio británico de Porton Down es más que probable. La cercanía entre ese laboratorio altamente especializado y el lugar del crimen es un elemento que debe causar extrañeza incluso entre los observadores más indulgentes.
- Las víctimas 
Al igual que para Rusia, Serguei Skripal no resulta de interés para los británicos, en cuanto a sus competencias. En cambio, sí es aceptable en el papel de víctima de la venganza rusa. Que su hija también sea víctima es un elemento que acentúa el horror del crimen y el desprecio de la vida humana por parte del agresor, al que se personifica como el presidente ruso.
Esta otra hipótesis no se apoya en ninguna prueba y, por supuesto, queda por demostrar. Como en el caso de Rusia, no se puede pasar por alto la posibilidad, incluso ínfima, de una pérdida de control y de un actor no gubernamental. Eso tiene el mérito de ser plausible, de ampliar el campo de posibilidades y de permitir refutar los argumentos que parecen designar al gobierno ruso como único culpable posible de este atentado. En efecto, la presunción que gira en torno al origen supuestamente exclusivo del agente tóxico es refutable.
Las exigencias dirigidas al gobierno ruso deberían, con toda lógica, dirigirse igualmente a los gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido, por los mismos motivos.
Fuentes 
- Amy E. Smithson, Dr. Vil S. Mirzayonov, Mayor General Roland Lajoie, (estadounidense y retirado), Michael Krepon: Chemical Weapons Disarmament in Russia: Problems and Prospects. Report N° 17, octubre de 1995; The Henry L. Stimson Center. 
- Convención para la Prohibición de las Armás Químicas, OPAQ. 
- Les neurotoxiques organophosporés, por MC Rüttimann et PCP Dorandeu, Servicio Médico de los Bomberos de París, 2003. 
- “The truth about Porton Down”, UK Defence Science and Technology Laboratory, 27 de junio de 2016. 
- Declaraciones a la prensa, entre ellas: 
• “Comentario del Ministerio ruso de Exteriores sobre la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU relativa al incidente químico en Salisbury”, Red Voltaire , 15 de marzo de 2018. 
• “Britain needs its allies to stand with us against Russia”, por Boris Johnson, Washington Post (Estados Unidos) , Voltaire Network, 15 de marzo de 2018. 
• «Attentat de Salisbury: Déclaration conjointe chefs d’État et de gouvernement de la France, de l’Allemagne, des Etats-Unis et du Royaume-Uni», Réseau Voltaire, 15 de marzo de 2018. 
• «Compte-rendu de la séance du Conseil de Sécurité des Nations Unies du 14 mars 2018». 
• “Permanent Representative of the UK to the Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons, on the use of a nerve agent in the UK”, por Peter Wilson, Voltaire Network, 14 de marzo de 2018. 
• «Respuesta de Serguei Lavrov sobre el incidente de Salisbury», por Serguei Lavrov, Red Voltaire, 14 de marzo de 2018. 
• “Theresa May Commons Statement on Salisbury incident”, by Theresa May, Voltaire Network, 14 March 2018. 
• “Statement by Permanent Representative of the Russian Federation at the 87th session of the OPCW Executive Council on the chemical incident in Salisbury”, por Alexander Shulgin, Voltaire Network, 13 de marzo de 2018. 
• «Carta de Theresa May al Consejo de Seguridad de la ONU sobre el incidente de Salisbury», por Theresa May, Red Voltaire, 13 de marzo de 2018.
FUENTE: RED VOLTAIRE